Archivos Mensuales: diciembre 2017

Ese lío del tiempo y las rosquillas voladoras

Y ¿qué es hoy que parece que nos felicitan tanto? …Si ni siquiera los conozco a esos…o eso me parece a mi…

Es fin de año, Pablo, treinta y uno de diciembre

…Yo es que ya, últimamente, no sé ni en qué tiempo estoy…y cómo aprieta el sol…si no parece ese tiempo que dices…

Y parece  que estamos por la parte de Alicante…yo ya no sé…¿Qué fue de aquella casa que teníamos por aquí?

Es donde vivimos ahora

Y, entonces ¿este no era el camino que llega a la ermita de San Sebastián? …que cuando llevan al santo en procesión y le ponen como unas ramas de adorno donde meten… asíiii…como rosquillas… y cada vez que pillaba el carro un bache, siempre alguna salía por los aires – se ríe – …pero no llegaban al suelo… porque las alcanzábamos al vuelo los muchachos…- se queda serio – Pero ya por último la cerraron, para que no fueran allí a refugiarse las parejas…y quedó todo en ruinas…no sé quién me lo ha dicho…Entonces…dices que es Nochevieja…-empieza a cantar-🎶🎶🎶 “Alza la pata María que te traigo el aguinaldo, una patata cocía, sopla que viene quemando”…🎶🎶🎶

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Lo que, al hablar, dijo uno que prefería estar callao

Se enfrenta al plato de sopa concentradamente y sin prestar atención a nada de lo que le digo 

Le pregunto cómo está tan callado y, sin dejar la cuchara, agarra el tazón para beber directamente de él

Cuando termina, coge la servilleta, se limpia, la dobla parsimoniosamente. Yo retiro los platos y coloco unos dulces a su lado, en silencio; reposa las manos con cuidado sobre la mesa, los mira, me mira y dice

-Había uno, cuando estábamos segando, que no hablaba…Ni cuando nos sentábamos a comer, que parece que siempre uno dice una cosa, otro cuenta otra y en fin que lo vas sobrellevando…y uno va y dice a otro, pregúntale por su padre que murió no hace mucho, a ver si así se anima a entrar en la conversación y habla algo… Así que va el otro y pregunta, “oye, Fulano ¿ de qué murió tu padre?” y el jodío paró un instante de masticar y dijo “¡de repente!” …y siguió a lo suyo, tan callao. 

Lo repite un par de veces, haciendo énfasis en el “de repente” y mirando a ver la gracia que me hace… Levanta una mano sobre los dulces, duda un poco, coge una figurita de mazapán y se la lleva a la boca.

Tirando de sí mismo

Pablo, ¿no te envuelves con la bufanda? ¿no te tapas la boca?

Eso se decía antes mucho, “tápate la boca con la chalina” Sobre tó al salir del metro y a los niños, porque en ese contraste de la bocaná de frío que te llegaba, pues te entraban los microbios del constipao así de golpe…pero ahora ya se habrán muerto los microbios esos, con tantas cosas que echan en la “amósfera”, porque ya no se oye hablar de ellos…Pues mira, ya se me ha pasao la tiritona. Y es que andando se quita el frío, o eso dicen…Y ahora la chalina, mira,  me sirve de collera y me voy llevando como un cabestro-se ríe-¿Tú no sabes que hubo uno que se cayó en una ciénaga montao a caballo y salió tirándose de la coleta? ¡Tú qué vas a saber! Pues sí, eso pasó que él mismo se sacó del atolladero donde había caído con caballo y tó…Y eso hago yo, ir tirando de mi también… porque me pesan las piernas y no puedo ni con mi alma…¡A ver, te empeñas en que hay que salir! Pero el frío se me ha pasao, sí


Pablo, Ernesto y el don de lenguas

Esta semana de fiestas hemos tenido en casa:

-Yo no sé quien serían y no es que no atienda a lo que dicen, que los veo moverse y hacer gestos y hablar entre ellos pero yo no alcanzo a saber de qué, lo único el chavalillo ese, que le conté lo de   la zorra y el oso  y parecía que se fijaba mucho en lo que le decía…ése ¿de quién es? Bueno yo qué voy a saber ya, si se me olvida hasta si es el almuerzo o la cena, pero esas fábulas que me contaba mi abuelo, yo no sé el tiempo que hará ya y…¡Oye!, lo que son las cosas, lo tengo grabao como si lo estuviera viendo ahora mismo

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pero lo que me dijo el muchacho ese ( algo de bichos) algo me dijo o preguntó, ¡no sé, ya no me acuerdo! pero me parece a mí que algo se le quedó de lo que yo le hablaba…¿Eran de por aquí? No parecían…pero a mi qué me importa si abren la boca y dicen  en su lengua lo que quieran, yo me fijo en el gesto y me figuro lo que me parece…¿Te ríes? Sí, ya sé que ya estoy como la tía Sabina que no sabe si mea “o” orina…

 

El pollo que acertó a volar

– ¡Ay, qué coño! Cómo me voy pa’lante…me va a pasar como al pollo…

-¿Qué le pasó al pollo?

-Era un pollo que tenía mi madre en el corral y yo no sé cómo, es un enigma,  porque los pollos no vuelan, alcanzó a subirse a una tinaja que había en la bodega llena de garbanzos… Cuando le sacaron de allí y lo dejaron otra vez en el corral, no podía ni andar, se vencía pa’lante así como yo, pero de lo que le pesaba el buche

Así que no se le ocurrió otra cosa a mi madre, que abrirle una rajita por el cuello y por allí le fue sacando garbanzos

 y luego le cosió y le echó al corral otra vez. Pero como los otros pollos no hacían más que ir a picarle en la herida, pues mi madre, que se ve que quería salvarle a toa costa, le apartó del peligro, ¡Miá tú!, encerrándolo en la bodega…Y allí, por fin, se encontró con la muerte…

-¿Cómo?

– Pues volvió a volar hasta otra tinaja que tenía vinagre y allí sé escabechó el tío jodío

Si es que no se puede, cuando te tocaaaa, no sirve apartarse…

de vasallos y hombres

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-Tendría yo unos catorce o quince años y mi hermano A…… siete. Nos ajustamos mi padre y yo pa la siega de las tierras de uno que llamaban el Chato…  ¡Tenía una fama de pegar palos!… Yo no sé ya por cuanto dinero…seríe poco, pero en el trato entraba un pan de harina trigo al día, y eso andaba muy escaso. Conqueeee, viene mi hermano un día, que era él el encargao de ir a buscar el pan tó los días, y se presenta con un pan de harina cebá…más negrooooIMG_20171201_130531.jpg

y mi padre le mandó a devolverlo y decir que ese no era el pan del trato… El caso es que no pasó mucho tiempo y ya le vimos llegar, al Chato, a buen paso y a voces, con la vara prepará y diciendo que si sus hijos comían de ese pan también y no protestaban…Y claro que no protestarían, porque también ellos le tenían miedo. Así que yo agarré el clavo donde atábamos al borricoIMG_20171201_130639.jpg

Y él al verme, se paró y dijo, “los hijos no tienen porqué meterse en los negocios de los padres” y le digo, si yo no me quiero meter, es sólo advertirle que si toca usté a mi padre, yo iré a la cárcel pero usté se queda en el cuadrado(*)…IMG_20171201_130559_HDR.jpgMenuda cara puso mi padre, de miedo, pero la cosa es que ya se avino a razones y dijo que no nos preocupáramos que iba a dejar dicho en la panadería que nos dieran diariamente el pan del trato y que luego ya lo pagaría él al final de la temporada – se me queda mirando fijamente- Es que hay gentuza que se vale del miedo que dan, pero si no lo dan, se achantan…y una cosa es trabajar, que hay que hacerlo bien siempre, y otra dejar que te avasallen

(*)cementerio