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Y una cosa por otra

Rebaña complacido ese dulce rosa para niños, de queso crema, rechupeteando la cuchara y volviéndola a meter al repaso de cada posible resto entre los ángulos y bordes del envase vacío. Me mira y ve que le miro.

-Tú es que no sabes lo que es alimento… Había una mujer, de algún pueblo de al lado, yo no sé de dónde sería…Iba por allí pidiendo…y se cogía unas curdaaas -sonríe, se queda pensando, se pone serio – Y uno, por pura maldá y haciendo ese día mucho frío, le tiró al río la botella… ¡Oyes! Tenías que haberla visto a la mujer, hecha y derecha, llorando y diciendo – “Ese era mi único alimento…”- Luego ese mismo, entrando yo en el pueblo con la mula cargá y yo agarrando, pa que no se me cayera un costal, iba detrás de mí y “alredor”, haciendo burla con unas llaves, de esas grandes de antes, dando golpecitos, tintilintin tilintín, tintilintin tilintín…Y en una de esas se cayó el costal, que yo no quería que se cayera, y en ese instante le agarré la llave y le di un buen golpe con ella en la cabeza, ¡porque me creía que lo había tirao él!, luego ya otro me dijo que no, que se había caído sólo, el costal…pero pensé… que la botella sí que se la había tirao a la mujer…y ¡una cosa por otra!

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Estar como una cabra

-Yo no sé por qué se dice así, porque las cabras están mejor que quien lo dice. Uy, nosotros criamos una, que luego se la llevaba mi abuelo Pablo con las suyas, pa sacarla…Y ¡se comía la merienda de los gañanes!…los gañanes son los que aran -va explicando esto con las manos también- y mientras van haciendo el surco, pues dejan atrás la merienda en la manta y esta cabra aprovechaba para írsela quitando…¡Uuuuh! y cuando yo me iba a la viñaaaa, se venía detrás de mí como un perro, comía por allí lo que la parecía y se iba a corretear por los riscos…pero en cuanto yo decía ¡Vámonos! acudía  corriendo y se volvía otra vez conmigo… así que muy locas no están las cabras. Luego teníamos un burro, que ese sí estaba como una cabra. Una vez nos tiró a mi madre y a mí, vamos, yo brinqué antes de que me tirara, pero mi madre cayó patas arribaIMG_20170714_115226.jpg

Y es que este burro era mu manso y mu fuerte pa llevar lo que le echarás a las costillas; pero en viendo a alguien correr a su lao…a otro burro o mula o hasta un perro, ¡Uy, se ponía a correr como loco!

La caza

-Los mochuelos se suben a lo alto de un árbol para ver bien, con esos ojos grandes que tienen, no sé si los has visto alguna vez, y luego se lanzan -hace el sonido del vuelo y con la mano imita el movimiento rápido hacia el suelo- a cazar los ratones y musarañas que hay siempre escondíos en el campo -se ríe- Por eso yo ponía las “ballestas” en las olivas cuando nos quedábamos a dormir por allí. Y siempre me despertaba el ruido que hacían cuando caía alguno. Yo he tenido siempre un dormir muy ligero y un buen despertar. Mi primo, en cambio, no los oía nunca -sonríe con el recuerdo ganador – Hasta una vez vi a mi tío que se levantaba muy temprano, así despacito, para ir a ver las trampas…-enarca las cejas- pero ¡quiá! ¡Ya los había cogido yo!img_20170129_110002307.jpg

-Y ¿los cogías vivos?

-Sí, los agarraba así de las patitas y suavemente con la otra mano, ¡zas! -Me mira la cara y …-  si no les hacía sufrir ni naaaa, era un buen golpe… Así quiero yo que me lleve San Pedro, ¡de un cogotazo bien dao!