Archivos Mensuales: mayo 2017

De lo grande y lo pequeño y lo poco y lo mucho

– Pablo, ¿me estás entendiendo lo que te digo?

– Ahora que mientas eso de entender, se me está viniendo a la cabeza una vez que vino uno a casa a preguntar a mi madre sí podría arreglarles un choto…Y mi madre ¡uy, yo no tengo vasija pa tan graaaande!  Y el otro, que no, que era muy chiquinino – se ríe  y gesticula con los brazos –  ¡Y es que era un chivito a lo que se refería! …Claro, como el muchacho era de otro terreno pues se conoce que allí nombrarían chotos a los chivos.

– Y ¿qué hacía en vuestro pueblo?

– Estaba de relevo. Era un camillero que le habían matao al compañero en el frente del Tajo y él solo, ¡oye!, había  seguido retirando heridos con una manta y mucha maña. Luego se hizo amigo nuestro y nos daba la enseñanza de la guerrilla a los chicos,  a escondernos de las balas y avanzar a rastras y a lanzar piedras para despistar al enemigo

– Menuda diversión fue la guerra para ti…

– Ya lo creo, no teníamos control ninguno

– ¡Pero dulces no había!

– (suspira) … Sí ya sé lo que me quieres decir… que tres flanes son muchos… Es que como estaban ahí juntos…y uno me ha sabío a poco…

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Navegando entre turbulencias, desvaríos, conspiraciones y…

Hay un incidente, infiltrado en muchas de sus historias, de alguien que se fue del pueblo a consecuencia de un acontecimiento “histórico”. .Cuando llega a “ese evento” en el relato, misteriosamente, pierde toda comunicación con la lógica aparente pero se mantiene firme en el puente de mando

-Entonces ese que era tan malo y que hizo tanto daño a tó el mundo, se fue de allí cuando se enteró que había muerto Franco

– Pero Pablo, si estás hablando de los años cuarenta y Franco no murió hasta el setenta y cinco…sería otro el motivo que le animó a irse…

– Pero, ¿cómo que nooooo? ¡Lo que tiene es que lo escondieron!

-¿ A quién escondieron?

-¡ Pues que no lo dijeron!, pero murió poco después de acabar la guerra…Se lo llevaron de ese hospital envuelto en una alfombra

– Yo creo que te confundes con alguna película que has visto

– Que no, ¡coño! Que luego le pusieron una mascarilla

– ¿A quién ?

– Pues al otro,  cuando hubo esa cola tan larga de gente pa ir a ver si era verdad que estaba muerto…Si uno de mis hermanos, no sé quién de ellos, se acercó hasta allí y luego me lo dijo. ¿Qué sabréis vosotros?

Y la nave vaIMG_20170529_110959155.jpg

¿Será posible? ¡A quién se le ocurre!

A veces entra en un estado de exaltación y gesticula con ojos y manos mientras cuenta su historia, sobre todo si es la tercera vez. La de hoy,  la ha contado muchas veces y a mi me cuesta ya poner cara de asombro. IMG_20170526_175229448.jpgLe pasó a su primo, hace muchos años, recién emigrados a Madrid. Parece que recibió su jornal en un sobre y paró en un bar de Cuatro Caminos a tomar algo con los compañeros  y para pagar, según cuenta Pablo, sacó todo el dinero sin esconderse, porque le gustaba mucho presumir. El caso es, que ya en el metro, de regreso a casa, se tentó el bolsillo y vio que le había desaparecido el bulto del dinero.

– Y al tonto, porque hay que ser tonto pa hacer eso, no se le ocurre otra cosa que ir a denunciarlo a la comisaría y con exigencias de que encontraran pronto al ladrón porque y que ellos bien sabían quiénes eran los que se dedicaban a eso en el metro…Y los policías, claro, le preguntaron que qué llevaba en la cartera de documentación y va y les dice ¡que el dinero lo llevaba en un sobre! ¡Pero tío zopenco! ¡Si el dinero no tiene nombre!

Una mareíta muy fina

Así como recuerda y cuenta con gran detalle sus historias de infancia y juventud,  el tiempo de ahora le parece una invención laberíntica por donde deambula sin saber si lo sueña, o lo vive.

– Pablo ¿Seguimos con el árbol?

– ¡Uy, no! No tengo ganas de ponerme a trabajar con esta mareíta tan fina.

Y se mete en la caseta a quedarse dormido. Una hora después le llamo

-Pablo

-¿Qué hora es?

-La hora de bocadillo

– ¿Es que ya hemos trabajao? El bocadillo hay que ganárselo.

– Yo creo que tú ya te has ganado todos los bocadillos de todas las jornadas del mundo, ¿qué no?

– Y yo qué sé, si no sé ni lo que me dices, pero – se levanta de un brinco y sale- ¡Uy! Parece  que se ha levantao una mareíta fina y no hace tanto calor como antes ¡Habrá que hacer algo!

-Lo que quieras

– Pues si no mandas ná, voy a ponerme con el árbol, a quitarle las ramas que estorban pa moverlo – Va hacia el árbol – Para esto va a hacer falta una herramienta de podar, pero ¿dónde estarán?

-Ahí, en su sitio

Suspira, coge una tijera podadora bien grande y se pone a la tareaIMG_20170524_161537.jpg

 

Si estuviera en otro sitio

– Este árbol lleva ya muerto mucho tiempo. Sí estuviera ahí donde comemos, se le cortaban estás ramas por aquí y con unas buena plataforma encima, se preparaba una mesa que pa qué… Pero aquí no hace nada más que estorbar; habrá que cortarle al ras con una buena sierra y pa leña.

– También se puede cavar alrededor y sacar el tronco entero, para trasladarle allí y hacer esa mesa que dices.

– Peroooo ¿tú sabes las raíces? Las raíces pueden haberse ido hasta allí -señala el huerto vecino- Eso hay que cavar muchoooo… O con maquinaria, como arrancan los naranjos ¿tú lo has visto?Pero asiii…

– Así, cavando un poco cada día. Sí no tenemos prisa

Se va hacia la caseta mientras yo me pongo con la azadilla pequeña a vaciar la tierra alrededor del tronco. Al rato vuelve y se queda mirando

– Osea que te vas a empeñar en hacerlo, pero si así no vas a poder…y ¿qué no hay otra herramienta un poco más grande?

Se va de nuevo y vuelve preparado con su zacho (que así nombra él a la azada), la pala y los pantalones recogidos dentro de los calcetines, como un “Tin-tin” resuelto a emprender su aventura.IMG_20170521_194828.jpg

 

Sobre ruedas

Como ese era el carro que teníamos en Villarejo, con las ruedas así de goma como las de los coches…Ya no eran ruedas de hierro

-Eso era un adelanto, lo de las ruedas de goma, digo

– Eso digo yo

– Y ¿para qué usabas el carro?

– ¿Para qué lo iba a usar? Pues para ir a buscar el género al pueblo de al lao, que era más grande, que Villarejo era una aldeílla de poca monta y no llegaba ni reparto ni naaaa… Luego cuando traspasé la tienda pa venirnos a Madrí, se la quedó un guardia civil retirao, y que pa que la llevara su sobrina…Y ese sí que fue a hablar con los que hacían el reparto y les diría queeee… ¡Bueno, no sé si por las buenas o por las malas! El caso es que a raíz de entonces ya llegó el camión hasta allí… Esa gente tenía mucha mano, aunque estuviera retirao… Yo no digo que hiciera más malo, ¡eh! Lo haría por lo legal…lo que tiene es que a él le hicieron caso y a mi no…

– La vida es regalada para algunos

– No, regalao no es ná… hay que ganársela a cá instante, que pa tó hay que valer. No tié ná que ver el “vivir bien” con “la vida

Conexiones y desvíos de llamada

– ¿Lo he soñao, o me han dicho que ha muerto F…….?

– Es verdad

– No, si lo que sueño también es de verdad. Lo veo tan claramente como te veo ahora a ti. – Me mira tratando de adivinar si yo estoy siendo ahora un sueño.

Saco una caja antigua de madera que le despierta buenos recuerdos, normalmente. Suspira.

-Esa caja se la regalé a mi novia; ¡nuevecita! con una cerradura y llave y ¿sabes lo que hizo su hermana? Pues se la descerrajó con un cuchillo de esos fuertes que tenían en casa, porque su padre era matarife, y ya no vale pa cerrarse…. el caso es que cuando llegué yo, tenía ojos de haber llorao…Como F……., lo que habrá tenío que padecer con esa enfermedad pa morirse…Con lo poco que le gustaba a él, que gritaba antes de que le “dolía”…Siempre ha sío muy sentío y muy ausionero, pero mira…- Se restriega los ojos

– ¿Oyes a esos pájaros?

-¿Cómo no los voy a oír? Si son tórtolas y dicen: ” nohaydere chó, nohaydere chó”… Aquí dicen eso, en la parte de Castilla dicen otra cosa, dicen “tú currutú, tu currutú”

– ¡Otro idioma!

– ¡Uy síi! En cada tierra, el sonido es diferente…Mira…IMG_20170517_165402