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Como las liebres

-Yo es que no duermo. Descanso pero no duermo. Estoy siempre al acecho. ¿Tú sabes que las liebres duermen con los ojos abiertos? No, tú ni habrás visto nunca una liebre…Pues están así encogidas, agachás, con los ojos abiertos, pero yo sé que están dormidas – imita con mímica el movimiento de un cazador furtivo acercándose a la presa- … y me acerco así despacito …y ¡zas! cuando quiere acordar ya la he cazao. Pero el que no lo sabe cree que está despierta. Es que en el campo se aprenden muchas cosas. Tú es que no te has criao en  y el campo y no has vivido esoIMG_20170609_164245.jpg

*Pinto una liebre imitando a Durero

– Pero yo te veo y duermes con los ojos cerrados

– Sí, si yo los cierro, pero veo las cosas tan claramente, como en una película, cosas que son verdá, como cuando bailaba al son del acordeón y cuando dormía en el campo y que siempre se cazaba algo si tenías el dormir ligero…si te duermes profundo, como mis primos que no había dios que los despertara, es como si estuvieras muerto.

*Se cree que el maestro, Durero, utilizó una liebre muerta de modelo

 

Dormirse en la batalla

En esta vida hay que estar despierto y si se duerme, ha de ser un dormir al acecho. 

Pablo presume de su dormir ligero, de que lo oye todo, la caza cayendo en las trampas,  un silbido diferente de brisa pasando entre las hojas…

Y los otros… Todos unos dormilones sin remedio.

-¡Uy! A Faustino le tenía que llamar mi padre, yo no sé las veces…Y mis primos nunca oían el chillido de los mochuelos al caer en las trampas…Y mi hijaa no se “dispierta” ni aunque haya un terremoto…Y mi padre, ¡Uy mi padre! Lo que le costaba levantarse por las mañanas -se ríe- Con decirte que una vez se quedó dormido en la trinchera y ni oyó a los otros cuando se fueron…Luego nos lo contó al cabo del tiempo, que cuando “dispertó” estaba solo y tuvo que ir preguntando a dónde se había mudado su regimiento…Y que cuando llegó a su encuentro, le daban por muerto y ya estaban escribiendo el parte de baja para enviárselo a la familia…-se ríe- ¡Cuidao quedarse dormido con el ruido de los disparos y todo! ¡Con el estruendo que tiene que ser eso!

libertad vigilada…

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Aquí está Pablo sentado en la puerta de su caseta del huerto, caído en uno de esos sueños de libertad.

Estar al cuidado de una persona no deja de ser, un poco, tenerle bajo vigilancia. Vigilar que se asee, que se cambie de ropa, que coma a sus horas y una dieta adecuada (Pablo preferiría comer dulce solamente), las horas de sueño y de vigilia. A veces le veo paseando por el pasillo con el reloj en la mano (porque pasa el tiempo más rápido que si lo tienes en la muñeca) cuando bajo a darle la última dosis de levodopa sobre las 21:00 Y si por cualquier distracción me retraso un minuto, me reclama a la voz de

-Las nueveeee, las pastillas!

Y cuando llego a su lado, preparo la cena y  se queda ese rato en la cocina, casi siempre contándome alguno de sus recuerdos. Sentado en su sitio de la mesa, calibrando el humor que tiene “el vigilante “para desviar hacia uno u otro lado la conversación…se toma sus pastillas y dice mirando cómo vuelvo a rellenar el pastillero

-Bueno, esas ya son las de mañana, ¿no? Ya no me mandas nada más por hoy, yo ya puedo irme a la cama. ¡Buenas noches!

 

Ponerse los calcetines

Cualquier cosa sencilla como vestirse y desvestirse, calzarse y descalzarse, le lleva mucho tiempo. Tiempo en el que no puede pensar en otra cosa pues le requiere un ejercicio de concentración intensa. Y si mientras se está poniendo los calcetines le das los buenos días y le preguntas qué tal ha dormido dice:

– Qué sé yo – para que le deje tranquilo. Y sólo cuando termina y llega hasta la cocina, tambaleante a veces por el pasillo, y se sienta ceremonioso delante del desayuno, dice:

-Hoy he dormido muy bien, sólo me he “dispertao” a orinar tres o cuatro veces…Ah! Y ya me acuerdo del nombre del pájaro caníbal, que anoche no me acordaba.- y empieza a relatarme de nuevo alguna historia por la que le pregunté ayer algún detalle…

lo que es y lo que no es basura

Se queda dormido en su hamaca en cualquier momento, sobre todo al regresar de un paseo y cuando abre los ojos (a veces han pasado sólo 15 minutos), se levanta como impulsado por un resorte, como perseguido por un sueño que no le ha gustado y ese sueño o alucinación continúa “vivo” en la hamaca y él tiene que salir de allí, salir de casa “porque se lo están pidiendo las piernas” dice

-Pero, ¿no será la cabeza la que te pide andar? porque las piernas acabas de decir que las tienes cansadas del paseo

-Pero eso era anteeees…

-¡Hace diez minutos!

-¡Es que me vuelves loco! Si no quieres tú no salgas, pero yo voy a ir a tirar la basura…(suele ser una persona muy dulce pero a veces tiene esos brutos despertares)

A veces no da ninguna explicación, sencillamente se levanta (silenciosa y rápidamente) y sale, a tirar… una bolsa (conteniendo un edredón por ejemplo) que estaba apoyada en la pared a la espera de ser colocada en su sitio.

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la necesidad de orinar con extrema frecuencia

Se levanta varias veces por la noche con una sensación de urgencia urinaria. Parece que es una característica de la enfermedad: una vejiga irritable o hiperactiva que le transmite al cerebro que está llena y hay que vaciar, cuando no es cierto.

-Me “dispierto” con mucha gana y luego es “na”…se conoce que no me gusta mear en botija-dice

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