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Una de guerra en el centro comercial

Ahora que me fijo en esos muñecos me acuerdo de una cosa que pasó en la guerra IMG_20170730_151736.jpgEn el pueblo vivíamos tranquilos, no llegaban los bombardeos, pero una vez se presentó un avión alemán, que eran los aliados de Franco y se lió a tirar bombas y, ¡fíjate! una niña que andaba al cuidao de su hermano pequeño, salió corriendo con él en brazos hacia el refugio, pero volvió pa trás por un muñeco que se había dejao y el muchacho, lloraría por él o yo que sé …¡Reventaron los dos!  Pero mira tú por dónde,  venían hacia el pueblo dos milicianos que al ver el zafarrancho, idearon subirse a un alto que hay a las afueras y desde allí, ellos cuerpo a tierra, boca arriba y con los fusiles apuntando al cielo… esperaron a que la avioneta volara por’cima de ellos y la esribaron a tiros…El alemán saltó en paracaídas y se entregó… Luego le intercambiarían por otros prisioneros, porque ¡un alemán vale más!…Pué que murieran dos o tres más ese día…y a refugio, que nunca se sabe dónde te toca…Pero lo de esa niña fue muy sentío…Y ¡miá tú! yo que estaba jugando en la era con otros muchachos, no nos pasó ná…

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Juegos

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Salimos a la calle y están jugando a pilota, un juego que viene de antiguo y en esta zona de Marina Alta se disputa en la modalidad de raspall o raspallot. Nos quedamos mirando.

-Llevan las manos protegidas porque muchas veces tién que sacar viniendo la pelota al rape’l suelo…

-¿Tú sabes?

-Uy yooo… nunca he jugao a eso…por la parte de Castilla se juega en frontón; una pared alta así con señales…Pero yo no…

-¿A qué jugabas de pequeño?

-Pueees… ¿A qué era?… Al “gua”… que es un agujero donde tenías que hacer entrar las bolas y que saltaran  las de los otros.IMG_20170709_124947_processed Las había de cristal mu boniiitas, que hacían así aguas y tó…pero la mayoría nos las hacíamos con barro y había que esperar que se secaran -se ríe- yo una vez las eché a la lumbre pa que se secaran antes… También a ir corriendo detrás de un aro, que lo ibas dirigiendo con un alambre a propósito pa que no dejara de rodar…Y a lanzar un palo pa hincarlo en el barro…y a andar con las manos, ¡siiií! -se ríe- luego después… fuimos de cabeza…y ahora yaaa pa’l hoyo -sonríe -.

 

La voz de Pablo

Hoy iba tratando  de recordar sobre cuando fue a la escuela por primera vez, que parece que se empezaba a los seis años, pero no lo tiene muy claro

-Se iba por separao, los chicos de con las chicas. Pero era el mismo edificio y cuando tocaba el recreo, a los chicos nos echaron a la calle para que dejáramos el patio pa las niñas. Y verás lo que pasó, que una madre que nos vio en la calle, fue a protestar y dijo que todos teníamos los mismos derechos, niños y niñas, y que si no querían que nos pegáramos pues que nos dieran una buena educación y que estuvieran ellos al cuidao, también en el recreo. Eso fue muy sonao…Luego cuando empezó la guerra, el maestro se tuvo que ir al frente y ya nos quedamos salvajes  jugando a combatir con piedras… Y cuando empezó la posguerra (nunca da la guerra por terminada) Pusieron a otros maestros, que daban doctrina y yo ya me puse a ayudar a mi padre trabajando y a las chicas de mi edad, las enviaron a muchas a Madrid y a Toledo a servir y había un cantar…”ayqueperrasquesonlasmujeresqueyanonosquierenysevanaserviramadrid”

De lo grande y lo pequeño y lo poco y lo mucho

– Pablo, ¿me estás entendiendo lo que te digo?

– Ahora que mientas eso de entender, se me está viniendo a la cabeza una vez que vino uno a casa a preguntar a mi madre sí podría arreglarles un choto…Y mi madre ¡uy, yo no tengo vasija pa tan graaaande!  Y el otro, que no, que era muy chiquinino – se ríe  y gesticula con los brazos –  ¡Y es que era un chivito a lo que se refería! …Claro, como el muchacho era de otro terreno pues se conoce que allí nombrarían chotos a los chivos.

– Y ¿qué hacía en vuestro pueblo?

– Estaba de relevo. Era un camillero que le habían matao al compañero en el frente del Tajo y él solo, ¡oye!, había  seguido retirando heridos con una manta y mucha maña. Luego se hizo amigo nuestro y nos daba la enseñanza de la guerrilla a los chicos,  a escondernos de las balas y avanzar a rastras y a lanzar piedras para despistar al enemigo

– Menuda diversión fue la guerra para ti…

– Ya lo creo, no teníamos control ninguno

– ¡Pero dulces no había!

– (suspira) … Sí ya sé lo que me quieres decir… que tres flanes son muchos… Es que como estaban ahí juntos…y uno me ha sabío a poco…

El viento en los sauces

-Me acuerdo cuando nos mandaban a sacar a los guarros… -se ríe- nos mandaban las madres a los chicos pequeños a sacarlos pa que comieran por el campo, porque en las casas, en aquel tiempo, poca comida habría para ellos y se los sacaba a las afueras del pueblo para que comieran, porque los cerdos comen de tó, bichos muertos, raíces, hierbas y hasta a ellos mismos entre ellos si tienen mucho  hambre…Te advierto que con nosotros reparaban poco;  los arreábamos bien deprisa hasta una casa que había abandoná y allí los dejábamos encerrados y nosotros nos íbamos al río.

-Pobres cerditos…img_20170315_104544.jpg

-¡Pero coño! Pobres nosotros, que en cuanto nos teníamos de pie ya habíamos de valer para hacer algo… Así que allí, que está a cinco kilómetros del pueblo, el río, ¡ná menos!..fuera del alcance de su vista era la manera de librarse…-Para de hablar, sonríe, suspira- Hasta que nos pillaron una vez porque mi primo cogió una rama de un sauce, que son muy flexibles y mi madre se dio cuenta porque esos árboles sólo crecen en las riberas y luego se fijó en mi que me había puesto la camisa del revés, a lo visto ¡Fíjate! ¡Qué chico no seríe que no valía ni pa vestirme!

De precio incalculable

-(…)Pues que estando en la viña vigilando mis primos y yo… Había que estar allí porque había mucha hambre…Se robaba hasta los garbanzos recién plantados, iban rebuscando en los surcos y..

-Te estás desviando otra vez de la historia

Bueno, pues que llegó la mujer, que se bajó de un coche y nos dijo que si podíamos recoger unas hierbas que le habían dicho que se encontraban por allí

¿Qué hierbas eran?

-Collejas -me mira esperando a ver si le pregunto qué son-Y se las llevamos a casa de un sobrino, que es donde nos dijo que estaba viviendo y nos preguntó que cuánto nos tenía que pagar…Y los otros, que aparentaban más grandes que yo, se encogieron de hombros y se quedaron callaos…Y yo dijeeee: “Mire usté, estas yerbas no se puede calcular su precio, porque no se venden como si fuera una carga de leña. Cada uno recoge las que se va a comer y no se comercia con ellas, así que, si le parece bien, como somos tres, denos treinta céntimos por hacerle el favor de traérselas,  diez para cada uno”. Y ella dijo, “Pues no me parece mal, toma diez para ti, diez para ti y a ti por ser el tratante te doy quince y ya te puedes dedicar a esto, que te defiendes bien”. Eso me dijo

¡A todo confort!

Me ve en el cuaderno el dibujo de ayer

-¿Qué dibujas aquí?

-Pues a ti con la mula

-¿Esto es una muuuuula?

-¿No me ha salido bien?

-Más bien se da un aire a los “poneys” que usan aquí, por la parte de Valencia…La mula era más fina, con las patas más largas y ¡ unas orejaaas! que te avisaban de cualquier ruido  que tú ni sentías…

¿Asi?

-Bueno, eso yaaa, se parece un poco más

-Y, en la escuela, entonces ¿qué te enseñaron?

-Pues enseñarme, lo que se dice enseñarme, ¡na! Pero me hicieron aprender lo que es la injusticia…Que a los pobres nos sentaban en un banco, apretaos, ¡sin espaldar, ni ná! Y al alcance de la vara del maestro…Y a los ricoooos los acomodaban en esos pupitres con tintero y pluuuuma ¡A todo confort!