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“Chiquito de la Calzada” y las otras galaxias

-Pablo,¿qué dicen por la tele?

-Ná, si no saben ni qué poner…Ahora ha vuelto a salir ese humorista, Chiquito de la Calzada

-Es porque ha muerto

-¿Ha muertooo? ¡Ah, coño! Pues mira, está saliendo igualito, con las mismas cosas que hacía de bailes y saltitos, que no se le entiende lo que dice… y el que no ha vuelto a salir por la tele es el príncipito, será que no le dejan, porque no dice más que tonterías cuando sale…¡si no es más que un niñato!…La última vez que le vi yo que hablaba…yo no sé lo que dijo de la república…y queee… ¡que era una galaxia!

-¿Una galaxia muy lejana?

-¡Yo qué sé!, si no sé ni lo que es una galaxia – se ríe nervioso – Pero ¡a quién se le ocurre hablar mal de la república, sabiendo que en España hay tantos republicanos! Mira sus padres, cómo se quedan ahí callaítos y no dicen ná…y por eso les dejan vivir en el palacio y yo creo, que lo que quiere es irse él ahí y gobernar, pero no le dejan y tiene que estar viviendo en un apartamento muy pequeño, con las niñas y tó…y que se ande con cuidao a ver si le va a pasar como a su abuelo, que se tuvo que ir a vivir a Italia, síii, y allí sigue, si le dijeron de aquí que si quería volver y él mismo dijo que no quiere más líos…¡Si no se estará mal en Italia! ¿qué te crees?

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La cabeza perdida y la tormenta de ranas

Ayer, cuando me levanté Pablo no estaba en casa. Fui en su busca siguiendo el camino que suele tomar cuando pasea solo. A la vuelta, sin que ninguna de las personas a las que pregunté le hubiera visto, me esperaban dos policías que lo habían encontrado en el pueblo de al lado.

-Estababa desorientado, pero nos ha sabido dar sus señas.  No obstante es bueno que lleve puesta una pulserita con teléfono y dirección – Nos han dicho muy amablemente.

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Anoche hubo una tormenta eléctrica y llovió copiosamente.

Esta mañana nos hemos levantado muy temprano y después de las pastillas, la leche y las galletas, hemos salido a dar un paseo. Los dos juntos y sin desasosiego. Ya en el camino nos hemos topado con algo que no se ve a menudo,  un montón de ranas diminutas que se movían desordenadamente, brincando de un lado a otro.

– ¡Mira!, Si son ranas – me ha señalado con el garrote – Esas son ranas que van sorbiendo las nubes de los charcos donde viven – Hace un gesto con la mano como de cuenco para recoger agua – y luego las sueltan cuando descarga la tormenta, en otro sitio…y ahora están que no saben y a ver si encuentran a dónde ir… IMG_20170605_121805_processed.jpg

La parra dará sombra

-… Pues sí hombre, los insectos también son necesarios, piquen o no piquen…¡Ay qué cooooño! Qué se me enreda esto..img_20170330_165830341.jpg

-¿Por qué no paras a quitártela? que parece que tienes  prisa…

-Si a veces lo pienso y me quiero parar pero se me van las piernas ellas solas…

-Como cuando siempre tenías quehacer en la viña…

-¡Es que las cosas hay que haceeerlas!..¿Qué te crees que se hacen solas? Este año, por ejemplo, como no hemos podao la parra, pues no va a dar otra cosa que sombra, ni uvas, ¡ni ná!

-Pues qué bien, una buena sombra. Si las uvas ni las comemos

-Uy, que no, dice… Mira, hacíamos el vino con ellas y también colgábamos los racimos de las vigas y así se iban secando y teníamos uvas todo el año, lo que es que aquí con la humedad no se secan, se pudren…¡Si yo ya lo he probao!

 

 

tomando medidas

-Es que las piernas no me acompañan -dice pesaroso

-¿Corre más la cabeza?

-Corre, pero no me lleva a ningún sitio fijo

-Tienes que llevar las riendas – aquí yo en plan “autoayuda”-, como cuando ibas con la mula y el carro a Talavera a hacer las compras para la tienda…

-¡Uy!, pues no las tenía que llevar mucho, porque era una mula muy buena la que teníamos por aquel entonces…Iba siempre por su lao y…si se le ponían tiesas las orejas, es que venía un coche a lo lejos y ella sola se echaba a la cuneta.

-Entonces podías ir pensando en los encargos que te habían hecho los del pueblo

-Los llevaba apuntaaaaos…Qué no ves que me encargaban muchas cosas… De todo, herramientas, cacharros, prendas de vestir… – se ríe, me mira, no sabe si decirlo, pero lo suelta -¡ Hasta sostenes!

-¿Las chicas jóvenes? ¡Qué ligón!

Se va entusiasmando con la historia

-Mi tía, cuando se lo conté, no se creía que me encargaban hasta eso… Y voy y  le digooo, ¡sí hombre! ¡si hasta me dejan que las tome las medidas!img_20170207_195217440.jpg

Implante de memoria, amor y fibra

Llamó su hermano para felicitarle y me quedé oyéndole hablar tan lúcidamente y alegre, hasta que, de repente, se quedó perplejo sin saber qué decir y me pasó el teléfono

-Ángel, parece que no te entiende lo último que le has dicho…

-Pues que el diciséis ha sido el mío y él no se ha acordado de llamarme…pero es natural, si a mi también me pasa, si basta que estés pendiente de algo para que se te olvide cuando llega -Me excuso con él; le digo que hace poco Pablo me contó, precisamente, la nevada que cayó cuando él nació y que era el año cuarenta y uno…y…

Horas después, viene a verme muy serio y me dice, que no se le olvidó, que sí que llamó para felicitarle, que se acuerda perfectamente…

-…lo que tiene es que él no estaba y se puso la mujer y es a ella a la que se le habrá olvidado decírselo…img_20170126_201203_processed.jpg

A eso se le llama, en las historias de ciencia ficción, un implante de memoria. No puede soportar  en su cabeza, haberse olvidado de algo “tan importante” y lo ha estado rumiando durante horas hasta que ha “encontrado” el recuerdo. Y ya sale contento de casa y le da un enérgico garrotazo a un globo que se le cruza ofreciendo amor y fibra. Todo en orden.

 

 

 

La enfermera se llama Concha

Hoy, de camino al centro de salud,  me ha dicho varias veces que la enfermera se llama Concha y que llegó aquí hace ya mucho.

-¿Qué tal estás Pablo?

-Yo muy bien, y tú?

Pues efectivamente le ha encontrado bien, de tensión, de peso, de ánimo. Y él nunca les dice si le duele algo, o si tiene alguna preocupación, no vaya a ser que “no le aprueben el examen”.img_20170117_162054356.jpgEscucha muy atento las recomendaciones de la enfermera, que dé paseos que coma equilibradamente y que se distraiga haciendo puzzles o jugando a las cartas, que es muy bueno para ejercitar la memoria… Y a la salida me pregunta

-¿Qué ha dicho Conchita?

-Que hagas puzzles, que es muy bueno para distraerse

-No sé ni lo que es eso…

-Rompecabezas! Eso que son piezas que tienes que ir juntando…

-¡Bastante rota tengo yo la cabeza! -sabe que me ha hecho gracia y se le iluminan los ojillos- …Si sé lo que es, si eso se lo compraba yo a el irregular de pequeño…Lo que tiene e que es mucho lío para mi. Si yo estoy bien, si yo me distraigo pensando en cuando de cualquier cosa hacíamos baile y música…En ese tiempo!

Reanudando y pensando a un tiempo

Se pone a tejer con cuerda de rafia un asiento para la silla que se ha roto. Muy concentrado en cada nudo y pasando la cuerda de un lado a otro con mucha atención.

-Estás muy concentrado, para no equivocarte…

-Esto, hay que hacerlo pensando cada nudo, porque si no se te va la cabeza a otro lao y cuando te echas a deber estás tirando de la cuerda que deshace y en vez de ir pa lante vas pa tras.

-Y ¿quién te enseñó a hacer eso?

Se para de tejer pero no suelta la cuerda y me dice:

-Pues mira, después de terminar la siega, un año nos llevó mi padre al Tajo y allí vi a unos hombres que estaban haciendo cestos y me acerqué y me quedé mirando… y uno de ellos, se conoce que le caí en gracia, y me dio cuerda y me senté a su lao y le iba imitando según lo hacía y acabé haciendo uno, más chico que el que ellos hacían pero de allí me fui con el cesto y sabiendo.

-Qué buena cosa fue eso

No me oye, ni vuelve de su recuerdo. Sonríe y se concentra otra vez a apretar el nudo que había dejado a medias y sostenía en la mano.

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