Archivo de la etiqueta: garrote

Donde se para a conversar de (bailes, chicas y jabalíes) lo que se fue y no volverá

IMG_20170503_115925861.jpg

Pablo.- ¡Vaya moto que te has echao!

El templao valenciano.- “Y tú quin garrot”

P.- Este me lo hice yo de una…

TV.- ¡Ja ja ja! “Si dic la companyia”

P.- (…?)

El templao dirigiéndose a mi, cuenta

TV.- ¡Menudo era este elemento! Es que yo era el presidente de la “associació de jubilats” y él iba todos los sábados al baile, “però no siga com siga”, ¡eh! Con sus botines “ben enllustrats” y el pantaló “ben estret” con un cinto, todo “elegant” como un “Fredaster”…¿Eh Pablo? Cómo se te “acostaven” para bailar contigo, sobre todo aquella morena “xicoteta”…¿Qué fue de ella?

P.- Ya murió

TP.- ¡Ah, coño! Ya decía yo que no se la veía…A ti sí que te veo que “camines ben lleuger”…Yo en cambio, mira, tinc l’esquena roïna y no me quieren meter mano ya, a mis años – sonríe – Pero en esta motosilla “no se’n va malament” ¿eh? Vengo hasta aquí a ver lo que está haciendo mi hijo en los naranjos. Que los quiere cercar para que no entren los “jabalines” – me mira atentamente – ¿Sabes que un jabalí te puede destripar con esos colmillos que tiene? ¡Jajajaja! Si yo “fora un porc senglar” a más de uno le sacaba las tripas… Pero ya no es lo que era, ¿eh Pablo? Esos tiempos no vuelven…

P.- No

 

Anuncios

Caramelitos de fresa, limón y menta

-¡Mira esos carritos, qué aparentes!

-¿Te da envidia? ¿Quieres uno tú?

-Nooo, ¡si a mí no me hace falta!, Yo llevo el bastón porqueeee…Me lo puedo echar al hombro, si quiero…Es que estaba pensando en mi primo Nino, que necesita dos muletas para andar…Y una cosa así  le venía bien. Pero seguro que hasta le da vergüenza llevarlo….Si hasta le daba vergüenza cuando yo vendía los caramelos en el cine, en el descanso…Es que mi padre se quedó una temporada a cargo del kiosko el cine

-¡Estabais en todos los negocios! Y ¿qué vendíais, refrescos?

-Pues vino con sifón era lo que más tomaban…Y que era lo más barato y bolsas de “alcagüeses” que también le dicen por aquí “alcahuetes” y pipas y yo salía con los caramelos por entre las sillas de los que no se levantaban a consumir… Iba cantando:

-¡Caramelitos de fresalimónymentaaaa, pa refrescar la garganta y no tener carraspeeeeera! – Se ríe – …Y mi priiimo, ¡Uy! Qué vergüenza le daba. Me decía que no me acercara a su silla y tó… Y se podía haber sacao unas perrillas vendiendo, queee… ¡Y ahora mira! -Señala al hombre que va delante apoyado en un andador-IMG_20170414_220430856

 

 

 

De pájaros y pensamientos que se escapan

IMG_20170407_225139152.jpg

Se agacha a coger un pájaro del suelo, que parece aturdido y sigue andando con él en una mano. La pequeña garra va aferrando su dedo como un anillo

– ¿Sabes? Teníamos un gato que se ponía en la parte de arriba en el corral y cuando hacían los pájaros ese hacia abajo que hacen para luego subir – se para y me señala una curva en el aire con el garrote- los atrapaba, en ese instante. Pero que ¡oye, visto y no visto! Y muchas de las veces se los llevaba a mi padre en la boca

-Y ¿qué hacía tu padre?

-¡Pues comérselos, claro! ¿Qué iba a hacer? Los pelaba y los echaba a la lumbre

Me ha parecido notar un cierto temblor en las  verdes plumas

-Y este ¿te lo vas a comer tú?

-Nooo, si no tiene casi carne y son muy enredosos de comer con tanto huesecitos…Este, si lo pudiéramos llevar a mi cuarto y alimentarle con grano…Yo creo que venden grano ahí, al lao de casa, donde las semillas…

En ese momento el pajarillo ha salido volando

– ¡Uy, mira! Si sí que podía volar

-¿Qué pájaro es? ¿Cómo se llama?

-¡No sé lo he preguntao!

 

Hoy no ha llegado a tiempo, tendrá que ser mañana

-Este ruido que va haciendo el garrote es porque se le ha gastao la goma

-Es que le das mucho trote

-Se gasta, ¡claro! Vamos a ver si llegamos a la ferretería antes que cierren y nos hacemos con otra

-Mañana tendrá que ser,  ahora está cerrado…

-¡Uy! ¿tan tarde es ya? Por aquí es que echan muy pronto el cierre y ¡abren bien tarde!

-Tienen buen horario. Vosotros, cuando teníais la taberna…¿que?

-¡Uuuuuh! Hasta que querían irse, se quedaban jugando a las cartas yyy…    Y mi padre se iba a la cama diciendo que tenía que madrugar mucho ¡Toma, igual que yo! Pero allá que me encasquetaba   a esos que se hacían los remolones… Me iba quedando adormilao y decían “¡Vámonos!” Y yo me ponía tan contento, pero era cosa del juego, a mi como nunca me ha gustao jugar, ni sé que querían decir  con eso. O se enredaban a discutir cómo se plantaban los melones…pero el caso es que no se iban…Y ya por último quitamos la taberna…había que aguantar mucho y no salía a cuenta… – va acelerando el paso – ¡Vamos a ver si llegamos a tiempo y no han cerrao todavía!IMG_20170406_152852595

 

La rueda pinchada y todos los de mi edad son más viejos que yo

img_20170404_204633132.jpg

-¿Qué le pasa al coche? – no espera que le conteste – ¡Cuidao qué bien lo sube él solo ahí arriba!…¡Con esa maquinaria! …Pero tampoco lo vamos a echar en falta, teniendo el tren de las dos…

-Pues andando entonces

-¿Sabes que me ha dicho Ángel que ha muerto Cándido?

-Ya, ya me lo has dicho; por fumar…

-No, si cuando llega la hora, llega la hora peroooo…Es que ha fumao siempre mucho y también habrá bebido lo suyo…A Nino en cambio, que somos quintos…Bueno, lo que se dice quintos no, porque él los hace en agosto y yo luego en enero, así que no fuimos de la misma quinta aunque somos de un tiempo y ¡Uuuuuh! Y que está muy viejo me ha dicho Ángel, que le ha visto porque ha acudío al entierro de su hermano, ¡claaaaro! Pues dice que está hecho un carcamal. Es que a los que son altos les cuesta más mover la maquinaria ¡Uuuuuh! Y que le hacen falta dos bastones para andar.

– Y tú con uno solo…

– Y que no me hace falta, lo llevo porque me gusta ¡que me lo hice yo de una caña!

-Por presumir.

– Bueno…Y ¡”paporsiacaso”!

Implante de memoria, amor y fibra

Llamó su hermano para felicitarle y me quedé oyéndole hablar tan lúcidamente y alegre, hasta que, de repente, se quedó perplejo sin saber qué decir y me pasó el teléfono

-Ángel, parece que no te entiende lo último que le has dicho…

-Pues que el diciséis ha sido el mío y él no se ha acordado de llamarme…pero es natural, si a mi también me pasa, si basta que estés pendiente de algo para que se te olvide cuando llega -Me excuso con él; le digo que hace poco Pablo me contó, precisamente, la nevada que cayó cuando él nació y que era el año cuarenta y uno…y…

Horas después, viene a verme muy serio y me dice, que no se le olvidó, que sí que llamó para felicitarle, que se acuerda perfectamente…

-…lo que tiene es que él no estaba y se puso la mujer y es a ella a la que se le habrá olvidado decírselo…img_20170126_201203_processed.jpg

A eso se le llama, en las historias de ciencia ficción, un implante de memoria. No puede soportar  en su cabeza, haberse olvidado de algo “tan importante” y lo ha estado rumiando durante horas hasta que ha “encontrado” el recuerdo. Y ya sale contento de casa y le da un enérgico garrotazo a un globo que se le cruza ofreciendo amor y fibra. Todo en orden.

 

 

 

La zorra y el oso

Una historia que le gusta mucho contar a Pablo, es la de un oso que presumía ante una zorra de ser el más fuerte del bosque y la zorra le decía, “eso es porque no conoces al hombre” “¿y qué tengo que hacer para conocerlo?”, preguntó el oso, “pues acercarte al camino, que por ahí es por donde pasa”, le dijo la zorra. Y el oso se llegó hasta el camino y cuando vió que se acercaba alguien preguntó “oye, ¿eres tú el hombre?” “No-le contestaron-yo todavía no lo soy” Y el oso se fue muy contento a decirle a la zorra que menudo cobarde era el hombre, pero la zorra le aclaró que aquello no era el hombre, que era, sólo,  un cachorro de hombre… Así que el oso volvió al camino, porque tenía mucho empeño en medirse con el hombre y vio que venía uno muy despacito y agachado, apoyado en un bastón. “Oye-le gritó- ¿eres tú el hombre?” “Nooo-le contestaron-yo lo he sido, pero ya no”. Y el oso de nuevo se internó en el bosque para confirmar con la zorra que él era el más valiente. “No-le dijo la zorra- eso era un viejo, ya verás como cuando te encuentres con el hombre te darás cuenta de su poder” Y el oso volvió, y por el camino venía un herrador, de los que van con sus herramientas a las casas de labor para apañar a los animales, y nada más abrir la boca el oso, el hombre le agarró la nariz con la tenacilla y con el martillo le arreó un buen golpe en la frente. El oso se dió la vuelta para huir y entonces el hombre, con la escopeta de perdigones que llevaba al hombro le disparó en el culo. Y cuando el oso llegó con la zorrabastante maltrecho y humillado así le contó a su amiga “teniéndome agarrado con dos dedos enormes y muy fuertes de la nariz, me ha dado un tremendo puñetazo, que casi me desmayo y cuando logré escaparme, el hombre estornudó y mira cómo me ha puesto las “jarreteras”