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mujer mirando un mapa, dudando

¡Ay, quin home!

IMG_20171017_201103.jpg-Pablo, que no nos suben la paga…

-Es que cada día trabajamos menos

-Jajaja, ay quin home aquest, siempre té resposta per a tot, jajaja, claro que trabajamos poco ahora, pero ya hemos trabajado antes ¿No Pablo? ¿Te acuerdas de la temporada de la naranja? Allí en el almacén embolicant i preparant les comandes…

-En mi tierra era la aceituna y la siega

-Y ¿en tu tierra hubo guerra?¿Hacían trincheras? Aquí era Negrín, dicen que era médico, el que estaba, ¿en tu pueblo quién mandaba, Franco?

-En mi pueblo era zona roja

– Aquí oíamos cómo bombardeaban Denia, ¡todavía lo oigo!…- se quedan en silencio los dos- …¡Ay, cómo me duelen las rodillas! Le digo a mi hijo que me pesan las piernas y me dice, no son las piernas son los años…¡los años! Son noventa años, !Moltes hores!…¿Qué día es hoy?…¡Ay!…Cuando trabajábamos nos acordábamos bien del día que era, esperando que llegara el domingo…Pero si había comandes, se trabajaba día y noche, sin descanso…Y ahora todos los almacenes cerrados y los jóvenes sin trabajo…

-Entonces, Rajoy ¿No nos sube?

-Jajaja, él sí que subirá, pero nosotros no…Siempre es lo mismo para los pobres…¡Pero cuéntame cosas bonitas de cuando ibas al baile…anem!

-…Cuando iba al baile bailaba…

-Jajajaja, cuando iba al baile bailaba…¡Ay quin home!

 

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Aleluya

Lucy y Steve han traído hoy la guitarra y nos cantan una bonita versión de “Blue moon”. La cosa se va animando y alguien pide una de Cohen y, aunque no recuerdan bien la letra deciden cantar “Halleluja” para que podamos todos entrar al estribillo, aunque sea mal entonado. Pablo está callado mientras bebe una cerveza y no se sabe si está atento a la música o con la cabeza en uno de sus viajes interestelares. 
Cuando le damos al ¡Aleluya!, termina de masticar una patata parsimoniosamente y me dice

-Eso es de misa, ¿qué no? – y sin esperar respuesta sigue – la primera misa que dieron en el pueblo después de la guerra la dieron en la plaza, porque la iglesia estaba mu mal, habían vivío allí milicianos y habían hecho fuego y tó, así que hasta que la prepararon puees…y va el cura y dice: “¡A mí no me ha salvao el pueblo, me ha salvao ladivinaprovidencia!” Y ¿cómo que no le había salvao el pueblo?, si le tuvieron escondío y a los niños nos dijeron que se lo habían llevao a Talavera, pa que no se nos fuera a escapar decir dónde estaba si nos preguntaban los de la FAI…Y más de uno dijo, ¡así por debajo, claro!, no le fueran a oír: “Ay amigo, si volviera p’atrás el tiempo, ¡veríamos a ver si te salvaba Ésa!”…Pero yo creo que le mandarían que lo dijera, que no salió de él ofender así, porque no era mal hombre, cuando había alguien muy enfermo y necesitao, siempre iba a verle y algo le llevaba, hasta tabaco dejó a uno debajo de la almohada una vez…

…pero ya me lo he comío

– ¡Mira cómo tiran las galletas! Poco hambre hay…

¡qué tiempos aquellos!  “¡He síiiio yooo!” – Dice con voz lastimera – Eso decía uno que robó un guarro, uno pequeñito de teta, un lechoncito …y no lo robó por hacer mal a nadie, si no porque se padecía mucha hambre ¡Oye! ¡cuánta hambre no tendría pa comerse un guarro entero de una sentá, sin pan ni ná! Le pilló la guardia civil porque vieron el humo de la chamusquina, pero cuando llegaron, ya se lo había comío

…Lo robó de una casetilla que tenían allí con una guarra y las crías…y se tuvo que meter por la chimenea, así en estrecho …y luego no corrió mucho, allí cerca se quedó y se hizo una lumbre con una poca leña y a mal asar, sin pan, ni sal siquiera…porqueee…no creo que llevara sal así en un bolsillo, ¡A ver! Bueno, lo que fuera, la cosa es que le pillaron y tuvo ir recorriendo el pueblo con el pregonero. Es que entonces era así, cuando alguien hacía algún estropicio y no podía pagarlo, le hacían ir al lao del pregonero que iba relatando el delito:”Turuuuuu, turuuu…han robao un guarro en tal siiiitio, que pertenecía a fulano de tal…” Y el pobre iba  diciendo:”Y he síiio yooo, pero ya me lo he comíiiio” 

y la gente salía a verlo pero daba más lástima que risa…

Fiarse del hambre

Dice que le pesan las piernas y que no se fía de ellas. Camina concentrado en no inclinarse demasiado. Le agarro del brazo para servirle de apoyo e inmediatamente, dobla el suyo contra su cintura para sujetarme él a mí. Mantengo la posición del brazo pero suelto los dedos. Me dejo llevar

– Hay que acompasar bien el paso, como en la mili -se ríe – ¿Sabes que yo estuve en Barcelona haciendo el servicio militar?…Sí, hombre, sí. Estábamos en Villaverde haciendo  la instrucción y me enteré que  había un destacamento pa Barcelona y yo fui el  único que me ofrecí  voluntario… y los otros: “Pero ¡tú estás loco! ¡con lo cerca que estamos aquí del pueblo!”… Pues a mí me fue muy bien y hasta estuve a punto  de quedarme allí a vivir, porque me ofrecieron trabajo y tó, uno que su padre tenía ganadería…¡Ay!, pero en aquel tiempo tiraba mucho el pueblo y que los padres no te daban la independencia así como así…y otra cosa eraaaa, la novia de formalidá que tenía… Luego me enteré que a ella le hubiera gustao irse del pueblo, conmigo, pero como en aquel entonces esas cosas era un enigma decirlas…¡Qué sé yo lo que hubiera sío! …Anda, vamos a sentarnos un rato ahí…

-Yo creo que ya va siendo hora de ir a comer ¿Qué hora es?

– Si te advierto que de los relojes tampoco te puedes fiar mucho

– Entonces, ¿De qué nos fiamos?

– Del hambre

Viaje a la luna

Estamos ahí, en una terraza, con cerveza en la mesa y amigos contando anécdotas. Pablo bebe, nos mira y no logra subirse al hilo de las risas, pero acecha el momento, como un cazador furtivo, preparando las palabras con las que va a captar nuestra atención
– ¿Habéis visto la luna? Parece que está como “agüevada”…- Se ríe al ver que todos dejamos de hablar y levantamos la vista; “¡nos ha cazado!”
– ‎Es porque está creciendo, no está llena todavía – digo y le fastidio (lo percibo) su explicación; él esperaba que le preguntáramos el porqué…Acerca la cara hacia R…y se dirige a ella ahora, pero sabe que seguimos mirando y escuchando hacia él
– ‎¿Tú has visto alguna vez la luna cuando sale del agua, redonda y así grande y naranja?
– ‎Del agua dices, ¿Del mar? ¡Claro que la he visto!

– ‎Es cosa muy bonita…La gente no se fija en esas cosas, pero yo sí… me fijo mucho…Duermo muy poco y me quedo así, por la noche en el campo, cuando voy a guardar la era con mis primos, viendo cómo cazan las rapaces a las alimañas…-Hace el gesto con los brazos abiertos y mirada de pájaro-Se ponen así, con las alas extendías y bajan sin movimiento alguno…y luego ya suben con el bicho en la bocaaaa…¡y mis primos durmiendo!

Vivir, soñar

-Pablo, te estoy haciendo una prueba para ver cómo tienes el corazón

-Pues yo creo que ese está en su sitio, que no se me ha movío…lo que se me mueve mucho es la cabeza, como si estuviera llena de cosas que quieren salir y no encuentran por dónde y me dan golpes, así, por dentro…y las piernas que se ponen a dar patás ellas solas cuando estoy sentao o tumbao, las jodías, como si quisieran echar a correr y luego, cuando “echoa’ndar” me pesan, ¡Uuuuuh!, como si las llevara atás a algo, como esto que me pones así, pero arrastrando un peso…y ¿por qué me pones esto en las piernas si lo que estás buscando es el corazón?, dices…

– Todo lo tenemos conectado, Pablo. El corazón está en su sitio, pero está trabajando para el resto del cuerpo…Y parece que a ti…, ahora te lo dirá la doctora, pero te funciona muy bien

– Entonces…Si no hacéis más que decir que lo tengo todo bien ¿Qué es lo que no marcha?

– El sistema de comunicaciones, Pablo. Tienes bien todas las piezas, pero no saben, entre ellas…encajarse.

Se queda callado, distraído, como si hubiera dejado de estar ahí. Cuando salimos, le digo lo bien que ha preguntado y que sí ha entendido las explicaciones..

– Yo no sé -arruga la frente y se coloca la gorra- …¡me ha parecío que me tenían atao así con unos cables! – se ríe, apartando un pensamiento de su cabeza – ¡ lo habré soñao!

Y una cosa por otra

Rebaña complacido ese dulce rosa para niños, de queso crema, rechupeteando la cuchara y volviéndola a meter al repaso de cada posible resto entre los ángulos y bordes del envase vacío. Me mira y ve que le miro.

-Tú es que no sabes lo que es alimento… Había una mujer, de algún pueblo de al lado, yo no sé de dónde sería…Iba por allí pidiendo…y se cogía unas curdaaas -sonríe, se queda pensando, se pone serio – Y uno, por pura maldá y haciendo ese día mucho frío, le tiró al río la botella… ¡Oyes! Tenías que haberla visto a la mujer, hecha y derecha, llorando y diciendo – “Ese era mi único alimento…”- Luego ese mismo, entrando yo en el pueblo con la mula cargá y yo agarrando, pa que no se me cayera un costal, iba detrás de mí y “alredor”, haciendo burla con unas llaves, de esas grandes de antes, dando golpecitos, tintilintin tilintín, tintilintin tilintín…Y en una de esas se cayó el costal, que yo no quería que se cayera, y en ese instante le agarré la llave y le di un buen golpe con ella en la cabeza, ¡porque me creía que lo había tirao él!, luego ya otro me dijo que no, que se había caído sólo, el costal…pero pensé… que la botella sí que se la había tirao a la mujer…y ¡una cosa por otra!