Archivo de la etiqueta: Ciclos vitales

El mar, ese río grande

Me sirvo otro café y miro el móvil mientras él desayuna. Le veo cómo mira de reojo al reloj mientras mete en la taza el bizcocho. Se le derrama un poco de leche sobre el mantel y se pone, nervioso, a recogerlo con la servilleta

-Es que como me tiembla tanto la mano, tengo que estar muy listo al hacer las cosas

-No te preocupes, eso nos pasa a todos…yo creo que hoy tienes prisa, que miras mucho la hora ¿Quieres salir de paseo?

-Pues sí, porque las piernas no se quieren estar quietas…- Mira los restos en la mesa-¿Dejas esto empantanao?

-Sí, venga, ya fregaremos luego…

-A lo primero de empezar a venir por aquí, nos llegábamos a ver el mar, na más soltar la maleta, aunque fuera de noche…Mi mujer, Pili, ¡Uy lo que la gustaba!…Tó se le hacía querer traer a su madre a que lo viera: “Tiene usté que venir que es cosa muy bonita…” “No será pa tanto – decía ella- será como un río grande” …y se murió sin verlo, le dió una cosa de esas que se sube toa la sangre a la cabeza de golpe y se quedó en el sitio… fregando estaba, ¡fíjate!

– Menos mal que hemos dejado nosotros todo empantanao…

– Y estamos aquí – suspira hondo – que es cosa muy bonita…

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Retrato de Pablo con amigos

Han venido estos amigos y hemos pasado el día juntos. Son buenas gentes que conocimos, durante un viaje pleno de experiencias “exóticas”, cuyo recuerdo, probablemente idealizado y estilizado en el tiempo, nos ha ido mantenido unidos, a más de seiscientos kilómetros entre vidas cotidianas. Pablo se ha sentido a sus anchas, presumiendo a su modo de novias y conocimientos científicos: el vuelo de las rapaces hacia la presa, la transformación del queso en roquefort, ejemplos de la peligrosidad de recibir una sobredosis de vacuna, cómo injertar un frutal en otro para aumentar la variedad de la producción y sobre todo, la importancia de la poda en las parras para que las uvas vengan más dulces, porque para él es importante, ha dicho, que haya dulzura en lo que se come, en lo que se vive y en con quién se vive, bueno, sin llegar al empalago, ¡claro!

De mayor quiero ser

Hay una pintada en una caseta por la que pasamos a menudo que dice “de mayor quiero ser niño otra vez”. Y me quedo con ganas de escribir debajo “si esperas lo suficiente, lo serás” : te volverás a manchar con la sopa porque te será difícil coordinar los movimientos, te sentirás fuera de las conversaciones y te aburrirás en ellas pidiendo que te saquen de allí y te acompañen a casa, probablemente habrás acumulado mucha sabiduría, pero poca gente estará interesado en escucharte y además se dirigirán a ti hablándote como si fueras, no un niño o un anciano sordo, si no un tonto.

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Y por si todo esto fuera poco, lo que logras en un día, de esforzarte con la memoria, de tratar de entender lo que te dicen, de mover el cuerpo como si llevaras un lastre, al día siguiente no lo habrás acumulado, no serás mejor ni más fuerte, al día siguiente hay que empezar de nuevo, todo.

-Pablo, ¿cómo te encuentras?

-Voy alternando…¿En qué tiempo estamos ahora?

-En invierno, en febrero

-Entonces es tiempo de podar los olivos…-suspira-¡qué largo se me está haciendo el invierno!