Genoveva de Brabante

En la semana que está pasando en casa de estas buenas y acogedoras personas, Pablo come con más apetito sin que se le hagan bola las verduras en la boca y se sienta tranquilo en el sillón muy contento de tener oídos nuevos para contar sus ocurrencias.

– A mí leer nunca me ha gustao, no es que no sepa, es que se me hacen los ojos chiribitas y no me queda por menos que dejarlo y ponerme a hacer otra cosa…Al cine sí que he ido mucho, con mi novia de formalidá, que no gustaba mucho de ir al baile…y allí en el cine se veían también  buenas historias…¡Uy!, me estoy acordando de una que  llamaban Genoveva de Brabante, que era una mujer que se tuvo que echar al monte porque su marido que estaba luchando a espada, contra los moros, se creyó…¡vamos,  que contaron que ella era una mala mujer y había estao con otro!, pero no estaba y tuvo que alimentar a su hijo con raíces y yerbas, hasta que su marido se echó a deber de que todo era una falsedá de los malidicentes y se fue en su busca…

-Pero, oyes, qué memoria! -dice Paco levantando la cabeza de su libro-Si esa película debe ser muy antigua, de las mudas, de las de Rodolfo Valentino…

– Es que a mi noviaaaa…no le gustaba el baile, vamos, que no bailaba bien…y al cineee…¡Uy, al cine!

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El agua, la tierra, el mar

-Mira Pablo, qué aire tan bueno y ese castillo ¿A que en tu pueblo no hay castillo? Es que este pueblo antes estaba allí bajo, por eso se llama “…de la Vega” Pero hubo una epidemia, yo no sé cuándo, en tiempo de los moros pué que fuera y subieron el pueblo aquí a lo alto. Y eso era todo regadío y “habían” manantiales y todo estaba sembrao y se vivía de lo que se iba sacando, tomates, judías, pimientos…Y, las tormentas, ¡qué miedo! Es que yo era pequeña y vivíamos allí bajo, en la ermita y teníamos que abrir y cerrar las esclusas para regar los campos de “alredor”…Pero luego nos fuimos a Madrid, mis hermanos y todos…y entonces hicieron aquí un aparcelamiento (*) de tierras y juntaron las huertas de la Vega, luego se repartieron a su gusto y manera, entre los que mucho tenían y seguían en el pueblo, y a nosotros nos dijeron que nos había “tocao” un trozo allí lejismo y de secano, que no valía pa ná y que los cachitos de huerta tan “gúenos” que teníamos, pues que ya no eran nuestros y mi hermano… ¡Uuuuh! cómo se puso, pero de ná le valió al pobre…Y ahora ya tó está perdío, hasta los caminos… tó abandonao y ni huertas, ni agua… Y ¡mira!, por allí pasaba un río y ahora está seco y no llueve

– Pues donde yo vivo ahora, tengo una huerta y tampoco llueve mucho, pero hay un río muy grande…y muy salao

(*)La primera disposición sobre concentración parcelaria se promulga en España el 20-12-1952

Higos fulminados

Hemos venido a pasar unos días en un pueblo de Cuenca, a la casa de los padres de J…

Pablo se ha hecho un lío, no sabía si enfadarse porque le hemos movido de su rutina o alegrarse porque está con gente de su generación y puede contar sus cosas y hacer como que presta atención a los otros.

-Mira Pablo qué higos más ricos tenemos aquí. Estos son árboles del ayuntamiento, podemos coger si queremos

–  ¡Buah! Estos son muy pequeños, pa higos buenos los de mi higuera, que la tengo injertá y da higos de tres clases…¡Esos sí que son gordos y dulces! Estos se nota que están “fulminaos“. Porque fíjate, ni siquiera los pican los pájaros. Aquí no hay ni pájaros, de la sequía que tenéis

-Tú prueba y verás qué ricos

– ¡Uy!¡Se me hace como  que oigo campanas!

– Sí, son las que dan las horas. Y mañana domingo hay misa, pero tú no eres muy aficionado a eso ¿No, Pablo?

– Bueno, yo ¡también sé rezar! Lo que tiene es que siempre se ha oído eso de “a Dios rogando y con el mazo dando” y yo he pensao, pues si hay que dar con el mazo de toas las maneras, mejor dar con el mazo sin rogar, porque parece que le rueguen o no, Él no te ayuda y así te cunde más el trabajo. Y al final de la jornada, siempre he preferío ir al baile que oír al cura – Se mete entre las hojas de la higuera tentando los higos; los va pelando y metiéndoselos en la boca mientras cabecea afirmativamente – Pues sí están dulces, sí, pa lo ná que dices que ha llovío …

La enfermera Concha, que no duele, se entera de la historia de Regino el torpe

– A ver si me la vas a clavar, Concha…como se la clavaron a Regino el Torpe

– A ese no le conozco yo, Pablo

– Era uno de mi pueblo, que estando bailando con su novia de formalidá, va y le llega un telegrama que le dice: “Preséntese en la estación de Erustes a recoger a su mujer y a su hija que llegarán a tal hora” Y es que había estao de asistente con un sargento y le llevaba la ropa a lavar y a los arreglos…a la casa donde vivía esa chica…y la clavaría, ¡Claro! Porque llamó a un taxi que había y allá que se fue a recoger a la mujer y a la niña, dejando a su novia, que se llamaba Gonzala…pues así…pero luego encontró a otro, a uno que era muy bruto pero buena persona… Y a Regino, empezaron a llamarle el Torpe, porque corría la voz por el pueblo, de que esa niña era del sargento y que se la habían clavao a él

-¡Caramba, Pablo, qué cosas me cuentas!

– Pues dio la casualidad de que estuve trabajando luego con este Regino en un finca de labor y ¡Oye! Me dijo que era muy feliz con esa mujer, que se llevaban divinamente, ¡A lo mejor se hubiera llevao peor con la otra!, nunca se sabe…Como tú, que me pinchas, pero ni gota me duele…

¡Qué invento!

A veces me dice que se quiere ir a la pinada (el parque al lado de casa) y que no le busque, que él vuelve solo. Que se lleva el reloj y mirará la hora para volver a tiempo a la comida, para que yo  descuide, que allí se distrae mucho porque van las chicas del supermercado a su tiempo de desayuno y a veces le saludan y él las mira mientras hablan y así se pasa el tiempo mejor que en casa, pero que yo no vaya, que no le hace falta vigilancia, que él no va a ir a ninguna parte sin dejarme el aviso. Y le digo que vale y se alegra y coge una botellita de agua y se despide “hasta la una”. Y vuelve a la media hora, “porque no hay nadie”, “porque se ha levantao una mareíta fina”, “porque le han entrado ganas de ir al baño”…

– Venga, que ya me pongo el macuto y voy contigo

– El caso es que si yo llevara un macuto así… Porque, ¡Claro! A ti con eso no se te clava la madera tan dura…

– ¡Uy, pues mira, aquí hay una mochila!, la rellenamos con un cojín y…

– ¡Qué invento! ¡Esto ya es otra cosa!

Un día perro

A media mañana mientras dormitaba, le he dejado el dulce (papilla de harina y frutas) al lado de su hamaca. Pero se ha despertado y lo ha visto siendo ya la hora de comer

-Eso ya se ha convertido en postre, Pablo 

Y lo he llevado a la mesa, bajo su mirada atenta y contrariada … Mientras comía, alargaba el brazo por encima del pescado y la ensalada y se metía cucharadas del postre en la boca

-Si me como una cosa, no me como la otra.

-Pues te dejas el postre para merendar, entonces.

Se lo ha comido todo, haciéndome un favor.

Por la tarde continuaba enfadado y a mitad del paseo, se ha sentado en una piedra y ha dicho que él no andaba más, que está imposibilitao   y que vaya solicitando una silla de ruedas, si es que tengo ese empeño de llevarle a algún sitio.

Una vez en el huerto, (hemos ido en coche) se ha puesto a la tarea con unas almendras y un martillo…Y mientras acertaba a partir cada almendra con una precisión digna del maestro de Karate Kid, ha levantado la vista hacia mi

– Vais a tener que enterrarme debajo la higuera

– ¿Ahora?

– (se ríe) No, espera a que me muera

Star Wars y otras guerras

Se queda mirando mi nuevo tapete de StarWars

-Ese hule que pones tiene un parecido a las revistas que prohibieron después de la guerra

– ¿Prohibieron los tebeos después de la guerra? Y ¿Por qué?

– Ah, pues díselo a ellos…¿Quién queda ahora, Fraga? Pregúntale a él. Algo malo verían…Es que uno no sabía lo que era malo en ese tiempo… bueno, buenooo, no había ná…tó se les hacía que era pecao. Había que andar con un cuidaaaaooo que pa qué. Con decirte que a mi abuela Faustina la tuvieron yo no sé el tiempo, hasta que se les puso a ellos, con el brazo en alto porque fue a pedir permiso pa recoger leña de su propia viña…y ya cuando se lo concedieron, se quedaron aguardando a la recogía y a que lo descargaran en el corral mi padre y su hermano, pa mandar a una patrulla a confiscarla toa; no dejaron ni la hojarasca… con que pa averiguar porqué prohibieron esas revistas…Luego yaaa, al perder la guerra los alemanes, que ¡anda que no hicieron crímenes esos y de tó! Se fue apaciguando la cosa, por lo menos por nuestra tierra… que se oía que en otros sitios siguieron dando leña, hasta lo último – Suspira y rechupetea la cuchara con los restos de natillas que quedaban en el tazón-

(En el dibujito me he esmerado más en los personajes estarwarseros y Pablo me ha quedado un poco desproporcionado😀)