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Las semillas de los Santos

Quiere plantar guisantes y habas, porque “esas semillas se ponen pa los Santos” y esta mañana estamos preparando el terreno. Cuando lleva un rato con la azada, doblando el espinazo, se acerca a una silla y se sienta. Le digo que descanse y yo sigo arrancando yerbas… No pasa ni un minuto y vuelve a levantarse continuando la tarea. Esta acción se repite varias veces mientras se queja, “que estoy baldao de los riñones y eso es porque siendo bien joven me hice un daño y lo apañaron llevándome al curandero de Los Navalucillos, que ¡miá tú! el resultao fue dormir sobre una tabla y reposo, sí reposo, a los dos días ya estaba otra vez trabajando y claro, por eso me veo así ahora“. Le doy una cerveza y le pregunto, si no será porque tiene muchos años, pero no me oye y ya está en la cocina de su casa diciéndole a su madre que su hermano “va arrastrando los pies y que se le ve padecer siendo tan chico  y yaaaa… consintieron en llevarle al médico de Talavera y le trajeron al pueblo escayolao to’l cuerpo… Es que entonces no se andaba al reparo de los hijos… si no llega a ser porque yo les advertíii…Pero deja eso yaaa y ven…” Si te escucho, le digo ” Yaa, pero no estoy a gusto qu’estés trabajando y yo aquí sentaaaao”

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Palomita zurana

-Otro cuento que contaba mi abuela mucho, era el del zapatero que vivía en el pueblo, cerca de la iglesia, era de los de poner suelas y esas cosas que se hacían antes, que a tó se le daba arreglo. Pues tenía una mujer, muy guapa, que se sentaba en el patio a bordar y desde el taller él la miraba y veíaIMG_20170516_130755676.jpgque cuando al cura se le oía cantar: “palomita zuraaaana ven que ya es hora”, la palomita, dejaba la labor, calentaba agua, lo echaba a la palangana, se lavaba el culo y salía por la puerta. Y así hasta que el zapatero se jiló algo. Y a otra vez que oyó al cura con la cantinela, se levantó él y que dijooo, “sigue cosiendo palomita que yo te prepararé el baño” ¡Y bien que se lo preparó! Llenó la palangana de agua hirviendo y cuando ella se levantó las faldas y metió el culo, se lo abrasó…Y mientras el cura seguía cantando: “palomita zurana ven que ya es hora” , el zapatero, dando martillazos contestaba: ” con el culo quemaaaao no puede ahoooora…Parece que la estoy viendo a mi abuela aquí, imitando el martillar del zapatero con  golpecitos en la mesa mientras lo contaba…

¡Ay, qué tía jodía!

-¡Uy mi abuela Faustina!, tos se querían poner a su lao pa la aceituna y en las ocasiones de reunión. Es que era un caso… Contaban que siendo una vez las fiestas de la Paz, en Villarejo,  le dijo a mi abuelo de ir al baile y él, que no quería, que cómo iban a ir…Y va y dice ella, pues me voy yo sola y se fue pa la puerta,  la abrió y cerró de un portazo, quedándose escondía en el cuarto, que estaba según se entra. Como mi abuelo era muy sordo, sólo oyó el ruido del golpe y creyò que había salido de verdá y muy enfadao,  les dijo a los chicos, que eran mi padre y sus hermanos, que no se les ocurriera abrir la puerta: “Que esta noche vuestra madre duerme al raso”. Así que se fue a la cama, que no sé porqué pero me acuerdo perfectamente que era ¡Uy, una cosa altísima! Y pa alcanzar a gatear había que subirse a una silla. Total que cuando echa el pie pa’rriba, va y se lo agarra ella que estaba  debajo, esperándole…”¡Ay, qué tía jodía!  Así que estabas ahí”. Y se reían mucho.wp-1499176056677.

Sí, esos son, Petronilo y Faustina

la zorra y el cuervo

-Y qué sabes de Afri, que ya no me llama – luego dice como para adentro- claro que yo tampoco hago mucho caso…

-Pero yo voy diciendo cómo estás y ella también me escribe, que hace ejercicio y que va de viaje…que como ella siempre se ha cuidado pues  sus amigas le dicen que está estupenda…y  encantada de la vida, ¡claro!

-A ver si es que la quieren quitar el queso

-¿?

-Pues que una vez un cuervo encontró un queso y se subió a un árbol pa comérselo y en esto que llegó una zorra. “¡Uy! que cuervo más bonito, cómo le brilla el plumaje, nunca había visto cosa igual”. Y el cuervo se quedó escuchando, con el queso en el pico, porque era agradable de oír, y la zorra, que si las alas, que si lo bien que tenían que volar… ” Y ese pico tan largo y tan precioso, lástima que esté callao porque a buen seguro tié que cantar muy bien”. Así que el cuervo abrió el pico pa demostrar lo bien que cantaba y se le escapó el queso, ¡claro!…Al vuelo que lo cogió la zorra y ni se quedó a oír el cantar ni náwp-1498575887601.Y así pasa a la gente también

El que mucho reza poco ofrece

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– Pues es que eran familia a los que les gustaba mucho ir dejando a deber. El marido iba a comprar ladrillos al Tejar y decía que otro día traía los cuartos, pero pasaban los días y no los llevaba. Así que la hija,  que era así muy frescales, se presentaba en la confitería a pedir que pagaran, un día y al otro también. Una vez decía la confitera que no estaba su marido, otro que ¡Ay, qué leches si pareces una alguacila viniendo a cobrar!. Y la otra, pues si me hubiera usté pagao a lo primero, ya no tenía que volver por aquí, que a mí tampoco me gusta de verla… Era así, les gustaba dar poco… Mi padre llevaba un libro donde iba apuntando lo que le debían y a ella le daba otro igual, con las sumas y las restas de lo que se había llevao y lo que había traído.    En cuanto sonaba la campana de misa de más temprano, yo no sé a qué hora sería, la cosa es que decíamos, ya verás qué pronto se presenta y así era. A veces hasta medio saco llevaba, como podía,  pero sin el libro y decía que se le había olvidao, para que la pagáramos con dinero…Y el marido rezando. ¡Qué miserias! Si “egqueeee” el que mucho reza poco ofrece.

Pa San Antón, pon gallinita pon

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Viene Pepita a traernos un panecillo bendecido, para Pablo.

– Era Pepita, que venía de la misa por San Antonio y te ha traído este bollito, que dice que lo llaman el pan de los pobres y se lo han dado en la Iglesia

– Pa San Antón, pon gallinita pon… Eso se decía, porque era el tiempo de que empezaran a poner…¡Qué cosas! – Lo tienta – Pues está blando…No es como los bollos de maíz que daban en el racionamiento…Alguna vez decía mi madre, vete y dáselo a los vecinos pa “el guagua” – Se ríe- Así es como llamaban al más chico de los hermanos, que eran una purrela de hijos..Y lo pasaban peor que nosotros…¡ Uy! Llegabas con ese pan y decías que era pa el guagua y decían los otros más grandes: “Qué va a ser sólo pa el guagua, aquí compartimos todos” Y se lo comían a pellizcos en menos que canta un gallo – Tienta otra vez el bollito- Así que es el pan de los pobres…entonces, Pepita me considera un pobre…Pues guárdamelo pa luego, con un cacho queso y membrillo…que no hay que despreciar nada…y menos comida…de San Antón pon gallinita pon…

De la edad y su reflejo

Se queja de un “pesar” en la espaldaIMG_20170530_173302230.jpg

– Esto es del daño aquel que me hice cargando piedras siendo chico… No serían ni quince, los que tenía… Es que hizo trampa mi padre pa que me admitieran con los hombres. Pero, claro, luego ya no pudo reclamar por el daño, porque no había dicho verdá…Y me llevaron a un curandero que me dio unas friegas y pa casa a dormir en una tabla. Y claro, no quedó bien curao… A mis hermanos en cambio, bien que los llevaban hasta Talavera a los médicos…

Veo que esa tendencia hacia el resentimiento no le viene bien, ni a mi tampoco. No quiero que se lleve a la cama ese runrún y se desvele.

– Pero eso ya se habrá curado. Lo que te duele ahora será por …¡ por la pila de años!

– ¿Cuántos años dices que tengo?

– Ochenta y nueve

– ¡Uuuuuh, esos son muchos! Sí me veo yo en el espejo que…¿Sabes lo que le pasó a mi abuelo una vez? ¡Cá! – se ríe- Ahora se me viene al recuerdo…pues que se topó de frente con un espejo grande que había al subir la escalera de mi casa y estuvo un buen rato hablando con él, como si fuera otro, hasta que subió mi madre a ver con quién hablaba. “Es que yo no me podía imaginar que estoy tan viejo” y que dijo.