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Aleluya

Lucy y Steve han traído hoy la guitarra y nos cantan una bonita versión de “Blue moon”. La cosa se va animando y alguien pide una de Cohen y, aunque no recuerdan bien la letra deciden cantar “Halleluja” para que podamos todos entrar al estribillo, aunque sea mal entonado. Pablo está callado mientras bebe una cerveza y no se sabe si está atento a la música o con la cabeza en uno de sus viajes interestelares. 
Cuando le damos al ¡Aleluya!, termina de masticar una patata parsimoniosamente y me dice

-Eso es de misa, ¿qué no? – y sin esperar respuesta sigue – la primera misa que dieron en el pueblo después de la guerra la dieron en la plaza, porque la iglesia estaba mu mal, habían vivío allí milicianos y habían hecho fuego y tó, así que hasta que la prepararon puees…y va el cura y dice: “¡A mí no me ha salvao el pueblo, me ha salvao ladivinaprovidencia!” Y ¿cómo que no le había salvao el pueblo?, si le tuvieron escondío y a los niños nos dijeron que se lo habían llevao a Talavera, pa que no se nos fuera a escapar decir dónde estaba si nos preguntaban los de la FAI…Y más de uno dijo, ¡así por debajo, claro!, no le fueran a oír: “Ay amigo, si volviera p’atrás el tiempo, ¡veríamos a ver si te salvaba Ésa!”…Pero yo creo que le mandarían que lo dijera, que no salió de él ofender así, porque no era mal hombre, cuando había alguien muy enfermo y necesitao, siempre iba a verle y algo le llevaba, hasta tabaco dejó a uno debajo de la almohada una vez…

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Retrato de Pablo con amigos

Han venido estos amigos y hemos pasado el día juntos. Son buenas gentes que conocimos, durante un viaje pleno de experiencias “exóticas”, cuyo recuerdo, probablemente idealizado y estilizado en el tiempo, nos ha ido mantenido unidos, a más de seiscientos kilómetros entre vidas cotidianas. Pablo se ha sentido a sus anchas, presumiendo a su modo de novias y conocimientos científicos: el vuelo de las rapaces hacia la presa, la transformación del queso en roquefort, ejemplos de la peligrosidad de recibir una sobredosis de vacuna, cómo injertar un frutal en otro para aumentar la variedad de la producción y sobre todo, la importancia de la poda en las parras para que las uvas vengan más dulces, porque para él es importante, ha dicho, que haya dulzura en lo que se come, en lo que se vive y en con quién se vive, bueno, sin llegar al empalago, ¡claro!

No sé por qué será

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– Pablo, ¿Te has comido los tres helados de la caja?

– ¿Tres helaaaaaos? ¿Dónde?

– Eran para invitar a tus amigas

– Pero como no aparece nadie…¡Yo no sé qué harán que no salen!…Pero yo me he comío   uno solo…yo creo que no había ninguno más… a lo mejor se han derretío por el calor…

– Pues desde que empecé a dibujarte has engordado un poco.

– No creo, si yo no he estado gordo nunca…¿Sabes lo que decía mi padre? – se ríe – Que si hubiera sío un cerdoooo, que arruinaba al dueño, eso me decía, porque comiera lo que comiera, siempre estaba seco… Claro, es que me movía mucho, era lo que se dice de rabo de lagartija…Ahora ya no me muevo tanto –  Mientras habla forcejea tratando de meterse la mano al bolsillo para sacar el pañuelo y le cuesta, porque el pantalón le queda muy ajustado y esa postura de sentado adolescente, complica aún más la operación – ¡Ay, qué cooooño! – Cuando lo consigue se limpia la nariz y la frente, vuelve a doblar el pañuelo parsimoniosamente y esta vez se levanta para guardarlo.

-Yo creo que este pantalón ha encogío un poco

 

¡Dónde va a parar!

Hoy  Pablo ha amanecido muy enfadado. Probablemente ya llevaba mucho tiempo levantado, con esa prisa y resolución desesperada que le entra cuando siente que el mundo no se quiere adaptar a su ritmo obsesivo. Cuando ya he preparado todo para ir al huerto…(a la hora habitual)

-¡Sí hombre, ahora voy a ir yo, a la hora de comer!

-Pero si faltan cuatro horas para la hora de comer, ni siquiera es la hora del bocadillo.

-Bueno, ¡tú dirás lo que quieras decirme! Pero yo estoy aquí a gusto y no me muevo…

-¿Ni siquiera sales a sentarte al sol en la puerta?

No me ha contestado, se ha hecho el “sordo” y le he dejado.

Más tarde ha llamado Michelle para invitarnos al aperitivo, con el”pretexto” de agradecer una reparación con cuerdas anudadas que le hizo Pablo en una cesta. Al ser informado del evento le ha cambiado la cara,  se ha puesto su chaqueta buena y, delante de unas buenas cervezas,  ha estado contando animadamente  las bondades de su navaja ( que siempre hay que llevar una en el bolsillo) y lo ricos que están los tomates que él cría en su huertoimg_20170316_160306230.jpg

-…y la diferencia de sabor con los que venden por ahí ¡dónde va a parar!

Las dificultades de vivir en “un alto”

Ha venido a visitarnos una amiga y nos ha contado una anécdota de cuando vivía en la parte de arriba de un pueblo de la sierra. Parece ser que el cartero tardaba más de lo debido en entregar la correspondencia y cuando le preguntó el motivo, aquel muchacho joven y robusto de metro noventa de estatura,  contestó que se cansaba mucho de subir esa cuesta tan grande y que haría bien en bajar ella su buzón, con cuidado de escribir bien las señas, y colocarlo a la entrada de la urbanización, porque “total, usted tiene que pasar por ahí para subir hasta su casa”

Pablo, que parece que no pero está atento a lo que se dice, recoge la idea de vivir en alto y se pone a recitar:

-San Bartolo en un alto/pobres y ricos/beben todos del agua/ de los borricos

-Y eso ¿qué quiere decir?

-Pues que ese pueblo estaba en un alto y no tenían agua ninguna. El pueblo estaba antes en el valle donde había una fuente con buen agua, pero tuvieron que mudarse al alto porque hubo hace muchos años una plaga de hormigas que devoraban todo lo que pillaban por delante, casas y  niños si se descuidaban…IMG_20170312_214116

-Y ¿las hormigas no subieron el monte?

-Sí yo eso no lo viiii…Si eso pasó hace muuuucho…

 

García Ortiz, preséntese a vacunar

En la carnicería, Antoñita también le echa piropos mientras nos elige un chorizo de los que le gustan a Pablo.

-Sí estoy muy bien comparao con los de mi tiempo- me dice al salir, presumiendo – Yo lo sé por lo que me cuenta Ángel, de los del pueblo…Que están todos mucho más “imposibilitaos” que yo…Hay uno, que somos quintos y tiene los mismos apellidos, pero de coincidencia, no porque seamos parientes y fuimos juntos a la mili, claaaro…-se ríe- Y una vez, ¡verás lo que le pasó! Pues que llamaron para vacunar, sería pa el tifus, unas fiebres que daban antes…El caso es que me llamaron a mí “¡García Ortiz!, ¡García Ortiz! “Y yo como no estaba, porque siempre que podía aprovechaba pa escaparme de allí… pues va y se presenta él, que ya le habían llamao y vacunao antes… ¡Y allá que le pincharon otra vez! ¡Se le puso el brazoooo! Bueno, el brazo y todo lo demás, que le tuvieron que hospitalizar y a punto estuvo de pasarle algo malo por la “sobredosis”… 

¡Serás tonto!¿Pa qué vuelves a entrar si ya te la habían puesto?…¡Ay! Cómo tú no estabas, me diceeee, no me fueran a hacer algo por no acudir-se ríe- y ¡buena se la hicieron!

Atracones navideños

En el dibujo, junto a Pablo, están Michelle, Bruno, la Chata y enfrente Rosa con el pelo naranja, también estábamos J… en la barbacoa y yo haciendo la foto; porque hoy hemos hecho una celebración improvisada de fin de año 2016. Cada uno ha traído algo de comer y todos algo de beber. Como estábamos contentos, Michelle ha dicho que estos momentos hay que agradecerlos y ha dado gracias al aire y a todos nosotros. Pablo, de vez en cuando dejaba de comer y cantaba un villancico: 

” He visto un perro volaaaaar y una torre andar a gatas y en lo más hondo del mar un burro asando patatas…Ande ande ande la marimorena, ande ande ande que es la Nochebuena”

También estaba el sol que brillaba mucho y calentaba y el cielo azul y la hierba verde. Vamos, que parecía una fiesta hippie. 

Pablo se ha dejado llevar del entusiasmo y el espíritu de estas fiestas y ha comido y bebido mucho. Cuando hemos llegado a casa,  a la caída del sol, se ha metido en su cuarto a descansar un poco y se ha quedado dormido y al despertar ha debido volver a sentir hambre pues he visto que ha acabado con los restos: dos o tres trozos de queso, medio paquete de turrón, un trozo de tarta de almendras y tres polvorones…Me ha dicho que eso ya merienda/cena, que “si eso” con las pastillas, un vasito de leche y magdalenas…