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malditos pies y malditas manos que se quedan atrás y ven como andamos

…y de entre los arbustos saltó una zorra, ¡la zorra tenía que ser! Y allá que volvieron con la pregunta

-Yo es que así- dijo la zorra- por lo que me contáis y a bote pronto… A ver ¿cómo estaba la culebra cuando la encontró el soldao? Y ¿de qué manera se apartó la piedra ? Porque yo necesito ver con mi propio ojo pa opinar certera.

La culebra , que estaba bien segura de tener razón, se volvió a poner donde la encontró el soldao.  La zorra preguntó que si era así “sastamente” y el soldao, que no, que faltaba la piedra que él apartó de encima… y de una patá y ayudándose con el rabo la zorra volvió a dejar a la culebra en su sitio

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Pero no acabó ahí la cosa. El soldao dice “¡Uy! pues mis padres tienen ganadería y a la que vuelva te voy a traer un cordero”. Y como era muy cumplío, después de estar con su familia, metió un cordero en un saco y allá que fue con él pa dárselo a la zorra. Pero, teniendo que hacer parada en una fonda, unas mujeres que andaban allí en corro: “¿Qué llevará el soldao en ese saco?” Miraron y arramplaron con el cordero metiéndole en él un galgo…Así que el soldao que iba tan contento, creyendo que llevaba un cordero, cuando se presenta la zorra y abre el saco,  salió corriendo el galgo y a la zorra se la oía decir: “¡Malditos pies y malditas manos que se quedan atrás mientras yo ando!” Y así es como, aunque no quieras, pa pagar un bien, el mal siempre encuentra la manera. 

El que sabe leer lo mismo lee al derecho que al revés

A veces llegamos al huerto y yo me siento a leer algún libro que llevo en la mochila (el de hoy es uno de cuentos de A.Tabucchi “Se está haciendo cada vez más tarde”).

Pablo también se sienta y se queda traspuesto con los ojos cerrados pero guardando un equilibrio perfecto sobre una silla. Cuando entreabre los ojos, bosteza fuerte haciéndome notar que se aburre y si le miro…

-Me estoy acordando ahora… que había una mujer que se daba mucha importancia…Y andaba por su casa, una casa muy buena que tenía porque se había casado con un marido rico, leyendo, ¡así con un libro! – hace el gesto con las manos de sostener uno- Hasta que un día una criada se acercó a ella y le dijo al oído: “¡Señora, que tiene usted el libro boca abajo!” Y la señora va y dice: “El que sabe leer, lo mismo le da al derecho que al revés”IMG_20170417_175240.jpg

-Y ¿por qué me cuentas eso ahora? ¿Tenía yo el libro al revés?

-Nooo, ¡Es que se me vienen a la cabeza esas historias!

-Y no te queda más remedio que contarlas, para hacer sitio…

-¿No me habrás traído un bocadillo?

El gallo Kiriko en la boda

-Pues cuando llegó a la casa de su primo, que era grandísima y con muchas habitaciones para estar, le pasó que le mandaron al granero a esperar, ¿ a esperar a qué? Preguntó el gallo, pero nadie le hizo caso. Así que sacó al arriero que se las compuso para llenar el carro y dejar el granero limpio de trigo y paja…Cuando vieron lo que había pasado, le metieron en el gallinero, ¡No se está mal aquí!, dijo el gallo y se puso a presumir con las pulardas y las perdices que esperaban muy elegantes para la comida. En esto que salió la zorra y también se juntó a la fiesta y se formó tanta algarabía que llegaron los criados, agarraron al gallo Kiriko y le metieron en el horno que estaba bien calentito… Pero el gallo sacó al río,  que salió como un torrente, llevándose por delante todo lo que encontró a su paso, cubertería de plata y manteles de Holanda, a invitados todos y a sus caballos, al cura, al primo y a la novia…Todo eso arrastró el río y contento de tener tanto que contar, se fue llegando  hasta su cauce…img_20170324_124305220.jpg

-Y ¿el gallo qué hizo?

-¡No quedó “arrecostao” a volver a otra boda!

El Gallo kiriko (en mi casa se cuenta así)

-Pues esto es que iba el gallo kiriko a la boda de su primo Rey porque había recibido un invitación y por el camino se topó con un río que le preguntó: ¿a dónde vas gallo kiriko tan bien preparado?  Pues voy a la boda de mi primo Rey, que me han invitado, contestó él. “¡Ay! Cómo me gustaría ir, que yo soy un riachuelo de pueblo y nunca he visto una boda elegante”. Pues vente, dijo el gallo, métete en mi culito y atranca con un palito. Y así hizo el río. Más tarde el gallo se encontraba con una zorra que también se mostró muy interesada en conocer los lujos de una boda de postín donde nunca se sabe a quién puedes conocer allí. Y el gallo dijo su cantinela: métete en mi culito y atranca con un palito. Y luego topó con un arriero que también se interesó por conocer las viandas que se servirían en esa boda y ni corto ni perezoso allá que se metió con su carro y sus bueyesimg_20170322_225902622.jpg

en el culito del gallo y si quieres saber lo que pasó, vas a tener que meterte también (o esperar a que te lo cuente mañana)

Las dificultades de vivir en “un alto”

Ha venido a visitarnos una amiga y nos ha contado una anécdota de cuando vivía en la parte de arriba de un pueblo de la sierra. Parece ser que el cartero tardaba más de lo debido en entregar la correspondencia y cuando le preguntó el motivo, aquel muchacho joven y robusto de metro noventa de estatura,  contestó que se cansaba mucho de subir esa cuesta tan grande y que haría bien en bajar ella su buzón, con cuidado de escribir bien las señas, y colocarlo a la entrada de la urbanización, porque “total, usted tiene que pasar por ahí para subir hasta su casa”

Pablo, que parece que no pero está atento a lo que se dice, recoge la idea de vivir en alto y se pone a recitar:

-San Bartolo en un alto/pobres y ricos/beben todos del agua/ de los borricos

-Y eso ¿qué quiere decir?

-Pues que ese pueblo estaba en un alto y no tenían agua ninguna. El pueblo estaba antes en el valle donde había una fuente con buen agua, pero tuvieron que mudarse al alto porque hubo hace muchos años una plaga de hormigas que devoraban todo lo que pillaban por delante, casas y  niños si se descuidaban…IMG_20170312_214116

-Y ¿las hormigas no subieron el monte?

-Sí yo eso no lo viiii…Si eso pasó hace muuuucho…

 

FX efectos especiales

Pela una naranja (sí, ha vuelto a comer naranjas, de repente, ahora sí que están buenas y en su punto…) con ese cuidado y atención que pone en el manejo de sus manos,como si lo que manipulara en vez de la navaja fueran los mandos de una nave que le teletransporta en el tiempo y el espacio

Y empiezo a ver con él a Mr. Spock y al capitán Kirk con Uhura, la oficial de comunicaciones…”¿puede darme sus coordenadas?” “prepare curso interceptor” “abandonen todos la nave”

-Entonces hoy no podemos salir, ya he visto la que está cayendo, por la ventana de mi cuarto…habrá que entretenerse aquí

La Enterprise, nave insignia de la flota estelar, ha quedado inoperativa debido al mal tiempo o a un ataque de los  Klingon, ¿quién sabe?

-Esto no lo había visto yo nunca! Tantos días seguidos…img_20170120_194055644.jpg

Y mientras pongo cara de estar siguiendo atentamente la anécdota que Pablo me cuenta, como los actores de una película de ciencia ficción que miran paralizados una pantalla donde los creadores de efectos digitales, montarán explosiones y lluvias de meteoritos

-“¿Está seguro de las coordenadas?”

-¡Pues claro que estoy seguro!¡Si me acuerdo perfectamente!…parece que lo estoy viendo…

¡Rayos y centellas!

Como está el día tormentoso y hay que pasarlo en casa, me cuenta de nuevo la anécdota de un hombre “grande” que repetía acurrucado “¡ay madre!¡ay madrecita!” mientras tronaba fuera y ellos, la cuadrilla de labor, se apretujaban en un chozo a refugio de la tormenta y se reían nerviosos del miedo y los lamentos.

-Y ¿tú no tienes miedo a que te parta un rayo?

Se pone muy serio, saca su navajilla del bolsillo, la abre y me la pone delante como la cruz a los vampiros.

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-¡Mira!, los rayos van a ti si tienes algo acerado en las manos, como un cuchillo…Uno que cuentan de por allí…y que estaba partiendo pan con la navaja, le llegó una chispa y le dejó la mano tonta; pero una chispa tiene menos poder que un rayo…Un rayo es lo que partió una encina por dos yendo mi padre por el camino con un burro, lo que tiene es que ese burro podía con mucha carga pero iba muy despacito, muy renqueante…Y eso le salvó a mi padre, que vio cómo cayó el rayo en el árbol, unos pasos más alante.