Archivo de la categoría: fauna y flora

…pero ya me lo he comío

– ¡Mira cómo tiran las galletas! Poco hambre hay…

¡qué tiempos aquellos!  “¡He síiiio yooo!” – Dice con voz lastimera – Eso decía uno que robó un guarro, uno pequeñito de teta, un lechoncito …y no lo robó por hacer mal a nadie, si no porque se padecía mucha hambre ¡Oye! ¡cuánta hambre no tendría pa comerse un guarro entero de una sentá, sin pan ni ná! Le pilló la guardia civil porque vieron el humo de la chamusquina, pero cuando llegaron, ya se lo había comío

…Lo robó de una casetilla que tenían allí con una guarra y las crías…y se tuvo que meter por la chimenea, así en estrecho …y luego no corrió mucho, allí cerca se quedó y se hizo una lumbre con una poca leña y a mal asar, sin pan, ni sal siquiera…porqueee…no creo que llevara sal así en un bolsillo, ¡A ver! Bueno, lo que fuera, la cosa es que le pillaron y tuvo ir recorriendo el pueblo con el pregonero. Es que entonces era así, cuando alguien hacía algún estropicio y no podía pagarlo, le hacían ir al lao del pregonero que iba relatando el delito:”Turuuuuu, turuuu…han robao un guarro en tal siiiitio, que pertenecía a fulano de tal…” Y el pobre iba  diciendo:”Y he síiio yooo, pero ya me lo he comíiiio” 

y la gente salía a verlo pero daba más lástima que risa…

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Viaje a la luna

Estamos ahí, en una terraza, con cerveza en la mesa y amigos contando anécdotas. Pablo bebe, nos mira y no logra subirse al hilo de las risas, pero acecha el momento, como un cazador furtivo, preparando las palabras con las que va a captar nuestra atención
– ¿Habéis visto la luna? Parece que está como “agüevada”…- Se ríe al ver que todos dejamos de hablar y levantamos la vista; “¡nos ha cazado!”
– ‎Es porque está creciendo, no está llena todavía – digo y le fastidio (lo percibo) su explicación; él esperaba que le preguntáramos el porqué…Acerca la cara hacia R…y se dirige a ella ahora, pero sabe que seguimos mirando y escuchando hacia él
– ‎¿Tú has visto alguna vez la luna cuando sale del agua, redonda y así grande y naranja?
– ‎Del agua dices, ¿Del mar? ¡Claro que la he visto!

– ‎Es cosa muy bonita…La gente no se fija en esas cosas, pero yo sí… me fijo mucho…Duermo muy poco y me quedo así, por la noche en el campo, cuando voy a guardar la era con mis primos, viendo cómo cazan las rapaces a las alimañas…-Hace el gesto con los brazos abiertos y mirada de pájaro-Se ponen así, con las alas extendías y bajan sin movimiento alguno…y luego ya suben con el bicho en la bocaaaa…¡y mis primos durmiendo!

Higos fulminados

Hemos venido a pasar unos días en un pueblo de Cuenca, a la casa de los padres de J…

Pablo se ha hecho un lío, no sabía si enfadarse porque le hemos movido de su rutina o alegrarse porque está con gente de su generación y puede contar sus cosas y hacer como que presta atención a los otros.

-Mira Pablo qué higos más ricos tenemos aquí. Estos son árboles del ayuntamiento, podemos coger si queremos

–  ¡Buah! Estos son muy pequeños, pa higos buenos los de mi higuera, que la tengo injertá y da higos de tres clases…¡Esos sí que son gordos y dulces! Estos se nota que están “fulminaos“. Porque fíjate, ni siquiera los pican los pájaros. Aquí no hay ni pájaros, de la sequía que tenéis

-Tú prueba y verás qué ricos

– ¡Uy!¡Se me hace como  que oigo campanas!

– Sí, son las que dan las horas. Y mañana domingo hay misa, pero tú no eres muy aficionado a eso ¿No, Pablo?

– Bueno, yo ¡también sé rezar! Lo que tiene es que siempre se ha oído eso de “a Dios rogando y con el mazo dando” y yo he pensao, pues si hay que dar con el mazo de toas las maneras, mejor dar con el mazo sin rogar, porque parece que le rueguen o no, Él no te ayuda y así te cunde más el trabajo. Y al final de la jornada, siempre he preferío ir al baile que oír al cura – Se mete entre las hojas de la higuera tentando los higos; los va pelando y metiéndoselos en la boca mientras cabecea afirmativamente – Pues sí están dulces, sí, pa lo ná que dices que ha llovío …

La vuelta de Pablo y un riñón

Pues mi tía Raimunda, fíjate cómo estaría que, aunque los médicos decían que no tenía lo que se dice ná, ella erre que erre, yendo a que la miraran y quejándose, hasta que no tuvieron por más que abrirla y quitarla el riñón…y a otro se lo pondrían, ¡No iban a echar a perder un riñón bueno, claro! Yo estoy con la tema de eso. Es que ¡no sabía ni lo que quería!, siempre estaba a capricho, a lo primero de mi madre que la consentía tó y luego del Baldomero, que se fueron a Talavera al cuidao de una finca y él de mecánico, que sabía mucho. Y que los dijeron que ese trabajo lo tendrían hasta que llegaran otros que fueran afines al régimen, que a ellos se lo dejaban aunque fueran rojos, porque no encontraban a nadie de los nacionales que quisieran…Pero allí ella se debía de aburrir mucho y empezó a quejarse pa que la llevaran a los médicos y así se distraía, digo yo… ¡Entonces, donde he estao es en Madrid!…No sé, no lo he visto bien… Hay cosas que no siento si las he soñao o han pasao de verdá…Estoy como en un sinvivir…Y esta tierra de mirasoles…Estaremos por la parte de Castilla


El trabajo es salú

– Las malas hierbas hay que sacarlas a mano, doblando el espinazo y hay que quitarlas toas hasta estas tan pequeñas que dices tú que son bonitas, porque luego crecen y se hacen con el terreno y absorben el alimento de este naranjo que tienen aquí, que por eso se ponen alredor, pa ver lo que pillan,  además que muchas traen miseria  que contagian a diestro y siniestro, no tiés más que ver las hojas de esa mata de ahí enfrente que se ponen blancas y se alacian y estos pimientos que se arrugan antes de hacerse grandes…pues eso es por la pura miseria.

– Entonces, el huerto,  es como un país rico que impide el paso a los emigrantes que vienen en busca de tierra para medrar

– ¡Qué coño tendrá que ver una cosa con otra! Si trabajas la tierra tendrás que procurar que de alimento y que sea pa el que lo trabaja, no pa los chupones – dice incorporándose mientras hace ese gesto de tentarse con una mano  los riñones –

– Estás trabajando mucho Pablo

– ¡El trabajo es salú!…mientras trabajo se me quitan de la cabeza las tonterías…

Psicodélicas Perseidas

Me envían una foto de L. con Dylan y se la enseño a Pablo, que hoy no quiere salir de su cuarto. Se queda mirando pero no da señales de reconocer a nadie.

-Un perro y una niña -dice al rato, con los ojos entrecerrados – y también veo colores y chispas, desde que me has subío ahí a la terraza a ver si caían estrellas…
y luego pa bajar la escaleraaaa… Pero ¡a quién se le ocurre! ¡Ahora ya no se me va de la cabeza!

– Pero si estás bien, no te ha pasado nada. Yo creía que te iba a hacer ilusión. ¿No me dices que te gustaba mucho mirar las estrellas cuando dormías en el campo y que ese pastor que se llamaba Cigarro te iba dando los nombres de  todas?

– Sí, las cabritilla y el camino de Santiago y muchas más que me sabía…pero ahora no me gusta lo que está pasando, ni las cosas que se me meten aquí – se aprieta la frente –  en el majín este…Yo no sé si serán las pastillas esas que me das, pero yo ya no soy lo mismo…Miá tú, con el paso que yo llevaba antes, que no había quién me pillara – se va quedando dormido, saco el cuaderno y hago un dibujo con muchos colores