Entre rejas

Lleva unos días muy débil, pero insiste en levantarse y salir (*escapar). Llegamos a un término medio y se queda en la entrada sentado en una silla

-Así me entretengo viendo a la gente pasar

Algunos se paran a preguntarle cómo está. Viene Pepita

-Pablo, parece que nos estamos cortejando. ¿Tú no hablabas con tu novia por la reja? A mí sí, mi novio me quería mucho y hablábamos así, por la ventana y nos tocábamos y nos besábamos, pero nada más, claro…Eso estaba muy mal visto ¡Uyyyy! Yo llegué virgen al matrimonio ¡Qué desgracia hubiera sido si no! Pero fíjate que antes, en el tiempo de mi madre, la que más y la que menos se casaba embarazá y hasta con el hijo de la mano… Allí por mi pueblo sí, pero luego yaaa, en nuestro tiempo ¡Eh, Pablo!Ya era un pecao…Eso fue por Franco, en la República había más libertá, pero fue llegar ese hombre yyyy…Yo es que estoy viendo la novela “Tiempos revueltos” y ahí lo cuentan tó de la historia de España, de lo que pasó entonces…Ahora ya vamos por el año setenta y cinco ¡Se va a morir ya! A mí lo que me da miedo ahoraaaa, es eso que dicen que lo van a desenterrar… Y yo lo que digo es (*bajando mucho la voz) que lo dejen en el hoyo, sea donde esté, porque nunca se sabe…-se ríe- Bueno, me voy a seguir viendo la novela, que he venío a verte porque han puesto anuncios…Luego vengo otra vez ¿Vas a seguir aquí?

-¡A ver! ¿Dónde quiere que me vaya? Si me tienen aquí prisionero…

41 pensamientos en “Entre rejas

  1. justi

    -“Pablo, parece que nos estamos cortejando. ¿Tú no hablabas con tu novia por la reja? A mí sí, mi novio me quería mucho y hablábamos así, por la ventana y nos tocábamos y nos besábamos, pero nada más…”
    Enternecedor diálogo.
    Una casa con ventanas y rejas que da a la calle,
    mirador de creativos recuerdos donde el aire
    acariciador se cuela y posa sobre la piel de Pablo.
    Y habla con Pepita, Vecina, echando como brisa golpes de recuerdo y pasión. Hermoso. Sin recordar nombres no sé es nadie. Nombrarlos es recrear paisajes. Rosas que se abren al azar, fuera de Mayo…
    Enternecedor amigo tu relato, y tus grabados, por lo que dice y por lo que nos deja para ampliarlo.
    Un abrazo a todos. También a Pepita, encantadora vecina.
    Al final, nos conoceremos todos. Un día pasaré por delante de esas rejas y tendré una charla con Pablo en una tarde de nubes claras, y abriremos los ojos al lenguaje más entrañable.

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  2. maderadebloj

    No sé en qué película de esas antiguas se cuenta la historia de un terrateniente que tiene una joven y hermosa hija encerrada en la gran casa señorial y no deja, por ningún motivo, que salga jamás de ella, para preservarla de cualquier circunstancia. Todo lo más, le permite comunicarse con el exterior -con la calle y la gente que pasa por allí- a través de las rejas de la enorme ventana que tiene la casa y que da a pie de calle. Hasta que se entera -descubre horrorizado- un buen día que su amada hija está embarazada. Se sube por las paredes y no se explica el caso. “¿Cómo es posible tal cosa si no conoce varón, si todos los que viven en la casa -de la que no ha salido nunca- son mujeres a excepción de él? ¿Cómo es posible que haya tenido conocimiento carnal con varón si el único contacto posible que ha podido tener es por la ventana, es a través de la reja?… ¡Por la reja, ha sido por la reja!” -gritaba estupefacto al descubrir el enigma.

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  3. tecuentodeviajes

    Pues me he quedado con ganas de saber si nuestro don Pablo alguna vez cortejó, “pretendió”, a través de una reja 🙂 Hoy doña Pepita le pone sal y pimienta a este particular vis a vis.
    Espero que aminore esta racha “Houdini” y vaya recuperando fuerzas, os mando otro bidón de energía con todo mi cariño. Besitos dominicales y abrazos enormes.

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  4. Carlos Montalleri

    Ya lo has dicho tú en un comentario “no hay peor cárcel que la cabeza”. Pues fijate que hoy ha sido de esos días que no me hubiera importado charlar con Pablo de sus andanzas y de las mías, porque aunque separados por unos cuantos años, lo cierto es que las cosas del ligoteo y del amor tenían muchos puntos en común. Por ejemplo le contaría que yo nunca cortejé a mi novia tras una reja, lo mio fue peor, me declaré pintando en la pared de su casa con un spray jajaja. Que cosas de juventud ¡¡
    Abrazos para repartir.

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  5. Luna Paniagua

    Qué pobre, se sentirá preso pero dentro de su cuerpo. Está claro que es inquieto y no poder y darse cuenta… Muy duro. Ahora, que Pepita ayuda, ¿o no? Una visita de quien se preocupa por ti y una conversación entretenida no tienen precio.
    Abrazos para todos 😊

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  6. carlos

    Creo que a Pablo le calan más las historias de ayer que la actualidad. En Galicia el cortejo se daba de casa en casa en el banco del zaguán, esa especie de antesala entre la escalera y el portal, mientras un mozo cortejaba, los demás esperaban al pie de la escalera. Cuando consideraban transcurrido un tiempo prudencial, daban unas palmadas, entonces él se iba a la cola de otra moza y podía subir el siguiente. Un abrazo.
    Ojalá recupere pronto su energía.

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  7. magdalena

    Me he quedado boquiabierta con lo que cuenta Carlos sobre Galicia; tengo ya muchos años y jamás he escuchado tal historia sobre el cortejo, pero bueno, la fantasía es muy buena para sacarnos una sonrisa.
    Muchos besitos para el preso número nueve, para Pepita y como no, para el contador y dibujante de historias tan sencillas como reales.
    Besiños palmeiráns.

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  8. Laura Antolín

    Ay, ese preso número nueve como aquella canción que cantaba Joan Báez… Y su debilidad así con esas pinceladas de acuarela… Pero las rejas y Paquita que aprovecha los anuncios para un kitkat con Pablo nos afianzan en la vertical; Paquita, sin pelos en la lengua pero bajando el tono cuando toca, es la gravedad de los pies en la tierra, pues Pablo quiere escaparse pero se le ve endeble. Sí, será el cambio de estación que es chungo, ojalá sea eso y se nos reponga… Aunque se escape. Besos.

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  9. whatgoesaround

    “No hay peor cárcel que la propia cabeza”. Esa prisión sin barrotes. Muy cierto, y es muy duro. Te leo, Note. Estáis… dentro de mí. Fuera, pero dentro, no sé si me explico. Pienso en vosotros aunque no aparezca por aquí. Ánimo y siempre mi admiración y cariño.

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  10. palmeiralibre

    Buenísimo y de una realidad apabullante el monólogo de Pepita. Cinco años y medio novia de mi marido y fui al matrimonio: virgen, pura y con total desconocimiento. Habría tema para escribir una comedia surrealista con final feliz. Pero del cambio operado en este sentido…, prefiero no opinar.
    Qué bien que Pablo tenga amigas tan dicharacheras…
    Un abrazo extensivo a todo el grupo.

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    1. noteclavesilustracion Autor de la entrada

      Me interesa lo de la comedia surrealista; cuando la escribas espero que lo publiques por aquí. Tienes un gran don(aunque creo que tú no lo valoras) para escribir sobre tus vivencias. Sí, Pablo está rodeado de gente amable que se interesan por él y se lo demuestran; creo que es porque este es un pueblo pequeño, donde todos se conocen desde hace tiempo.
      De alguna manera comunicaré tu abrazo a todos y recibe tú, querida Palmeiralibre, mi cariño ☺️😗

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  11. asquerosamentesano

    Las películas carcelarias siempre me han atraído, no puedo evitarlo. Me fascina el tema de la supervivencia, pero sobre todo me atrapa la capacidad (y la voluntad) del ser humano por escapar de ahí. Luego están las rejas mentales, esas que no se ven pero existen. Vivir con alguien con Alzheimer, por ejemplo, como mi madre. Su cárcel particular, y la mía.
    Me ha gustado tu relato, y las ilustraciones que lo acompañan. Nada como lo cotidiano para profundizar en nosotros mismos.

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    1. noteclavesilustracion Autor de la entrada

      Me resulta muy cercano lo que aquí dices. He ido a visitar tu blog y he leído un rato (sin matarme😉). Me ha sorprendido ver que hace más de dos años, no publicas ¿Estás escribiendo? Espero que sí, lo haces muy bien.
      Un abrazo y ánimo con esas cárceles; hay que escaparse un poco, aunque sólo sea imaginariamente.

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      1. asquerosamentesano

        ¡Muchas gracias por tus palabras!
        Cada día escribo algo, es difícil dejar de escribir cuando te gusta. Es un poco como el ejercicio físico: cuando no lo haces te sientes mal. Pero son micro-relatos, no una novela. Dejé de publicar, es cierto; la vida, que se complica.
        Gracias de nuevo, por los ánimos y por romper a tu paso alguna de las telarañas que ya deben de decorar mi blog 😄
        ¡Un abrazo!

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