¿Será posible? ¡A quién se le ocurre!

A veces entra en un estado de exaltación y gesticula con ojos y manos mientras cuenta su historia, sobre todo si es la tercera vez. La de hoy,  la ha contado muchas veces y a mi me cuesta ya poner cara de asombro. IMG_20170526_175229448.jpgLe pasó a su primo, hace muchos años, recién emigrados a Madrid. Parece que recibió su jornal en un sobre y paró en un bar de Cuatro Caminos a tomar algo con los compañeros  y para pagar, según cuenta Pablo, sacó todo el dinero sin esconderse, porque le gustaba mucho presumir. El caso es, que ya en el metro, de regreso a casa, se tentó el bolsillo y vio que le había desaparecido el bulto del dinero.

– Y al tonto, porque hay que ser tonto pa hacer eso, no se le ocurre otra cosa que ir a denunciarlo a la comisaría y con exigencias de que encontraran pronto al ladrón porque y que ellos bien sabían quiénes eran los que se dedicaban a eso en el metro…Y los policías, claro, le preguntaron que qué llevaba en la cartera de documentación y va y les dice ¡que el dinero lo llevaba en un sobre! ¡Pero tío zopenco! ¡Si el dinero no tiene nombre!

Una mareíta muy fina

Así como recuerda y cuenta con gran detalle sus historias de infancia y juventud,  el tiempo de ahora le parece una invención laberíntica por donde deambula sin saber si lo sueña, o lo vive.

– Pablo ¿Seguimos con el árbol?

– ¡Uy, no! No tengo ganas de ponerme a trabajar con esta mareíta tan fina.

Y se mete en la caseta a quedarse dormido. Una hora después le llamo

-Pablo

-¿Qué hora es?

-La hora de bocadillo

– ¿Es que ya hemos trabajao? El bocadillo hay que ganárselo.

– Yo creo que tú ya te has ganado todos los bocadillos de todas las jornadas del mundo, ¿qué no?

– Y yo qué sé, si no sé ni lo que me dices, pero – se levanta de un brinco y sale- ¡Uy! Parece  que se ha levantao una mareíta fina y no hace tanto calor como antes ¡Habrá que hacer algo!

-Lo que quieras

– Pues si no mandas ná, voy a ponerme con el árbol, a quitarle las ramas que estorban pa moverlo – Va hacia el árbol – Para esto va a hacer falta una herramienta de podar, pero ¿dónde estarán?

-Ahí, en su sitio

Suspira, coge una tijera podadora bien grande y se pone a la tareaIMG_20170524_161537.jpg

 

Si estuviera en otro sitio

– Este árbol lleva ya muerto mucho tiempo. Sí estuviera ahí donde comemos, se le cortaban estás ramas por aquí y con unas buena plataforma encima, se preparaba una mesa que pa qué… Pero aquí no hace nada más que estorbar; habrá que cortarle al ras con una buena sierra y pa leña.

– También se puede cavar alrededor y sacar el tronco entero, para trasladarle allí y hacer esa mesa que dices.

– Peroooo ¿tú sabes las raíces? Las raíces pueden haberse ido hasta allí -señala el huerto vecino- Eso hay que cavar muchoooo… O con maquinaria, como arrancan los naranjos ¿tú lo has visto?Pero asiii…

– Así, cavando un poco cada día. Sí no tenemos prisa

Se va hacia la caseta mientras yo me pongo con la azadilla pequeña a vaciar la tierra alrededor del tronco. Al rato vuelve y se queda mirando

– Osea que te vas a empeñar en hacerlo, pero si así no vas a poder…y ¿qué no hay otra herramienta un poco más grande?

Se va de nuevo y vuelve preparado con su zacho (que así nombra él a la azada), la pala y los pantalones recogidos dentro de los calcetines, como un “Tin-tin” resuelto a emprender su aventura.IMG_20170521_194828.jpg

 

Sobre ruedas

Como ese era el carro que teníamos en Villarejo, con las ruedas así de goma como las de los coches…Ya no eran ruedas de hierro

-Eso era un adelanto, lo de las ruedas de goma, digo

– Eso digo yo

– Y ¿para qué usabas el carro?

– ¿Para qué lo iba a usar? Pues para ir a buscar el género al pueblo de al lao, que era más grande, que Villarejo era una aldeílla de poca monta y no llegaba ni reparto ni naaaa… Luego cuando traspasé la tienda pa venirnos a Madrí, se la quedó un guardia civil retirao, y que pa que la llevara su sobrina…Y ese sí que fue a hablar con los que hacían el reparto y les diría queeee… ¡Bueno, no sé si por las buenas o por las malas! El caso es que a raíz de entonces ya llegó el camión hasta allí… Esa gente tenía mucha mano, aunque estuviera retirao… Yo no digo que hiciera más malo, ¡eh! Lo haría por lo legal…lo que tiene es que a él le hicieron caso y a mi no…

– La vida es regalada para algunos

– No, regalao no es ná… hay que ganársela a cá instante, que pa tó hay que valer. No tié ná que ver el “vivir bien” con “la vida

Conexiones y desvíos de llamada

– ¿Lo he soñao, o me han dicho que ha muerto F…….?

– Es verdad

– No, si lo que sueño también es de verdad. Lo veo tan claramente como te veo ahora a ti. – Me mira tratando de adivinar si yo estoy siendo ahora un sueño.

Saco una caja antigua de madera que le despierta buenos recuerdos, normalmente. Suspira.

-Esa caja se la regalé a mi novia; ¡nuevecita! con una cerradura y llave y ¿sabes lo que hizo su hermana? Pues se la descerrajó con un cuchillo de esos fuertes que tenían en casa, porque su padre era matarife, y ya no vale pa cerrarse…. el caso es que cuando llegué yo, tenía ojos de haber llorao…Como F……., lo que habrá tenío que padecer con esa enfermedad pa morirse…Con lo poco que le gustaba a él, que gritaba antes de que le “dolía”…Siempre ha sío muy sentío y muy ausionero, pero mira…- Se restriega los ojos

– ¿Oyes a esos pájaros?

-¿Cómo no los voy a oír? Si son tórtolas y dicen: ” nohaydere chó, nohaydere chó”… Aquí dicen eso, en la parte de Castilla dicen otra cosa, dicen “tú currutú, tu currutú”

– ¡Otro idioma!

– ¡Uy síi! En cada tierra, el sonido es diferente…Mira…IMG_20170517_165402

 

Cosas de la vida

Esta mañana hemos ido al huerto andando y allí se ha quedado dormido en una silla. Ha despertado bruscamente y, como si acabará de llegar ( porque los episodios de sueño los borra de su memoria inmediata) se ha puesto a regar las parras.

-Me tienes que decir qué es lo que tenemos plantado y dónde, porque yo me hago un lío.

Ya en casa, ha comido poco y a regañadientes. Pero después ha vuelto, sigilosamente, a la cocina en busca de su dulce.

Por la tarde, paseando hacia la playa, ha sentido la urgencia de cambiar el vestuario a ropa de verano.

-¿No esperas al “cuarenta de mayo”?

-¡No vamos a hacer caso a éso!…Y ¿no tenía yo unas “andalias”?

-Sí, del año pasado.

-Pues me dices dónde están porque yo no las encuentro

Poco antes de cenar le ha llamado su hermano A…., para darle la noticia: F……., hermano de ambos, que llevaba enfermo ya algún tiempo, murió ayer. IMG_20170515_010133_processed

Yo le observaba mientras hablaba, pero no le ha cambiado la cara en ningún momento, es una de las consecuencias de la EP, la rigidez en la expresión facial, sobre todo en momentos de estrés.

– Si me tocaba a mí – dice

 

Cañaheja y tiempos de astucias para esconder el alimento

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-Mira, esto es una “cañaleja”. De estas había muchas por la viña, luego el tronco al crecer, hace una madera muy dura y con ellas se preparaban muchas cosas…hasta de pequeños nos hicimos un carro para jugar… También se usaba para techar la pocilga de los cerdos y así encima se preparaba el gallinero…

-¿Tan arriba subían las gallinas?

-No era tan arriba, eso era muy bajito, tenías que entrar agachaaao…¡Ah! Así escondimos un costal de harina; preparamos una especie de ganchos con deshechos de herramientas a un lao y a otro de la puerta y luego estas cañas soportando el costal y cuando metieron la cabeza los del registro, lo tuvieron encima del pescuezo pero se fueron con las manos vacías…-Se ríe-

-Pero, ¿os quitaban el trigo y os dejaban los cerdos y las gallinas?

-Nooo, en ese tiempo estaba la pocilga pero sin cerdos ni  ná…Ese fue un rancho muy malo que pasamos…luego ya perdieron la guerra los alemanes y se suavizó la cosa, pero hubo unos años que hasta recoger la leña y hojarasca de tu misma tierra, tenías que hacerlo a escondite y con alguna astucia…