De los hombres, las mujeres, los niños y la moderación en el beber

-Me estoy poniendo ciego de Cazalla, Vicenta

-O de taronjada, jajajaja…¡Ai quin home! (*canta: si el vino y el aguardiente no se vendiera, no se vendiera, no agafaríen els homes, la borratxera, la borratxera)

-Pues dices tú los hombres, pero yo conozco alguna que las coge buenas…

-¡Ai quin feo està la borratxera en les dones!

-Lo que tiene es que a los hombres se nos perdona tó, por ser hombres, pero igual de feo o de bonito está…

-…el que dius és per pensar, Pablo

-En mi familia no hemos salío borrachos. Siempre había jarras de vino y el porrón a la vista…y que bebíamos con las comidas, naturalmente…Pero así de vicio, no hemos sío ninguno…No sé en qué consistirá

-Y ¿tú nunca has agafat un bon borratxera?

-¡Una y bien gorda!

-Jajaja, ¡Ai quin home!

-No era un hombre todavía…Es que como en mi casa había taberna…Y hacía mi padre limonada, que era vino con agua de limón: Se tronchaban así los trozos de limón (*hace el gesto con las manos) y se endulzaba con sacarina, porque azúcar no había, no es que no hubiera dinero pa comprarla, es que lo que se dice que no había… El caso es que estaban por allí las jarras…y mi primo y yo, entremedias, sin nadie que nos echara vigilancia

…En aquel tiempo no se echaba a de ver uno de los niños como ahora

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50 pensamientos en “De los hombres, las mujeres, los niños y la moderación en el beber

  1. justi

    Ingenioso dialogo entre Pablo y Vicenta.
    Me lleva a la mesa aquella de mi infancia, familia de labriegos, mesa llena de hermanos y hermanas, con la botella de vino encima para mi padre; y que me tocaba a mi subir de la bodega de 20 peldaños de arcilla, cada dïa. La botella luego a la cantarera hasta la funcion siguiente. Me pongo en ese escenario de tu relato tantos alos después.
    Y donde ni chicos ni chicas bebíamos. Por más que mi madre dijera a menudo aquello de “pan con vino no emborracha pero alegra a la muchacha”. Y en los días de contento, que también los había, le gustase mojar un trozo de pan blanco en vino tinto.
    Bonito relato. Nos lleva a las raíces.
    Un abrazo.

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      1. justi

        Gracias por lo de precioso. Ya ves, recuerdos que fluyen a borbotones, y como tal se escriben, sin rima ni métrica.
        Es lo bueno de los comentarios, brotan y así quedan, como agua sin filtrar, con color y sabor a tierra.
        En los posts ya es otra cosa. Se pule un poco, pero sin que pierda entraña. Difícil ese equilibrio.
        Gracias. Comentarte es fácil. Tocas raíces…

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    1. justi

      Qué bueno, amigo.
      Pues yo de monaguillo ni me dio por probar la sangre de Cristo. En aquel entonces se comulgaba en seco. Luego después vino la comunión todo incluido. Pero yo ya no me estaba en esa fila…

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  2. lunapaniagua

    No se les vigilaba y alguno les hacía beber a los niños… Un tío de mi marido, desde bien pequeños, les sacaba a las escaleras si no bebían vino.
    ¿Cómo es que no había azúcar y sí sacarina? ¿No sabrás?
    El segundo dibujo es una pasada.
    Abrazotes

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    1. noteclavesilustracion Autor de la entrada

      A mí también me ha resultado curioso cuando se lo he oído, Luna, eso de la sacarina. En cuanto averigüe algo te lo digo😊
      Muchas gracias por el piropo dibujil, que viniendo de una artista con página(quetelohevistoya) de dibujos tiene mérito 😊😗😗

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  3. Estrella RF

    Recuerdo las meriendas de mi infancia… unos días pan con una onza de chocolate, otros pan untado con nata con azúcar y otros días, ¡pan con vino y azúcar! y aquí estoy, quizá el vino era más puro que ahora pues no he resultado ser una alcohólica ni mucho menos.
    Por la fiesta de mi pueblo, San Miguel, 29 de septiembre, había costumbre de invitar a los dos o tres músicos (cuando los había) a un vino dulce en cada casa. Naturalmente no iban solos, iba el alcalde, el secretario, el cura y algún añadido más. Uno de esos años, cuando yo tenía, no recuerdo exactamente, pero alrededor de nueve o diez años, cuando se fueron los músicos y compañía, la “menda” fue apurando todos los vasos que habían dejado sin terminar, ya puedes imaginar, Note, la “cogorza” que cogí, mi abuela preocupada por lo que le pasaría a la niña y la niña con los labios sellados se sento en un sillón de paja que teníamos en la entrada y estuve durmiendo toda la tarde, jajaja.
    ¡Qué bien lo cuenta Pablo! como siempre bien por él y por ti, que nos transmites sus palabras y además nos las ilustras con tan buenos dibujos.
    Un abrazo.

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    1. justi

      Qué suerte con una abuela así
      “!unos días pan con una onza de chocolate, otros pan untado con nata con azúcar y otros días, ¡pan con vino y azúcar! ”
      Qué bonitos y suculentos recuerdos los tuyos. (A mis abuelas ni las conocí practicamente, pero sí algún recuerdo guardo: Una de ellas, su familia tenía rebaño de ovejas y el requesón aquél era de lo mejor que he probado (lo que ahora dicen de gourmet).
      Por tal cómo lo cuentas aún se te hará la boca chocolate, y algo de vino con azúcar.
      Qué bien sabían estas meriendas de abuelas.
      Pasaron los años, y ya nada sabe igual, !oh sabores de la infancia!
      Luego vino la Nocilla y después los bombones Ferrero Rocher, hechos con simples avellanas y crema de cacau, asociados al lujo por estar anunciados por la Preysler
      recibiendo suntuosamente en su casa a cónsules amigos y celebridades…!cuánta ironía! (El Nóbel no entraba entonces por su casa).
      Pero lo realmente emocional eran las meriendas que recuerdas, servidas por el !LUJAZO DE MADRES Y ABUELAS!.
      Lo de la cogorza veo que sin importancia, era con productos sanos: taninos, chocolate y sacarosa. Total… sólo te duraba una tarde -eso dices- Salvo que hables de la tarde del día siguiente. jeje
      Un abrazo

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  4. tecuentodeviajes

    Fantástico post 😀 como siempre 😀 no sabes cuanto disfruto con sus recuerdos, tus letras y colores 🙂 me encanta y me encantaS 😉 .
    Mi madre me daba algún mejunje alcohólico con una yema de huevo 🙂 no sé si era como reconstituyente, o para abrir el apetito…o darme un extra de calorías 🙂 Lo que no recuerdo es si era quina (con esa monja en la etiqueta 😀 ) , o moscatel/málaga/o similar… lo recuerdo dulce dulce. Y mi abuela me daba culines de cerveza 🙂 ella la veía muy nutritiva 😀 jajaja
    Por suerte, como don Pablo, “no he salido” alcohólica 😀 tan solo recuerdo con mucho cariño el olor característico del mueble bar.
    Aquí si llegaba el azúcar a través de Gibraltar,…se hacía extraperlo de azúcar, penicilina, queso de bola…cosas de la geografía, de las fronteras,… de de la vida…
    Dos abrazos enormes y domicales!!

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    1. noteclavesilustracion Autor de la entrada

      Estraperlo de penicilina, me recuerda “El tercer hombre” esa peli en que el protabueno era un escritor de pulp fiction y el protamalo veía a la gente como hormigas desde una noria…
      Muchas gracias, Cris, por esos abrazos tan aviaos de domingo, y por tus informes y recuerdos que siempre me nutren.
      Te envío mi cariño ☺️😚💓

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  5. carlos

    Si va de confesiones, a los niños pequeños se le untaban las encías con aguardiente para que salieran pronto los dientes y para los enfriamientos una copa en leche caliente y una cucharada de miel para acompañar la aspirina y a sudar a la cama. Las torrijas de vino cuando no había leche. Y la quina “santacatalina” con yema de huevo a todas como reconstituyente. ¡No sé como hemos evitado el alcoholismo!

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    1. laacantha

      Bueno, en plan de la medicina alternativa aguardiente va mucho por delante del ibuprofeno o paracetamol. Para bajar fiebre ayuda mucho mojar el cuerpo entero con aguardiente. Recomiendo, muy eficaz para todas las edades. No es que no nos vigilaban mucho, practicamente no nos vigilaban en mi infancia, pero pese a ello ha salido una buena generación.Besos para los dos.

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  6. palmeiralibre

    Mi abuela al pan mojado en vino le llamaba “sopas de caballo cansado”.
    Cuántos recuerdos suscitan las historias de Pablo… Tengo la impresión de que más de uno probamos el vino de misa en la sacristía y que el pan con chocolate o con nata era la merienda más común. Pues no revolví poca nata, recogida día a día de la leche hervida, hasta convertirla en manteca. Y si se cocía se ponía más amarilla. La yema de huevo con vino Sansón… Mi abuela decía que de tan morenos del sol parecíamos “ferruxiños”, y también nos las daba para “coger color de cristiano”.
    Podría continuar, pero no quiero pasarme.
    Besos para los dos.

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    1. noteclavesilustracion Autor de la entrada

      He leído en algún sitio, que hubo un tiempo en que las mujeres comían jícaras de barro para “empalidecer” el tono de la piel, ese “color cristiano” que dices; seguro que tú, que tanto lees y retienes en mente, sabes algo de eso. Pásate todo lo que te venga en gana, por favor, tu conversación enriquece cualquier caldo.
      Abrazos, querida palmeiralibre😊😗

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  7. magdalena

    A las inapetentes como yo, sí, nos daban “Quina santa Catalina” o “Sansón”. Decían ser buenos reconstituyentes. En mi caso no solamente iba mezclado con la yema, era el huevo completo bien batido; decían que la ingesta moderada del jerez tenía incluso propiedades curativas, y a pesar de las arcadas que acompañaban dicha ingestión, había que tomar como mínimo dos o tres por semana.
    Muchos besiños a Pablo que nos hace sonreír siempre con sus fantásticos comentarios y otros tantos para el impresor de los mismos.
    Estoy de acuerdo con Luna, el segundo dibujo es bárbaro.
    “Biquiños” para todos los participantes del blog.

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      1. palmeiralibre

        Yo también tomaba Quina con huevo, pero sin clara. Y soy abstemia… Bueno, casi abstemia.
        Y la botella de Sansón y las galletas María, para ofrecer a las visitas, ni siquiera podían faltar en la casa más humilde.

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  8. whatgoesaround

    Madre mía, la de comentarios interesantes, instructivos y divertidos que ha generado tu post, la de consejos y anécdotas… es una pasada, felicidades. No lo he leído todo, es muy extenso. Pues para variar diré que yo también bebí Quina de niño, había en el mueble bar de casa. No sé si San Clemente o qué marca. Y anda que no subía, por supuesto. Pero estaba buenísima. Es verdad, era típica con una yema de huevo. Te diré más, hace un tiempo Evavill sacó el tema en una entrada suya, y yo le expliqué esto más o menos parecido, aportando un interesante artículo en la red y que hablaba de esto, alcoholismo incipiente y el consumo por parte de niños.
    Pues muy interesante ese brebaje con limones y sacarina, por lo que veo ni más ni menos que la precursora de la sangría. ¿La sangría existía ya por aquellos tiempos o vino después?
    Estoy de acuerdo con Luna, tu segundo dibujo es una absoluta pasada: esos hombres arremolinados a un lado, en plan taberna. Señor mío, ha hecho usted UNA ILUSTRACIÓN FORMIDABLE AL MÁS PURO ESTILO GOYESCO.

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    1. noteclavesilustracion Autor de la entrada

      Jajaja, le he “copiado” a Velázquez (Velasque, soy guapa?) El triunfo de Baco.
      Muchas gracias amigo por leer(tanto) aquí y porque tus aportaciones son siempre magníficas
      “Sangría: bebida inventada por los ingleses, que se toma mucho en las colonias francesas e inglesas de América” -1788 Padre Esteban Torres. Diccionario de castellano

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