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Caramelitos de fresa, limón y menta

-¡Mira esos carritos, qué aparentes!

-¿Te da envidia? ¿Quieres uno tú?

-Nooo, ¡si a mí no me hace falta!, Yo llevo el bastón porqueeee…Me lo puedo echar al hombro, si quiero…Es que estaba pensando en mi primo Nino, que necesita dos muletas para andar…Y una cosa así  le venía bien. Pero seguro que hasta le da vergüenza llevarlo….Si hasta le daba vergüenza cuando yo vendía los caramelos en el cine, en el descanso…Es que mi padre se quedó una temporada a cargo del kiosko el cine

-¡Estabais en todos los negocios! Y ¿qué vendíais, refrescos?

-Pues vino con sifón era lo que más tomaban…Y que era lo más barato y bolsas de “alcagüeses” que también le dicen por aquí “alcahuetes” y pipas y yo salía con los caramelos por entre las sillas de los que no se levantaban a consumir… Iba cantando:

-¡Caramelitos de fresalimónymentaaaa, pa refrescar la garganta y no tener carraspeeeeera! – Se ríe – …Y mi priiimo, ¡Uy! Qué vergüenza le daba. Me decía que no me acercara a su silla y tó… Y se podía haber sacao unas perrillas vendiendo, queee… ¡Y ahora mira! -Señala al hombre que va delante apoyado en un andador-IMG_20170414_220430856

 

 

 

Donde se desvela con pelos y señales el verdadero origen del queso roquefort

IMG_20170415_163501223.jpg-Este queso, por ejemplo ¿Tú sabes por qué se llama roquefort? Pues yo sí lo sé. Fue un hombre que trabajaba de jardinero en un convento por la parte de Toledo, que hay muchas cuevas, y está todo por debajo comunicao…que por allí escaparon muchos cuando la guerra. Bueno,  el caso es que tenían ganao de leche y hacían queso y le daban un cacho al jardinero to los días como jornal y yo no sé si sería porque el hombre estaba harto o por capricho, que dejaba tirao en la cueva lo que sobraba… Y luego cuando la guerra – pero no nuestra guerra, otra con los franceses, porque guerras nunca han faltao – parece ser que escondío en la cueva, topó con los trozos de queso que él mísmo había abandonao antes y lo comió, por hambre, ¡claro! Y encontrándolo bueno de sabor se lo dijo a las monjas y ellas yaaa, como son listas…Vieron el modo de hacerlo en las cuevas y venderlo…Pero le dejaron el nombre del jardinero, que le llamaban “Roque el Fuerte”

-¿Dices que el roquefort es toledano?

-¡Pues claro! ¡Como el mazapán! Y que no  hay forma de encontrarlo en ningún sitio más que allí.

alucinaciones y dispersiones

-¿Has visto qué bien colocaditas han quedado las cañas?

-Porque estuvo ayer un hombre aquí, colocándolas

-¿Qué hombre va a ser? ¡Era yo!

-Bueno, “hacer” lo que queráis…pero yo estaba allí sentado, al lado del botijo y vi, claramente, a un hombre colocando las cañas…-lo afirma categóricamente, ¡no vayamos a pensar que le podemos engañar a él!-

-¡Algo tendrá el agua de ese botijo!

-La que era buena era un agua que traía un hombre desde un manantial del Pusa, ¡tú sí que conocerás ese río!…Lo traía en una tinaja subida a un carrito pequeño, tirado por un borriquillo…y, oye, las mujeres iban con su cacharrillos a llenarlos a la tinaja, que tenía un grifo…porque ese agua sí que cocía muy bien los garbanzos…

-Y ¿por qué no iban ellas al manantial?

-¡Porque estaba a cinco kiloooometros! – (mucho leer pero no sabemos a qué distancia está el río del pueblo)

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No sé qué me pasa, que no me pasa

Una cosa tan sencilla como tragar necesita la coordinación rápida de músculos y estructuras de la boca y la garganta. Válvulas que se abren y se cierran de una manera automática para convertir lo que metemos en la boca en esa papilla suave que continúa deslizándose por  “tuberías” ocultas y más válvulas y aparatos (faringe, esófago..) Pues eso, tan necesario, tan de todos los días varias veces, también se ve afectado cuando el Sr.Parkinson se instala a vivir con nosotros.

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por aquí los echan al arroz

-Los dejan primero pasar hambre, unos días, para que se limpien de lo verde y luego los guisan con el arroz. ¡Vosotros no coméis esas cosas!

Le gusta, le anima, la idea de la recolecta y la caza furtiva. Recoger lo que nos da la tierra o el agua. Espárragos, berros, collejas, cardillos, manzanilla, algún pájaro, cangrejos de río (cuando había), truchas…

-¡Caracoles! Eso era lo más rico.

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