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Cuando la sandía sabía

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Yo no sé por qué ahora no tiene pipas la sandía. Antes tenía unas semillas negras que te las ibas encontrando según comías y había que irlas escupiendo…pero ahora, se conoce que a la gente no le gusta encontrarse con pipas en la fruta y las hacen así, artificialmente. No tienes más que ver que ya no saben como antes…Y, si no tienen semillas, ¿Cómo harán pa plantarlas? ¿De dónde sacarán la simiente?… Porque las semillas se guardaban pa plantarlas a otro año…Yo no sé cómo  harán…Sí el caso es que así se comen bien, porque si yo ahora tuviera que estar al cuidao de no atragantarme con las pipaaaas. ¡Antes es que no me faltaba ningún diente! Y silbaba que era un gusto, era capaz de imitar el  toque de corneta florida… Perooo…luego, enseguida he padecío mucho de las muelas…La primera me la sacó el peluquero, sin ningún dolor de su parte… Y me enjuagaba la boca con aguardiente de contrabando de los Navalucillos, que te dejaba la boca adormecía. ¡Eso era fortísimo!…Se te ocurría escupirlo en las brasas y pegaban un llamarazoooo ¡Uuuuuh, tú no sabes!

De buenas bestias

Continúa hablándome de Tarzán, ese muchacho que salió tan fuerte de una familia pobre y mal nutrida. Según repite el cuento va añadiendo datos sobre una apuesta para cargar un carro de sacos de grano con el dueño de la finca donde trabajaba, que era “muy bestia” y que se liaron los dos mano a mano echándose a la espalda sacos de dos fanegas, luego dice cien fanegas, le pregunto algo sobre equivalencias pero le rompo el hilo y se le escapan las palabras hacia el otro personaje de la historia. Coge ese desvío

– A ese le llamaban Bestia pero era muy buena persona… Tenía  un cabrero a su cargo en la finca que se puso enfermo con la tuberculosis y esooooo…era una cosa contagiosa, no se podía andar tocando la leche… Así que le dijo que se siguiera ocupando de sacar las cabras y recogerlas, pero que del ordeño se encargaba él. Y hasta que se curó el cabrero, se anduvo levantando toas las mañanas a ordeñarIMG_20170713_192826.jpgy en dejándolo  hecho atendía a su labor, que no era poca. ¡Era una mala bestia!… Y que le dijo, tú no te preocupes que el jornal lo seguirás teniendo completo y así pasó…

-Entonces era una buena bestia

-Eso digo yo

El que mucho reza poco ofrece

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– Pues es que eran familia a los que les gustaba mucho ir dejando a deber. El marido iba a comprar ladrillos al Tejar y decía que otro día traía los cuartos, pero pasaban los días y no los llevaba. Así que la hija,  que era así muy frescales, se presentaba en la confitería a pedir que pagaran, un día y al otro también. Una vez decía la confitera que no estaba su marido, otro que ¡Ay, qué leches si pareces una alguacila viniendo a cobrar!. Y la otra, pues si me hubiera usté pagao a lo primero, ya no tenía que volver por aquí, que a mí tampoco me gusta de verla… Era así, les gustaba dar poco… Mi padre llevaba un libro donde iba apuntando lo que le debían y a ella le daba otro igual, con las sumas y las restas de lo que se había llevao y lo que había traído.    En cuanto sonaba la campana de misa de más temprano, yo no sé a qué hora sería, la cosa es que decíamos, ya verás qué pronto se presenta y así era. A veces hasta medio saco llevaba, como podía,  pero sin el libro y decía que se le había olvidao, para que la pagáramos con dinero…Y el marido rezando. ¡Qué miserias! Si “egqueeee” el que mucho reza poco ofrece.

malditos pies y malditas manos que se quedan atrás y ven como andamos

…y de entre los arbustos saltó una zorra, ¡la zorra tenía que ser! Y allá que volvieron con la pregunta

-Yo es que así- dijo la zorra- por lo que me contáis y a bote pronto… A ver ¿cómo estaba la culebra cuando la encontró el soldao? Y ¿de qué manera se apartó la piedra ? Porque yo necesito ver con mi propio ojo pa opinar certera.

La culebra , que estaba bien segura de tener razón, se volvió a poner donde la encontró el soldao.  La zorra preguntó que si era así “sastamente” y el soldao, que no, que faltaba la piedra que él apartó de encima… y de una patá y ayudándose con el rabo la zorra volvió a dejar a la culebra en su sitio

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Pero no acabó ahí la cosa. El soldao dice “¡Uy! pues mis padres tienen ganadería y a la que vuelva te voy a traer un cordero”. Y como era muy cumplío, después de estar con su familia, metió un cordero en un saco y allá que fue con él pa dárselo a la zorra. Pero, teniendo que hacer parada en una fonda, unas mujeres que andaban allí en corro: “¿Qué llevará el soldao en ese saco?” Miraron y arramplaron con el cordero metiéndole en él un galgo…Así que el soldao que iba tan contento, creyendo que llevaba un cordero, cuando se presenta la zorra y abre el saco,  salió corriendo el galgo y a la zorra se la oía decir: “¡Malditos pies y malditas manos que se quedan atrás mientras yo ando!” Y así es como, aunque no quieras, pa pagar un bien, el mal siempre encuentra la manera. 

Donde se para a conversar de (bailes, chicas y jabalíes) lo que se fue y no volverá

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Pablo.- ¡Vaya moto que te has echao!

El templao valenciano.- “Y tú quin garrot”

P.- Este me lo hice yo de una…

TV.- ¡Ja ja ja! “Si dic la companyia”

P.- (…?)

El templao dirigiéndose a mi, cuenta

TV.- ¡Menudo era este elemento! Es que yo era el presidente de la “associació de jubilats” y él iba todos los sábados al baile, “però no siga com siga”, ¡eh! Con sus botines “ben enllustrats” y el pantaló “ben estret” con un cinto, todo “elegant” como un “Fredaster”…¿Eh Pablo? Cómo se te “acostaven” para bailar contigo, sobre todo aquella morena “xicoteta”…¿Qué fue de ella?

P.- Ya murió

TP.- ¡Ah, coño! Ya decía yo que no se la veía…A ti sí que te veo que “camines ben lleuger”…Yo en cambio, mira, tinc l’esquena roïna y no me quieren meter mano ya, a mis años – sonríe – Pero en esta motosilla “no se’n va malament” ¿eh? Vengo hasta aquí a ver lo que está haciendo mi hijo en los naranjos. Que los quiere cercar para que no entren los “jabalines” – me mira atentamente – ¿Sabes que un jabalí te puede destripar con esos colmillos que tiene? ¡Jajajaja! Si yo “fora un porc senglar” a más de uno le sacaba las tripas… Pero ya no es lo que era, ¿eh Pablo? Esos tiempos no vuelven…

P.- No

 

Historias de violencia

Han pintado una esvástica en el suelo, por el camino que pasamos a menudo. Señala con el bastón

-Por aquí también hay nazis

Seguimos andando sin decir nada. Luego,  vuelve a tomar la palabra durante la lenta y laboriosa acción de cambio de zapatillasIMG_20170425_093519987.jpg

-En el pueblo quedó uno queee…Habría más, pero cuando perdieron la guerra los alemanes, se quitaron las camisas azules…Ese que digo guardaba mucho rencor y lo voceaba en el bar… También cantaba al estilo Antonio Molina y le invitaban a beber…Y luego en casa, a su mujer… ¡Uy! Tenían una purrela de hijos, ¡cada paliza una tripa! Ya cuando fueron creciendo se enfrentaron a él, porque salieron buenos…Y un día y que la emborrachó, la hizo beber, no sé si hasta con un embudo, dijeron… y el cabrón llamó a los hijos para enseñársela diciendo “Ahí la tenéis cómo se pone, por eso la pego”. Y ya los hijos no aguantaron más y se llevaron a la madre a Madrid. Luego y que apareció él con un saco de garbanzos para hacerse perdonar

-Y ¿le perdonaron?

-No… Acabó pidiendo por la calle. Y ya por últimas se tiró por una ventana. Eso dicen. Pero los hijos salieron buenos y trabajadores.