Archivo de la etiqueta: cuentos

vaya ejemplar de primavera

-Pablo, ¿no tienes calor con tanta ropa? ¡Quítate la cazadora por lo menos!

-Tú qué sabrás lo que es tener frío en invierno…

-Si ya estamos en primavera

-¡Primaveeeera! ¿De qué mes?

-De marzo

-Uy marzo, en cuanto te descuidas te hiela los brotes y te mata los corderos ¿Tú no sabes eso?

-No, cuéntamelo

-Pues un invierno que había sío muy duro, un pastor le pidió a Marzo que no le matará ningún cordero, que ya se los había apalabrao al carnicero y que a cambioooo le daba uno, el más hermoso… Así que se puso a hacer buen tiempo y los corderos se criaban que daba gusto verlos y al pastor le daba pena deshacerse de uno, como había acordao… Así que se presentó Marzo, tres días antes de irse y le pidió lo suyo y el pastor dijo que ni hablar, que pa los tres días que quedaban, ya no le iba a poder hacer daño ninguno…y dice Marzo, ¡Ah, con que esas tenemos! Pues con los tres días que me quedan a mí y tres que le pido a mi amigo Abril, te voy a dejar sin redil…Y eso pasó, se puso a helar y a hacer mal aire y se quedó el pastor sin ningún cordero,¡ pa que veas!

P.D. a continuación, en lugar de dibujos de corderos, pongo una foto antigua de ajetes en flor a petición de Sari Carmen

y otras más del huerto, dónde estamos hoy, quitando malas yerbas, en un día primaveral de los buenos

Amapolas, que se han salvado de la azada

Lavanda

Pasiflora

Acelgas

Guisantes

Dinosaurio acercándose a un brote de limón

Romero y lirios

Anuncios

Pablo, Ernesto y el don de lenguas

Esta semana de fiestas hemos tenido en casa:

-Yo no sé quien serían y no es que no atienda a lo que dicen, que los veo moverse y hacer gestos y hablar entre ellos pero yo no alcanzo a saber de qué, lo único el chavalillo ese, que le conté lo de   la zorra y el oso  y parecía que se fijaba mucho en lo que le decía…ése ¿de quién es? Bueno yo qué voy a saber ya, si se me olvida hasta si es el almuerzo o la cena, pero esas fábulas que me contaba mi abuelo, yo no sé el tiempo que hará ya y…¡Oye!, lo que son las cosas, lo tengo grabao como si lo estuviera viendo ahora mismo

IMG_20171212_201202.jpg

pero lo que me dijo el muchacho ese ( algo de bichos) algo me dijo o preguntó, ¡no sé, ya no me acuerdo! pero me parece a mí que algo se le quedó de lo que yo le hablaba…¿Eran de por aquí? No parecían…pero a mi qué me importa si abren la boca y dicen  en su lengua lo que quieran, yo me fijo en el gesto y me figuro lo que me parece…¿Te ríes? Sí, ya sé que ya estoy como la tía Sabina que no sabe si mea “o” orina…

 

Pepa, no hay escape

Paramos el coche y bajamos la ventanilla para saludar a Pepa que nos hace señas con la mano.

– He llegao ayer, es que si no voy de vez en cuando al pueblo a dar una vuelta, se echa a perder la casa ¿Y vosotros? ¿Dónde está el abuelo? – mete la cabeza para mirar dentro del coche

-Aquí escondío -dice Pablo
-Pues por mucho que te escondas, no tiés escape…-se ríe- Mira, te voy a contar un refrán:
Esto era un viejo que quería engañar a la Parca. De manera que se peló el pellejo del cuerpo y se metió en una cuna, arropao y quietecito…
Pero como no hay escape, lo encontró la Parca y que dijo,

¿qué haces ahí escondío?

“¡Esperando a la maama!”

¡Espera, espera que no verás amanecer mañana!

– ríe-  Mira, yo vengo de mi pueblo de dejar limpia la tumba de mi marido, como han sío los Santos pues lo he dejao aquello tó arreglaíto …Pero ya me he venío, aquí donde están mis hijos y he salío a comprar azúcar porque ahora mismo me voy a poner a hacer carne de membrillo…

La enfermera Concha, que no duele, se entera de la historia de Regino el torpe

– A ver si me la vas a clavar, Concha…como se la clavaron a Regino el Torpe

– A ese no le conozco yo, Pablo

– Era uno de mi pueblo, que estando bailando con su novia de formalidá, va y le llega un telegrama que le dice: “Preséntese en la estación de Erustes a recoger a su mujer y a su hija que llegarán a tal hora” Y es que había estao de asistente con un sargento y le llevaba la ropa a lavar y a los arreglos…a la casa donde vivía esa chica…y la clavaría, ¡Claro! Porque llamó a un taxi que había y allá que se fue a recoger a la mujer y a la niña, dejando a su novia, que se llamaba Gonzala…pues así…pero luego encontró a otro, a uno que era muy bruto pero buena persona… Y a Regino, empezaron a llamarle el Torpe, porque corría la voz por el pueblo, de que esa niña era del sargento y que se la habían clavao a él

-¡Caramba, Pablo, qué cosas me cuentas!

– Pues dio la casualidad de que estuve trabajando luego con este Regino en un finca de labor y ¡Oye! Me dijo que era muy feliz con esa mujer, que se llevaban divinamente, ¡A lo mejor se hubiera llevao peor con la otra!, nunca se sabe…Como tú, que me pinchas, pero ni gota me duele…

Palomita zurana

-Otro cuento que contaba mi abuela mucho, era el del zapatero que vivía en el pueblo, cerca de la iglesia, era de los de poner suelas y esas cosas que se hacían antes, que a tó se le daba arreglo. Pues tenía una mujer, muy guapa, que se sentaba en el patio a bordar y desde el taller él la miraba y veíaIMG_20170516_130755676.jpgque cuando al cura se le oía cantar: “palomita zuraaaana ven que ya es hora”, la palomita, dejaba la labor, calentaba agua, lo echaba a la palangana, se lavaba el culo y salía por la puerta. Y así hasta que el zapatero se jiló algo. Y a otra vez que oyó al cura con la cantinela, se levantó él y que dijooo, “sigue cosiendo palomita que yo te prepararé el baño” ¡Y bien que se lo preparó! Llenó la palangana de agua hirviendo y cuando ella se levantó las faldas y metió el culo, se lo abrasó…Y mientras el cura seguía cantando: “palomita zurana ven que ya es hora” , el zapatero, dando martillazos contestaba: ” con el culo quemaaaao no puede ahoooora…Parece que la estoy viendo a mi abuela aquí, imitando el martillar del zapatero con  golpecitos en la mesa mientras lo contaba…

malditos pies y malditas manos que se quedan atrás y ven como andamos

…y de entre los arbustos saltó una zorra, ¡la zorra tenía que ser! Y allá que volvieron con la pregunta

-Yo es que así- dijo la zorra- por lo que me contáis y a bote pronto… A ver ¿cómo estaba la culebra cuando la encontró el soldao? Y ¿de qué manera se apartó la piedra ? Porque yo necesito ver con mi propio ojo pa opinar certera.

La culebra , que estaba bien segura de tener razón, se volvió a poner donde la encontró el soldao.  La zorra preguntó que si era así “sastamente” y el soldao, que no, que faltaba la piedra que él apartó de encima… y de una patá y ayudándose con el rabo la zorra volvió a dejar a la culebra en su sitio

wp-1497454526072.

Pero no acabó ahí la cosa. El soldao dice “¡Uy! pues mis padres tienen ganadería y a la que vuelva te voy a traer un cordero”. Y como era muy cumplío, después de estar con su familia, metió un cordero en un saco y allá que fue con él pa dárselo a la zorra. Pero, teniendo que hacer parada en una fonda, unas mujeres que andaban allí en corro: “¿Qué llevará el soldao en ese saco?” Miraron y arramplaron con el cordero metiéndole en él un galgo…Así que el soldao que iba tan contento, creyendo que llevaba un cordero, cuando se presenta la zorra y abre el saco,  salió corriendo el galgo y a la zorra se la oía decir: “¡Malditos pies y malditas manos que se quedan atrás mientras yo ando!” Y así es como, aunque no quieras, pa pagar un bien, el mal siempre encuentra la manera. 

El que sabe leer lo mismo lee al derecho que al revés

A veces llegamos al huerto y yo me siento a leer algún libro que llevo en la mochila (el de hoy es uno de cuentos de A.Tabucchi “Se está haciendo cada vez más tarde”).

Pablo también se sienta y se queda traspuesto con los ojos cerrados pero guardando un equilibrio perfecto sobre una silla. Cuando entreabre los ojos, bosteza fuerte haciéndome notar que se aburre y si le miro…

-Me estoy acordando ahora… que había una mujer que se daba mucha importancia…Y andaba por su casa, una casa muy buena que tenía porque se había casado con un marido rico, leyendo, ¡así con un libro! – hace el gesto con las manos de sostener uno- Hasta que un día una criada se acercó a ella y le dijo al oído: “¡Señora, que tiene usted el libro boca abajo!” Y la señora va y dice: “El que sabe leer, lo mismo le da al derecho que al revés”IMG_20170417_175240.jpg

-Y ¿por qué me cuentas eso ahora? ¿Tenía yo el libro al revés?

-Nooo, ¡Es que se me vienen a la cabeza esas historias!

-Y no te queda más remedio que contarlas, para hacer sitio…

-¿No me habrás traído un bocadillo?