Archivos Mensuales: febrero 2017

Dormirse en la batalla

En esta vida hay que estar despierto y si se duerme, ha de ser un dormir al acecho. 

Pablo presume de su dormir ligero, de que lo oye todo, la caza cayendo en las trampas,  un silbido diferente de brisa pasando entre las hojas…

Y los otros… Todos unos dormilones sin remedio.

-¡Uy! A Faustino le tenía que llamar mi padre, yo no sé las veces…Y mis primos nunca oían el chillido de los mochuelos al caer en las trampas…Y mi hijaa no se “dispierta” ni aunque haya un terremoto…Y mi padre, ¡Uy mi padre! Lo que le costaba levantarse por las mañanas -se ríe- Con decirte que una vez se quedó dormido en la trinchera y ni oyó a los otros cuando se fueron…Luego nos lo contó al cabo del tiempo, que cuando “dispertó” estaba solo y tuvo que ir preguntando a dónde se había mudado su regimiento…Y que cuando llegó a su encuentro, le daban por muerto y ya estaban escribiendo el parte de baja para enviárselo a la familia…-se ríe- ¡Cuidao quedarse dormido con el ruido de los disparos y todo! ¡Con el estruendo que tiene que ser eso!

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Febrerillo el loco

-¿Ya estamos en febrero?

-¡Ya se está acabando!

-Febrerillo el loco con sus veintiocho, que sacó su padre al sol y luego le apedreó

-¿Y ese refrán? ¿te lo has inventado ahora?

-¿No lo habías oído? Eso se dice siempreee… porque en este mes tan pronto hace sol como que cae un granizo…¿Sabes lo que se me viene a la cabeza ahora? -se ríe- Uno que vivía con un familia de allí, que lo tenían recogío y pa trabajar, ¡claro!, Yo no sé de qué pueblo vendría-busca en la memoria- …Pues el caso es que estaban quitando los chupones de las olivas él y toda la familia…Y de repente, oscureció y se puso a llover y a granizar y al muchacho este…No se le ocurrió otra cosa que quitarse la ropa y haciéndola un atillo la escondió por allí en el hueco de algún tronco- se ríe-Y se puso a dar brincos desnudo ¡al descubierto! Y todos los demás que habían buscado refugio como podían, se quedaron con la boca abierta…

-Y ¿qué pasó?

-Pues que todos se mojaron menos él, que cuando escampó se volvió a poner la ropa seca y siguió tan campante…img_20170226_221900249.jpg

-Y tú ¿te mojaste o no?

-Yo noooo porque ese día no estaba

Las vainas mágicas

Según dice,  anda porque se lo piden las piernas. Se pone en marcha con prisas y de una manera automática, mecánica. Le digo  que se detenga un poco, que piense en el camino, que se fije en ese árbol que hay delante…

-Es que yo siempre he tenido algo que hacer y andaba bien listo pero ahora…Puede que sea un algarrobo el árbol ese -dice pero da la sensación de que no mira…

Que se me escapa de aquí y…

-…Una vez en ese tiempo de tanta escasez que hubo…Que llevaba mi padre dos días por ahi sin encontrar nada, se topó con unos algarrobos que nadie había recogido y llenó dos sacos con las vainas, que son muy duras, de la forma de la quijá de un burro…y en llegando a Villarejo llamó al pueblo para que avisaran a mi madre de lo que llevaba

-¿Por teléfono?

-…En cada pueblo había una central, claro…Bueno, el caso es que antes de que le llegaran con el aviso a mi madre, ya se le había llenao la tienda de mujeres que se debían haber barruntao algo ¡Fíjate, por un alimento que servía de forraje! Así que se vendieron las vainas… antes de que llegara mi padre acarreándolas.

libertad vigilada…

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Aquí está Pablo sentado en la puerta de su caseta del huerto, caído en uno de esos sueños de libertad.

Estar al cuidado de una persona no deja de ser, un poco, tenerle bajo vigilancia. Vigilar que se asee, que se cambie de ropa, que coma a sus horas y una dieta adecuada (Pablo preferiría comer dulce solamente), las horas de sueño y de vigilia. A veces le veo paseando por el pasillo con el reloj en la mano (porque pasa el tiempo más rápido que si lo tienes en la muñeca) cuando bajo a darle la última dosis de levodopa sobre las 21:00 Y si por cualquier distracción me retraso un minuto, me reclama a la voz de

-Las nueveeee, las pastillas!

Y cuando llego a su lado, preparo la cena y  se queda ese rato en la cocina, casi siempre contándome alguno de sus recuerdos. Sentado en su sitio de la mesa, calibrando el humor que tiene “el vigilante “para desviar hacia uno u otro lado la conversación…se toma sus pastillas y dice mirando cómo vuelvo a rellenar el pastillero

-Bueno, esas ya son las de mañana, ¿no? Ya no me mandas nada más por hoy, yo ya puedo irme a la cama. ¡Buenas noches!

 

Carnestolendas

Hoy hemos comido en casa de Michelle, un arroz muy rico. Estaba Rosa, pero la Chata no ha venido… Luego hemos ido a dar un paseo hasta la ermita y Pablo, que ha notado enseguida la atención de las chicas, que hablaban de ir al carnaval de Pego,ha dado rienda suelta a sus recuerdos, bien ligero con las palabras “picantes”, que son las que dan gracia al cuentowp-1487708833404.jpg y se ha entusiasmado contando cómo era antes; que uno se disfrazaba, no “pa” lucirse si no para no ser reconocido y poder hacer y decir cosas que no están bien vistas si vas a cara descubierta…Y ha contado que su abuela Faustina, que era una mujer muy revoltosa, se puso una vez ropas de su marido, un blusón que la tapaba todo el cuerpo  y en la mano, una romana -¿sabéis lo que es una romana? Como una báscula, que en un lado va el soporte de lo que vas pesando y en el otro una barra de hierro con medidas, por dónde se va corriendo el peso – Bueno, el resultao es…que no se la conocía. Y una de las marquesas y que le dijooo “Oye, ¿ahí, qué es lo que pesas?” Y ella le contestó “¡Cominos!¿Quieres que te pese el tuyo?” img_20170221_211956258

Es que mi abuelaaaa…¡tenía una gracia! …Luego ya después de la guerra prohibieron los carnavales…Y ¡ahora ya no es lo mismo!

(…)se quitó la china del zapato

Mira el pastillero que le acabo de rellenar. Repasándolo con los dedos, moviendo los labios como hace al leer (porque se está leyendo el pensamiento y colocándolo antes de hablar)

-No creas que esto que anuncian tanto ahora es cosa nueva…-No le pregunto a qué se refiere para no diluir su concentración- Digo…esto de los que no se conforman con que no los quieran y las matan… Un caso muy sonao, al terminar la guerra, fue de uno de esos que hacían patrullas por el pueblo y que les dijo a los otros,  que siguieran la ronda, que él se iba a quitar una china que llevaba en el zapato…Y lo que hizo fue descalzarse, ¡claro! Pero para agarrar el gatillo con el deo del pie y dispararse a la cabeza

-Y ¿había matado a su novia, antes?img_20170219_180049248.jpg

-Pues ¡no, porque no pudo! Iba con la intención de llevársela por delante…Y estuvo allí llamándola a voces por la ventana para que saliera…pero ella…ya se había ido del pueblo. Y ¡con toda la familia!…Porque parece ser que él la rondaba y que ella no quería. Y que un par de noches atrás, habían tenido una muy gorda, con  él gritando amenazas, que se le oyó de lejos… 

 

¡A todo confort!

Me ve en el cuaderno el dibujo de ayer

-¿Qué dibujas aquí?

-Pues a ti con la mula

-¿Esto es una muuuuula?

-¿No me ha salido bien?

-Más bien se da un aire a los “poneys” que usan aquí, por la parte de Valencia…La mula era más fina, con las patas más largas y ¡ unas orejaaas! que te avisaban de cualquier ruido  que tú ni sentías…

¿Asi?

-Bueno, eso yaaa, se parece un poco más

-Y, en la escuela, entonces ¿qué te enseñaron?

-Pues enseñarme, lo que se dice enseñarme, ¡na! Pero me hicieron aprender lo que es la injusticia…Que a los pobres nos sentaban en un banco, apretaos, ¡sin espaldar, ni ná! Y al alcance de la vara del maestro…Y a los ricoooos los acomodaban en esos pupitres con tintero y pluuuuma ¡A todo confort!