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el miedo a que el cielo se te caiga encima

-Y esto…¿Lo has comprao tú o te lo han dao en la Seguridad Social?

-Lo hemos comprado nosotros, Pablo

-Pero, los frenos ¿dónde están?

-Se frena cuando te apoyas

Va cada vez más de prisa con el andador y le tengo que sujetar para que no se “lance”

– No vayas tan deprisa ¿No tienes miedo de caerte? Vamos a parar en ese banco. Y mira, también te puedes sentar aquí cuando te canses

-Ahora que dices de miedo, me he echao a acordar del tío Roque…que cuando había una nube, se subía en una silla y encima de una mesa, pa que no le alcanzaran los rayos

Y fíjate, era carpintero y hacía lo de montar las ruedas de los carros…Se pone en un torno redondo, osea el hierro, y hay que irle juntando las dos puntas…y unos chirríos y unos golpes con el martiiiillo…eso sí que era aguantar ruido. Pero en viniendo del cielo, ahí le tenías, encogío por los truenos…Hay mucha gente antigua que tenía miedo de las tormentas, pero un miedo hondo, de los que no se alcanzan a quitar…

– Y tú, ¿no tienes miedo de que el cielo se te caiga encima?

Me mira desconfiando de mi pregunta

-¡Será al reves!

-¿De caerte tú en el cielo?

– ¡A ver!

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¡Nos ha jodío mayo con las flores!

Pues que he estado de vaca(ciones)IMG_20180501_134501.jpg

 

Mientras tanto, el señor @elirregular cuidaba de Pablo…

Que en una de sus precipitadas carreras por el pasillo de casa, mirando el reloj…

-Pero ¿Cómo ha sido eso?, Pablo

-Pues que no guardo bien el equilibrio y mira…

-A lo mejor tenemos que andar más despacio

-No, andar no quiero, yo me quedo aquí…

-Y ¿sí nos lleva J… en coche?

-Vale, entonces sí

-¿Qué haces con eso, tanto?

-Te hago una foto para que vean lo que te ha pasado.

Se endereza y pone su perfil bueno:

Tirando de sí mismo

Pablo, ¿no te envuelves con la bufanda? ¿no te tapas la boca?

Eso se decía antes mucho, “tápate la boca con la chalina” Sobre tó al salir del metro y a los niños, porque en ese contraste de la bocaná de frío que te llegaba, pues te entraban los microbios del constipao así de golpe…pero ahora ya se habrán muerto los microbios esos, con tantas cosas que echan en la “amósfera”, porque ya no se oye hablar de ellos…Pues mira, ya se me ha pasao la tiritona. Y es que andando se quita el frío, o eso dicen…Y ahora la chalina, mira,  me sirve de collera y me voy llevando como un cabestro-se ríe-¿Tú no sabes que hubo uno que se cayó en una ciénaga montao a caballo y salió tirándose de la coleta? ¡Tú qué vas a saber! Pues sí, eso pasó que él mismo se sacó del atolladero donde había caído con caballo y tó…Y eso hago yo, ir tirando de mi también… porque me pesan las piernas y no puedo ni con mi alma…¡A ver, te empeñas en que hay que salir! Pero el frío se me ha pasao, sí


Fiarse del hambre

Dice que le pesan las piernas y que no se fía de ellas. Camina concentrado en no inclinarse demasiado. Le agarro del brazo para servirle de apoyo e inmediatamente, dobla el suyo contra su cintura para sujetarme él a mí. Mantengo la posición del brazo pero suelto los dedos. Me dejo llevar

– Hay que acompasar bien el paso, como en la mili -se ríe – ¿Sabes que yo estuve en Barcelona haciendo el servicio militar?…Sí, hombre, sí. Estábamos en Villaverde haciendo  la instrucción y me enteré que  había un destacamento pa Barcelona y yo fui el  único que me ofrecí  voluntario… y los otros: “Pero ¡tú estás loco! ¡con lo cerca que estamos aquí del pueblo!”… Pues a mí me fue muy bien y hasta estuve a punto  de quedarme allí a vivir, porque me ofrecieron trabajo y tó, uno que su padre tenía ganadería…¡Ay!, pero en aquel tiempo tiraba mucho el pueblo y que los padres no te daban la independencia así como así…y otra cosa eraaaa, la novia de formalidá que tenía… Luego me enteré que a ella le hubiera gustao irse del pueblo, conmigo, pero como en aquel entonces esas cosas era un enigma decirlas…¡Qué sé yo lo que hubiera sío! …Anda, vamos a sentarnos un rato ahí…

-Yo creo que ya va siendo hora de ir a comer ¿Qué hora es?

– Si te advierto que de los relojes tampoco te puedes fiar mucho

– Entonces, ¿De qué nos fiamos?

– Del hambre

Un día perro

A media mañana mientras dormitaba, le he dejado el dulce (papilla de harina y frutas) al lado de su hamaca. Pero se ha despertado y lo ha visto siendo ya la hora de comer

-Eso ya se ha convertido en postre, Pablo 

Y lo he llevado a la mesa, bajo su mirada atenta y contrariada … Mientras comía, alargaba el brazo por encima del pescado y la ensalada y se metía cucharadas del postre en la boca

-Si me como una cosa, no me como la otra.

-Pues te dejas el postre para merendar, entonces.

Se lo ha comido todo, haciéndome un favor.

Por la tarde continuaba enfadado y a mitad del paseo, se ha sentado en una piedra y ha dicho que él no andaba más, que está imposibilitao   y que vaya solicitando una silla de ruedas, si es que tengo ese empeño de llevarle a algún sitio.

Una vez en el huerto, (hemos ido en coche) se ha puesto a la tarea con unas almendras y un martillo…Y mientras acertaba a partir cada almendra con una precisión digna del maestro de Karate Kid, ha levantado la vista hacia mi

– Vais a tener que enterrarme debajo la higuera

– ¿Ahora?

– (se ríe) No, espera a que me muera

Hoy no ha llegado a tiempo, tendrá que ser mañana

-Este ruido que va haciendo el garrote es porque se le ha gastao la goma

-Es que le das mucho trote

-Se gasta, ¡claro! Vamos a ver si llegamos a la ferretería antes que cierren y nos hacemos con otra

-Mañana tendrá que ser,  ahora está cerrado…

-¡Uy! ¿tan tarde es ya? Por aquí es que echan muy pronto el cierre y ¡abren bien tarde!

-Tienen buen horario. Vosotros, cuando teníais la taberna…¿que?

-¡Uuuuuh! Hasta que querían irse, se quedaban jugando a las cartas yyy…    Y mi padre se iba a la cama diciendo que tenía que madrugar mucho ¡Toma, igual que yo! Pero allá que me encasquetaba   a esos que se hacían los remolones… Me iba quedando adormilao y decían “¡Vámonos!” Y yo me ponía tan contento, pero era cosa del juego, a mi como nunca me ha gustao jugar, ni sé que querían decir  con eso. O se enredaban a discutir cómo se plantaban los melones…pero el caso es que no se iban…Y ya por último quitamos la taberna…había que aguantar mucho y no salía a cuenta… – va acelerando el paso – ¡Vamos a ver si llegamos a tiempo y no han cerrao todavía!IMG_20170406_152852595

 

¡Pies para qué os quiero!

De buena mañana:

-Como ayer te “fuistes”sin decirme ni las buenas noches ni ná…¡Por lo menos yo no te oí decirme ná!…Pues pensé que estarías enfadá por algo… Así que, ¡mira! me voy a dar un paseo aunque sea sólo hasta la playa, porque no se me pueden tener quietas las piernas y no voy a estar esperándote aquí sentao hasta que puedas salir conmigo…

-¡Pablo !- se da la vuelta y aparenta que no me oye -¡Pablo!- Sigue trajinando con las llaves en la puerta. Me acerco a él y le fuerzo a mirarme- Oye ¿No te acuerdas que tenemos cita con la enfermera?

-No me va a quedar más remedio que esperarte entonces

Cuando entramos a la consulta, ya se pone todo formal y atento a lo que le preguntan y me mira antes de contestar. Se tumba,con esa agilidad de yogi que tiene, en la camilla y Concha le hace una examen de sensibilidad en los pies. Le va tocando y él distingue, sin mirar, lo frío, lo caliente, los pinchazos y las cosquillas. img_20170308_183401643.jpg

-Está todo perfecto, Pablo-le dice mientras anota los resultados y le mira calzarse en perfecto equilibrio

-¡Si lo sé! No los tengo muertos los pies, no..