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Las visitas

Han venido a visitarnos unos amigos, J….y B….. Sólo han parado un poco, de camino a su pueblo que está a pocos kilómetros de aquí, el tiempo de comer y alegrarnos de vernos, mientras nos contamos cómo van las cosas. Cuando se han ido dejándonos un dulce de higos de su higuera y llevándose ellos conserva de berenjenas del huerto de Pablo, me han preguntado si les iba a sacar en el blog y les he hecho esta foto movida (*la perrita es Maggie)

Luego he despertado a Pablo, que andaba adormilado en su hamaca, toda la tarde y le he propuesto dar un paseo

-Déjame tranquilo, si aquí estoy bien…

-¿Quieres que vayamos a casa de Vicenta?

Se incorpora, se pone la gorra y busca el bastón. Le explico que es mejor con el andador, que vamos más seguros y se deja convencer.

Vicenta se alegra mucho de vernos y le ofrece a Pablo el sofá y unos cojines para que se acomode.

-Uy qué manos más frías y qué primet te estás haciendo. ¿No menja? – me pregunta a mí, pero sin esperar respuesta sigue hablando con él – Yo en cambio, mira, no em perd la gana

Mientras sigue hablándonos, de lo que come, de la faja que gasta, que es muy cómoda y le protege los riñones, de cuando el callejón iba sin asfaltar y se hacía barro, no dejan los dos de compararse las manos

Cuando nos vamos, sale a acompañarnos a la puerta y nos dice

-Hasta mañana

-Hasta mañana…¡si Dios quiere!

-Jajaja, yo no sabía que tú mentabas a Dios, Pablo

-Tú porque no sabes lo que le pasó a uno de mi pueblo… que le dijo su mujer …”hasta mañana si Dios quiere”…y él, “y si no quiere también” y se cayó del carro y le coceó la mula y volvió a su casa con el brazo en cabestrillo diciéndole a su mujer : “Que me he caío porque Dios a queríiiiiiio”

– Ai aquest home, sempre em fa feliç

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El huerto, los amigos y el valor de estudiar cuidando cabras

Han venido amigos a vernos y han acampado en el huerto

En el grupo hay tres jóvenes que se ríen, cuentan chistes,

hablan de política y ecología y compromiso,

de Superman, de Avengers, de Harry Potter, de si se puede o no separar a la persona de su obra,

de estudiar biología y bellas artes, de…

Pablo dormita en la hamaca, “atento” a sus patatas fritas y a su vaso de naranjada.

De regreso a casa le pregunto si le ha estado agusto con los amigos. Se queda callado y trato de estimularle con “loas” a la juventud:

-Son muy inteligentes y sacan muy buenas notas, como tu nieta, ¡todo dieces! -le digo, porque sé que estima mucho el éxito en los estudios-

-Como mi hijo también…Pero eso es normal ahora…Ahora todos pueden estudiar…El que tenía mérito es uno de mi pueblo que cuando fue a examinarse a Madrid, yo no sé de qué sería, pero el caso es que dejó con la boca abierta a los maestros, osea a los que hacían las preguntas, de lo bien y lo mucho que sabía. Y que le preguntaron: “¿Usté en qué colegio ha estudiao, que no lo dice aquí en sus papeles?” Y él dijo: “Entre dos chopos”…
-Y ¿le dieron un título?

-Claro que se lo daríen y ¡bien gordo! ¿No ves que era la verdá la que decía? Un cabrero que era, ¡fíjate! Se preparó con unas tablas, así, de un lao a otro, entre dos árboles, para tener vigilás a las cabras y desde allí con un silbo las llamaba a la que se apartaba de su vista

Y al mismo tiempo estudiaba ¡Qué valor tenía!… Luego ya de mayor, nos daba clases de escribir y de cuentas a los que no habíamos ido al colegio; por la noche, cuando volvíamos de trabajar.

la alemana del bar Trankilo

– No estoy muy católico, déjame aquí en mi rincón observatorio, déjame tranquilo

– Vale, pero acompáñame a la farmacia por lo menos

– Bueno, te acompaño – hace como esfuerzo al levantarse animándose con la voz para impulsar el cuerpo – ¡Aaaaarriba! – da vueltas con la mirada buscando algo – ¿Dónde coño está la gorra?

– En la cabeza

Se lleva las manos y se la coloca.

Ya saliendo de la farmacia, le propongo volver dando una vuelta por el parque

– Venga, así no volvemos por el mismo sitio…y mira, allí en aquel banco a la sombra, me parece que veo a tus amigas

– Uy, mis amigas, si no salen nunca… serán los chavales…- pero se le anima el paso y va mirando a ver si distingue de quién son las cabezas que se ven a lo lejos.

– Hola Pablo ¿Qué alegría verte? Que he oído que te has caído… Siéntate con nosotras

– Miga, egstaba contando que ayeg, sentada en el baño vi unas pequeños animales que se movían pog el suelo y gápidamente – hace el gesto de coger un pulverizador y usarlo hacia unas hormigas – las eliminé a todas, pogque no quiego que viva nadie en mi casa, me gusta mucho estag sola…y también me gusta estag aquí y hablag con mis amigos, clago, clago…Y entonces ¿te has caído? Pego no te has hecho mucho, no te pregcupes, que todos nos caemos, lo que hay que haceg es levangtagse y seguig vivos…

Seguimos todos atentos al monólogo de la alemana y en un hueco entre palabras logra Vicenta hablar y se dirige a Pablo

– Pablo, ¿què hem de fer per no arribar a vells?

– Morir

– ¡Jajajaja, ai quin home!

De regreso a casa me explica que esa que hablaba tanto era la alemana del “Bar Trankilo”, que ahora lo lleva su hija, el bar y que, aunque hablan alemán, se las entiende perfectamente…si estás atento, porque son muy simpáticas

Pablo ha cumplido noventa

Y le han ido llamado todos los de la familia para felicitarle y a todos les ha dicho, uno por uno, que eran los únicos que se habían acordado del día de su santo y cuando le preguntaban que cuántos hacía, él se quedaba pensando y calculaba ochenta y tantos porque

– ¿Noventaaa? Eso son muchos…¡Casi cien!

También estaban unos amigos con nosotros y hemos comido arroz a banda y trucha y una tarta de peras en el huerto. Pablo ha soplado la vela

– Fíjate, si todavía soplo…

Pa los reyes lo conocen los bueyes

Llevaba Pablo unos días “con poca gana” y la doctora dijo que durante este tiempo de menos horas de luz se hacen los días muy largos y es normal cierta melancolía. Le recetó unas pastillitas que tiene que tomar hasta finales de enero, en que hemos de volver a dar  reporte. Por mi parte le animo a salir de casa y a emprender tareas que siempre le han resultado estimulantes

-Tienes que podar ya las parras, Pablo

-Bueno, si tú lo dices, pero no hace tiempo…

Llega Michelle y le pregunta qué tal está y, sin desviar la mirada dice

– ¡Aquí, trabajando, me tienen!

Luego lo deja y se sienta con nosotros y mira a los perros y sonríe

También viene Álvaro

y María José, que son amigos nuevos

y

proponen hacer un cine de verano en el huerto y proyectar películas sobre la pared blanca de la caseta y le dan vueltas al sistema eléctrico necesario y hablan de Rohmer y “Le Rayon Vert” y de que, según Julio Verne  “cuando uno ve un raro destello  al atardecer, nuestros propios pensamientos y los de los otros se revelan como por arte de magia”…

Se van todos cuando el sol empieza a esconderse y un perro se escapa pero vuelve y Pablo dice

– Pa los Reyes, lo conocen los bueyes y pa San Sebastián el gañán, ¿a qué no lo sabes? – se me queda mirando –  Eso quiere decir que los días ya vienen de crecida y que los animales, que son más listos,  se echan a deber antes que nosotros

Un paseo por el campo y la ausencia

Ha venido A….A…… Y no para de compartir recuerdos y anécdotas de subidor de montañas, con J… mientras transcurre la paella y el vino y el sol brilla. Pablo, con la mirada baja y pensativa, nos coloca un enigma

-…de haberlo sabido yo, habría ido…pero le han enterrao ya
Cómo viaja al azar hacia cualquier momento de su vida, trato de adivinar con las piezas que me enseña dónde se encuentra, para lanzar un cable y atraerle a una orilla

-¿Ha muerto algún amigo?

Suspira

-Yo también he tenido muchos amigos…lo que tiene es que todos se van yendo…Si éste, que me he enterao que ha muerto ahora, ya estaba ausente de hace muuucho…no conocía a nadie ni se acordaba de ná de ná y necesitaba que le asistieran lo que se dice en tó…

Se ha agarrado a mi cable pero me arrastra a mi con él. A….A…… lanza otro

– Pero Pablo, es que tú eres muy fuerte, esos largos paseos que te das te mantienen en forma y el cuidado  del huerto .Porque, esto lo cuidas tú ¿no? ¡Tienes un huerto cojonudo! A mí también me gusta mucho el campo…

– Eso no es gustar del campo, eso es subir al monte sin necesidá… 

Y se va quedando traspuesto

Aleluya

Lucy y Steve han traído hoy la guitarra y nos cantan una bonita versión de “Blue moon”. La cosa se va animando y alguien pide una de Cohen y, aunque no recuerdan bien la letra deciden cantar “Halleluja” para que podamos todos entrar al estribillo, aunque sea mal entonado. Pablo está callado mientras bebe una cerveza y no se sabe si está atento a la música o con la cabeza en uno de sus viajes interestelares. 
Cuando le damos al ¡Aleluya!, termina de masticar una patata parsimoniosamente y me dice

-Eso es de misa, ¿qué no? – y sin esperar respuesta sigue – la primera misa que dieron en el pueblo después de la guerra la dieron en la plaza, porque la iglesia estaba mu mal, habían vivío allí milicianos y habían hecho fuego y tó, así que hasta que la prepararon puees…y va el cura y dice: “¡A mí no me ha salvao el pueblo, me ha salvao ladivinaprovidencia!” Y ¿cómo que no le había salvao el pueblo?, si le tuvieron escondío y a los niños nos dijeron que se lo habían llevao a Talavera, pa que no se nos fuera a escapar decir dónde estaba si nos preguntaban los de la FAI…Y más de uno dijo, ¡así por debajo, claro!, no le fueran a oír: “Ay amigo, si volviera p’atrás el tiempo, ¡veríamos a ver si te salvaba Ésa!”…Pero yo creo que le mandarían que lo dijera, que no salió de él ofender así, porque no era mal hombre, cuando había alguien muy enfermo y necesitao, siempre iba a verle y algo le llevaba, hasta tabaco dejó a uno debajo de la almohada una vez…