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Perdidos en el espacio

El camino que va desde su cuarto a la cocina es un “agujero negro” que nunca se sabe a dónde nos lleva”

y aunque lo recorre conmigo de la mano

porque “este es un pasadizo que se mueve mucho”, siempre va tembloroso porque, “a ver a dónde vamos a ir a parar ahora”.

Ya sentado en la mesa, lo mira todo y no lo reconoce; quiere acabar cuanto antes con el trámite de la comida, que es líquida (unos batidos hiperproteicos que le ha recetado la neuróloga) y volver a “su pueblo donde tienen una chimenea más grande que esta casa y alrededor de ella nos sentamos todos los hermanos y mis abuelos y mi padre y algún vecino que entra, también cabe, fíjate si será grande”

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Durante la investigación para averiguar la procedencia de su mote, nos ponen al tanto de que China emerge como superpotencia y de otras tribulaciones

Pablo, cuando algo no sabe o no se acuerda, inventa una explicación para que no le pregunten más o para poner en orden sus ideas. No le gusta tener “lagunas” y aparenta que no las tiene. Le pregunto por el origen de su mote en el pueblo de Toledo donde nació y me dice

– Me llamaban Morero porque mi bisabuelo era de Mora de Toledo

Le digo que no, que los de Mora de Toledo se llaman “morachos”, que lo he mirado

– Pues ¡¿qué sé yo?!

– Le voy a preguntar a tu hermana ¿Te parece?

– Bueno, si es tu gusto…pero aturde mucho la cabeza con tó lo que habla

Llamo:

– Hola Á….. ¿Qué tal?

– Pues estupendamente, yo siempre estoy bien y hago lo que quiero. Acabo de venir de un viaje a China

– ¡Hala! Y ¿cómo es China?¿Has visto muchas cosas interesantes?

– Pues que está llena de chinos ¡Jajajaja! Y son los que van a invadir el mundo, son los siguientes que se van a hacer con el cotarro, pero no son combativos, son muy pacíficos, que nos lo decían los guías, es que como el viaje era por la Comunidad de Madrid y éramos todos mayores, pues nos tenían con un buen apoyo técnico y nos iban explicando todo, que la muralla la hicieron para que no les invadieran los mongoles, que esos sí que eran guerreros, pero que los chinos son muy pacíficos, ¡ya te digo! y se pasan el día comiendo; a todas horas hay gente comiendo ¡Unas cooooosas! ¡Bichos fritos! Arraclanes y ciempiés y cosas así…Yo desde luego no probé nada de eso, yo lo que daban en los hoteles, que estaba todo concertado y era comida “normal”. Mira te voy a enviar una foto por guasap para que me veas allí

…la de negro es mi amiga R…, que tiene una marchaaaaa…¡No para de viajar! El año que viene ya tengo reservado para ir con ella otra vez, pero nos quedamos en Europa, a Escocia…

– Pues yo te llamaba por lo del mote de Pablo, Morero…que ya sabes que estoy escribiendo las cosas que me cuenta de su vida

-Pues sí, me lo has dicho, pero yo no lo miro…a mí las cosas tristes no me van…y por eso no le llamo tampoco, porque me da angustia que esté así…No sé que pensaras tú…no quiero que pienses: “¡Cuidao su hermana, que ni le llama!” Pero es que yo no puedo con la enfermedad y ese trastorno de cabeza que tiene…Es superior a mis fuerzas, prefiero recordarle como era antes…No sé que pensarás tú

– Pues nada, que por qué le llamaban Morero y a los demás de la familia no. Que él dice que es porque su bisabuelo era de Mora de Toledo

– ¡Qué va a ser de alliiiii! Noooo, todo lo más, la familia de la abuela Faustina que dicen que venía de Galicia y por eso ella tenía esas cosas y estaba siempre gastando bromas a todo el mundo. Lo que fue, es que la familia hasta el abuelo Petronilo se apellidaba “García-Molero”, así de rimbombante y compuesto, pero a partir de mi padre, yo no sé por qué sería, porque no tendría ganas de escribir el secretario, o lo que fuera, ya le apuntaron sólo con el “García” ¿Qué pasó después? Pues que cuando nació Pablo, que era hijo del pecado, como se decía antes, ¿A que eso no te lo ha contao? ¡Que cuando le tuvieron a él no se habían casao!…Total, que le apuntaron en el registro con “García-Molero” como su abuelo…Y cuando se enteró mi padre, como era un bruto, pues allí que fue con una vara, amenazando para que le dejaran el mismo apellido que a él, que para eso era su padre y que si a ver si se iba a creer la gente que no le quería reconocer. Eso lo contaba luego muchas veces (*pone voz de hombre enfadado) “Tuve que ir con la vara pa que me hicieran caso…”, decía. Así que consiguió que le dejaran con el “García” a secas…¡En los papeles!, porque en boca de la genteeee, aquello fue tan sonao que se quedó con Molero…y como ya sabes que las palabras se van deformando, de Molero pasaría a Morero porque con “Morero” se quedó, pero los demas hermanos que fuimos naciendo después…pues no nos dieron ese título, jajajaja ¿A que no sabes que M…. ha tenido un bebé? Bueno, él no, la rusa con la que vive, pero por inseminación artificial, porque él con el estrés que tieneeee…

-Bueno Á….., eso cuéntaselo a Pablo que está aquí a mi lado

Le pongo el teléfono a Pablo y se hace como el que no entiende, ni oye…Se despide y me lo da…Ya no hay nadie al otro lado de la línea

– Se ha cortado ¿Vuelvo a llamar para que te cuente?

– Que ya te he dicho que me pone la cabeza loca…Cuéntame tú si quieres lo que te ha dicho o déjame en paz

Le cuento lo de su padre con la vara en el Registro

– Ahora que lo dices, eso también se lo he oído yo de decir…Pues algo así sería entonces

Las semillas de los Santos

Quiere plantar guisantes y habas, porque “esas semillas se ponen pa los Santos” y esta mañana estamos preparando el terreno. Cuando lleva un rato con la azada, doblando el espinazo, se acerca a una silla y se sienta. Le digo que descanse y yo sigo arrancando yerbas… No pasa ni un minuto y vuelve a levantarse continuando la tarea. Esta acción se repite varias veces mientras se queja, “que estoy baldao de los riñones y eso es porque siendo bien joven me hice un daño y lo apañaron llevándome al curandero de Los Navalucillos, que ¡miá tú! el resultao fue dormir sobre una tabla y reposo, sí reposo, a los dos días ya estaba otra vez trabajando y claro, por eso me veo así ahora“. Le doy una cerveza y le pregunto, si no será porque tiene muchos años, pero no me oye y ya está en la cocina de su casa diciéndole a su madre que su hermano “va arrastrando los pies y que se le ve padecer siendo tan chico  y yaaaa… consintieron en llevarle al médico de Talavera y le trajeron al pueblo escayolao to’l cuerpo… Es que entonces no se andaba al reparo de los hijos… si no llega a ser porque yo les advertíii…Pero deja eso yaaa y ven…” Si te escucho, le digo ” Yaa, pero no estoy a gusto qu’estés trabajando y yo aquí sentaaaao”

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Palomita zurana

-Otro cuento que contaba mi abuela mucho, era el del zapatero que vivía en el pueblo, cerca de la iglesia, era de los de poner suelas y esas cosas que se hacían antes, que a tó se le daba arreglo. Pues tenía una mujer, muy guapa, que se sentaba en el patio a bordar y desde el taller él la miraba y veíaIMG_20170516_130755676.jpgque cuando al cura se le oía cantar: “palomita zuraaaana ven que ya es hora”, la palomita, dejaba la labor, calentaba agua, lo echaba a la palangana, se lavaba el culo y salía por la puerta. Y así hasta que el zapatero se jiló algo. Y a otra vez que oyó al cura con la cantinela, se levantó él y que dijooo, “sigue cosiendo palomita que yo te prepararé el baño” ¡Y bien que se lo preparó! Llenó la palangana de agua hirviendo y cuando ella se levantó las faldas y metió el culo, se lo abrasó…Y mientras el cura seguía cantando: “palomita zurana ven que ya es hora” , el zapatero, dando martillazos contestaba: ” con el culo quemaaaao no puede ahoooora…Parece que la estoy viendo a mi abuela aquí, imitando el martillar del zapatero con  golpecitos en la mesa mientras lo contaba…

¡Ay, qué tía jodía!

-¡Uy mi abuela Faustina!, tos se querían poner a su lao pa la aceituna y en las ocasiones de reunión. Es que era un caso… Contaban que siendo una vez las fiestas de la Paz, en Villarejo,  le dijo a mi abuelo de ir al baile y él, que no quería, que cómo iban a ir…Y va y dice ella, pues me voy yo sola y se fue pa la puerta,  la abrió y cerró de un portazo, quedándose escondía en el cuarto, que estaba según se entra. Como mi abuelo era muy sordo, sólo oyó el ruido del golpe y creyò que había salido de verdá y muy enfadao,  les dijo a los chicos, que eran mi padre y sus hermanos, que no se les ocurriera abrir la puerta: “Que esta noche vuestra madre duerme al raso”. Así que se fue a la cama, que no sé porqué pero me acuerdo perfectamente que era ¡Uy, una cosa altísima! Y pa alcanzar a gatear había que subirse a una silla. Total que cuando echa el pie pa’rriba, va y se lo agarra ella que estaba  debajo, esperándole…”¡Ay, qué tía jodía!  Así que estabas ahí”. Y se reían mucho.wp-1499176056677.

Sí, esos son, Petronilo y Faustina

la zorra y el cuervo

-Y qué sabes de Afri, que ya no me llama – luego dice como para adentro- claro que yo tampoco hago mucho caso…

-Pero yo voy diciendo cómo estás y ella también me escribe, que hace ejercicio y que va de viaje…que como ella siempre se ha cuidado pues  sus amigas le dicen que está estupenda…y  encantada de la vida, ¡claro!

-A ver si es que la quieren quitar el queso

-¿?

-Pues que una vez un cuervo encontró un queso y se subió a un árbol pa comérselo y en esto que llegó una zorra. “¡Uy! que cuervo más bonito, cómo le brilla el plumaje, nunca había visto cosa igual”. Y el cuervo se quedó escuchando, con el queso en el pico, porque era agradable de oír, y la zorra, que si las alas, que si lo bien que tenían que volar… ” Y ese pico tan largo y tan precioso, lástima que esté callao porque a buen seguro tié que cantar muy bien”. Así que el cuervo abrió el pico pa demostrar lo bien que cantaba y se le escapó el queso, ¡claro!…Al vuelo que lo cogió la zorra y ni se quedó a oír el cantar ni náwp-1498575887601.Y así pasa a la gente también

El que mucho reza poco ofrece

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– Pues es que eran familia a los que les gustaba mucho ir dejando a deber. El marido iba a comprar ladrillos al Tejar y decía que otro día traía los cuartos, pero pasaban los días y no los llevaba. Así que la hija,  que era así muy frescales, se presentaba en la confitería a pedir que pagaran, un día y al otro también. Una vez decía la confitera que no estaba su marido, otro que ¡Ay, qué leches si pareces una alguacila viniendo a cobrar!. Y la otra, pues si me hubiera usté pagao a lo primero, ya no tenía que volver por aquí, que a mí tampoco me gusta de verla… Era así, les gustaba dar poco… Mi padre llevaba un libro donde iba apuntando lo que le debían y a ella le daba otro igual, con las sumas y las restas de lo que se había llevao y lo que había traído.    En cuanto sonaba la campana de misa de más temprano, yo no sé a qué hora sería, la cosa es que decíamos, ya verás qué pronto se presenta y así era. A veces hasta medio saco llevaba, como podía,  pero sin el libro y decía que se le había olvidao, para que la pagáramos con dinero…Y el marido rezando. ¡Qué miserias! Si “egqueeee” el que mucho reza poco ofrece.