Ya está abrochao

Se sienta a abrocharse el cinturón y pelea un buen rato con la hebilla y sus dedos

-¡Ay que ver!

-¿Te ayudo?

-Si es que me estoy acordando de un cantar que decía “Hay que ver hay que ver las ropas que hace un siglo llevaba la mujer” -mientras habla no deja de luchar con su cinto- Era un cantar muy famoso…¿Tú no le conoces? Seguía diciendo -canturrea- “Creo yo, creo yo, que con una de esas faldas se hacen lo menos dos…”  Pero no hace tanto que llegó un día mi abuela, ¡yo no sé pa qué!, sería pa llevarnos alguna merienda a mi primo y a mi…es que había que estar cuidando los melones pa que no selos comieran los cuervos…La cosa es que fue llegar mi abuela y ponerse a llover, no mucho, así un llovizneo, pero que te cala si te quedas quieto…y entonces mi abuela empezó a quitarse faldas y nos dio una a mi primo y otra a mi y ella se agarró de otra y se la echó por’cima de la cabeza…¡Y todavía le quedaban faldas debajo!- se ríe- ¡Qué cosas se le quedan a uno en la cabeza!…Ya está ¡abrochao!

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“Chiquito de la Calzada” y las otras galaxias

-Pablo,¿qué dicen por la tele?

-Ná, si no saben ni qué poner…Ahora ha vuelto a salir ese humorista, Chiquito de la Calzada

-Es porque ha muerto

-¿Ha muertooo? ¡Ah, coño! Pues mira, está saliendo igualito, con las mismas cosas que hacía de bailes y saltitos, que no se le entiende lo que dice… y el que no ha vuelto a salir por la tele es el príncipito, será que no le dejan, porque no dice más que tonterías cuando sale…¡si no es más que un niñato!…La última vez que le vi yo que hablaba…yo no sé lo que dijo de la república…y queee… ¡que era una galaxia!

-¿Una galaxia muy lejana?

-¡Yo qué sé!, si no sé ni lo que es una galaxia – se ríe nervioso – Pero ¡a quién se le ocurre hablar mal de la república, sabiendo que en España hay tantos republicanos! Mira sus padres, cómo se quedan ahí callaítos y no dicen ná…y por eso les dejan vivir en el palacio y yo creo, que lo que quiere es irse él ahí y gobernar, pero no le dejan y tiene que estar viviendo en un apartamento muy pequeño, con las niñas y tó…y que se ande con cuidao a ver si le va a pasar como a su abuelo, que se tuvo que ir a vivir a Italia, síii, y allí sigue, si le dijeron de aquí que si quería volver y él mismo dijo que no quiere más líos…¡Si no se estará mal en Italia! ¿qué te crees?

Pepa, no hay escape

Paramos el coche y bajamos la ventanilla para saludar a Pepa que nos hace señas con la mano.

– He llegao ayer, es que si no voy de vez en cuando al pueblo a dar una vuelta, se echa a perder la casa ¿Y vosotros? ¿Dónde está el abuelo? – mete la cabeza para mirar dentro del coche

-Aquí escondío -dice Pablo
-Pues por mucho que te escondas, no tiés escape…-se ríe- Mira, te voy a contar un refrán:
Esto era un viejo que quería engañar a la Parca. De manera que se peló el pellejo del cuerpo y se metió en una cuna, arropao y quietecito…
Pero como no hay escape, lo encontró la Parca y que dijo,

¿qué haces ahí escondío?

“¡Esperando a la maama!”

¡Espera, espera que no verás amanecer mañana!

– ríe-  Mira, yo vengo de mi pueblo de dejar limpia la tumba de mi marido, como han sío los Santos pues lo he dejao aquello tó arreglaíto …Pero ya me he venío, aquí donde están mis hijos y he salío a comprar azúcar porque ahora mismo me voy a poner a hacer carne de membrillo…

Las semillas de los Santos

Quiere plantar guisantes y habas, porque “esas semillas se ponen pa los Santos” y esta mañana estamos preparando el terreno. Cuando lleva un rato con la azada, doblando el espinazo, se acerca a una silla y se sienta. Le digo que descanse y yo sigo arrancando yerbas… No pasa ni un minuto y vuelve a levantarse continuando la tarea. Esta acción se repite varias veces mientras se queja, “que estoy baldao de los riñones y eso es porque siendo bien joven me hice un daño y lo apañaron llevándome al curandero de Los Navalucillos, que ¡miá tú! el resultao fue dormir sobre una tabla y reposo, sí reposo, a los dos días ya estaba otra vez trabajando y claro, por eso me veo así ahora“. Le doy una cerveza y le pregunto, si no será porque tiene muchos años, pero no me oye y ya está en la cocina de su casa diciéndole a su madre que su hermano “va arrastrando los pies y que se le ve padecer siendo tan chico  y yaaaa… consintieron en llevarle al médico de Talavera y le trajeron al pueblo escayolao to’l cuerpo… Es que entonces no se andaba al reparo de los hijos… si no llega a ser porque yo les advertíii…Pero deja eso yaaa y ven…” Si te escucho, le digo ” Yaa, pero no estoy a gusto qu’estés trabajando y yo aquí sentaaaao”

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El humor y los humores

Hemos ido al dentista, pero tenemos que volver dentro de una semana (No, no voy a contar los detalles escabrosos). A la vuelta estaba ensimismado y he tenido que repetirle las instrucciones varias veces

-Pablo, ¡Tienes que quitarte la gasa de la boca para comer! –

Va al baño, se la quita y empieza a destapar la caja de las gasas para ponerse otra

– ¡Que no! Que ahora vas a comer algo y que no puedes comer con la gasa

-Sí es que me hablas tan deprisa que es como si me hablaras en ruso – se sienta enfrente de la comida y suspira-

-¿Estas desganao?

-Es que me escuece mucho la lengua?

-¿Nada más que un flan, entonces?

-Bueno, uno detrás de otro…-se ríe, nos reímos- ¡Es que me pica!… ¡Y eso que a mí no me pica ningún bicho!…En una “simientera”(temporada de siembra) que estuve trabajando en una finca,  había muchas pulgas y estaban tós, ¡Uuuh! comíos a picaduras y yo ni una…Y uno va y me pregunta, ¿y a ti qué, no te pican? Y yo le digo, ¡mira! y me quité la faja, que entonces se gastaba faja así enrollá a los riñones y oye ¡Cayeron pulgas muertas! Se conoce que mis humores, el sudor o la sangre son veneno para los chupones
Nota1: Se ha comido tres flanes y se le ha olvidado el “picor” de la lengua

Nota 2: En la vida real, las pulgas son más pequeñas que en este dibujo

Halloween y una llaga en la boca

Hemos ido al dentista y Pablo se ha dejado allí un par de dientes, además, como uno de ellos soportaba una prótesis, el vacío en su encía es tremendo. A la espera de una semana para que le tomen medidas y encarguen una prótesis nueva, no deja de repasarse y toquetearse tanta ausencia y rozando, rozando se le ha hecho un afta en la lengua, de la que no para de quejarse y tratar de resolverlo colocándose papel en el lugar de los dientes…

-Pablo, quítate eso de la boca y tómate esta pastilla, sin tragarla, chupando como si fuera un caramelo, que es un desinfectante para curarte la llaga

-Es que desde que me han quitado eso que llevaba delante, me hago daño en la lengua y por eso me salen pupas

-Pero ya te he explicado que hasta que pase una semana o más, no te van a poder poner los dientes y !que dejes de tocarte, te han dicho!

-Tú déjame tranquilo… y ¿qué es eso que suena por la calle?

-Son los niños preparando la fiesta de esta noche, que son Los Santos, pero ahora lo llaman Halloween y se disfrazan de vampiros y brujas

-Pues déjame que me disfrace yo también con papel en la boca…que a mi me alivia muchoIMG_20171031_152308.jpg

 

Aceitunas, valentía y ganas de mear

– Pablo, estas olivas tan cargadas de aceituna que van este año, ¿las recogemos y hacemos aceite?(*)

-Cómo se “esperdicia” tó ahora…Hubo un tiempo en que la gente se iba a los olivares  por la noche a coger lo que podían de aceituna y luego, en su misma casa, yo no sé cómo, con un saco y con agua caliente y estrujando, sacaban aceite y lo vendían o lo cambiaban y tó a escondías…Lo llamaban aceite de talega -Se ríe- Había una mujer, viuda de guerra, que esa ¡Uy!, hacía lo que fuera, sacaba de dónde no había, pa dar de comer a sus hijos… Un día se la toparon en la tienda unos, así ¡muy fanfarriosos! y le dijeron con sorna: “hoy sí que no has podío recoger ná, porque hemos estao toa la noche de vigilancia y habrás tenío miedo de la vara”. Y va ella y les contesta: “¿Que nooo? Y os habría podío mear encima de haberme dao gana, porque estaba arriba en la oliva y os escuchaba hablar; si queréis aquí mismo os doy señas de lo que andabais diciendo” 
– hace el gesto de cerrarse la boca con un candado- Y, oye, se quedaron mudos, algo no querrían que se supiera…Menuda era ella de echá p’alante, ¿No ves que había mucha necesidáaaa?…y eso es lo que te hace valiente… 

(*)hemos recogido ocho cajas de aceituna y las hemos llevado a la almazara de Gata 😉