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Juegos

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Salimos a la calle y están jugando a pilota, un juego que viene de antiguo y en esta zona de Marina Alta se disputa en la modalidad de raspall o raspallot. Nos quedamos mirando.

-Llevan las manos protegidas porque muchas veces tién que sacar viniendo la pelota al rape’l suelo…

-¿Tú sabes?

-Uy yooo… nunca he jugao a eso…por la parte de Castilla se juega en frontón; una pared alta así con señales…Pero yo no…

-¿A qué jugabas de pequeño?

-Pueees… ¿A qué era?… Al “gua”… que es un agujero donde tenías que hacer entrar las bolas y que saltaran  las de los otros.IMG_20170709_124947_processed Las había de cristal mu boniiitas, que hacían así aguas y tó…pero la mayoría nos las hacíamos con barro y había que esperar que se secaran -se ríe- yo una vez las eché a la lumbre pa que se secaran antes… También a ir corriendo detrás de un aro, que lo ibas dirigiendo con un alambre a propósito pa que no dejara de rodar…Y a lanzar un palo pa hincarlo en el barro…y a andar con las manos, ¡siiií! -se ríe- luego después… fuimos de cabeza…y ahora yaaa pa’l hoyo -sonríe -.

 

La voz de Pablo

Hoy iba tratando  de recordar sobre cuando fue a la escuela por primera vez, que parece que se empezaba a los seis años, pero no lo tiene muy claro

-Se iba por separao, los chicos de con las chicas. Pero era el mismo edificio y cuando tocaba el recreo, a los chicos nos echaron a la calle para que dejáramos el patio pa las niñas. Y verás lo que pasó, que una madre que nos vio en la calle, fue a protestar y dijo que todos teníamos los mismos derechos, niños y niñas, y que si no querían que nos pegáramos pues que nos dieran una buena educación y que estuvieran ellos al cuidao, también en el recreo. Eso fue muy sonao…Luego cuando empezó la guerra, el maestro se tuvo que ir al frente y ya nos quedamos salvajes  jugando a combatir con piedras… Y cuando empezó la posguerra (nunca da la guerra por terminada) Pusieron a otros maestros, que daban doctrina y yo ya me puse a ayudar a mi padre trabajando y a las chicas de mi edad, las enviaron a muchas a Madrid y a Toledo a servir y había un cantar…”ayqueperrasquesonlasmujeresqueyanonosquierenysevanaserviramadrid”

De lo grande y lo pequeño y lo poco y lo mucho

– Pablo, ¿me estás entendiendo lo que te digo?

– Ahora que mientas eso de entender, se me está viniendo a la cabeza una vez que vino uno a casa a preguntar a mi madre sí podría arreglarles un choto…Y mi madre ¡uy, yo no tengo vasija pa tan graaaande!  Y el otro, que no, que era muy chiquinino – se ríe  y gesticula con los brazos –  ¡Y es que era un chivito a lo que se refería! …Claro, como el muchacho era de otro terreno pues se conoce que allí nombrarían chotos a los chivos.

– Y ¿qué hacía en vuestro pueblo?

– Estaba de relevo. Era un camillero que le habían matao al compañero en el frente del Tajo y él solo, ¡oye!, había  seguido retirando heridos con una manta y mucha maña. Luego se hizo amigo nuestro y nos daba la enseñanza de la guerrilla a los chicos,  a escondernos de las balas y avanzar a rastras y a lanzar piedras para despistar al enemigo

– Menuda diversión fue la guerra para ti…

– Ya lo creo, no teníamos control ninguno

– ¡Pero dulces no había!

– (suspira) … Sí ya sé lo que me quieres decir… que tres flanes son muchos… Es que como estaban ahí juntos…y uno me ha sabío a poco…

El viento en los sauces

-Me acuerdo cuando nos mandaban a sacar a los guarros… -se ríe- nos mandaban las madres a los chicos pequeños a sacarlos pa que comieran por el campo, porque en las casas, en aquel tiempo, poca comida habría para ellos y se los sacaba a las afueras del pueblo para que comieran, porque los cerdos comen de tó, bichos muertos, raíces, hierbas y hasta a ellos mismos entre ellos si tienen mucho  hambre…Te advierto que con nosotros reparaban poco;  los arreábamos bien deprisa hasta una casa que había abandoná y allí los dejábamos encerrados y nosotros nos íbamos al río.

-Pobres cerditos…img_20170315_104544.jpg

-¡Pero coño! Pobres nosotros, que en cuanto nos teníamos de pie ya habíamos de valer para hacer algo… Así que allí, que está a cinco kilómetros del pueblo, el río, ¡ná menos!..fuera del alcance de su vista era la manera de librarse…-Para de hablar, sonríe, suspira- Hasta que nos pillaron una vez porque mi primo cogió una rama de un sauce, que son muy flexibles y mi madre se dio cuenta porque esos árboles sólo crecen en las riberas y luego se fijó en mi que me había puesto la camisa del revés, a lo visto ¡Fíjate! ¡Qué chico no seríe que no valía ni pa vestirme!

De precio incalculable

-(…)Pues que estando en la viña vigilando mis primos y yo… Había que estar allí porque había mucha hambre…Se robaba hasta los garbanzos recién plantados, iban rebuscando en los surcos y..

-Te estás desviando otra vez de la historia

Bueno, pues que llegó la mujer, que se bajó de un coche y nos dijo que si podíamos recoger unas hierbas que le habían dicho que se encontraban por allí

¿Qué hierbas eran?

-Collejas -me mira esperando a ver si le pregunto qué son-Y se las llevamos a casa de un sobrino, que es donde nos dijo que estaba viviendo y nos preguntó que cuánto nos tenía que pagar…Y los otros, que aparentaban más grandes que yo, se encogieron de hombros y se quedaron callaos…Y yo dijeeee: “Mire usté, estas yerbas no se puede calcular su precio, porque no se venden como si fuera una carga de leña. Cada uno recoge las que se va a comer y no se comercia con ellas, así que, si le parece bien, como somos tres, denos treinta céntimos por hacerle el favor de traérselas,  diez para cada uno”. Y ella dijo, “Pues no me parece mal, toma diez para ti, diez para ti y a ti por ser el tratante te doy quince y ya te puedes dedicar a esto, que te defiendes bien”. Eso me dijo

¡A todo confort!

Me ve en el cuaderno el dibujo de ayer

-¿Qué dibujas aquí?

-Pues a ti con la mula

-¿Esto es una muuuuula?

-¿No me ha salido bien?

-Más bien se da un aire a los “poneys” que usan aquí, por la parte de Valencia…La mula era más fina, con las patas más largas y ¡ unas orejaaas! que te avisaban de cualquier ruido  que tú ni sentías…

¿Asi?

-Bueno, eso yaaa, se parece un poco más

-Y, en la escuela, entonces ¿qué te enseñaron?

-Pues enseñarme, lo que se dice enseñarme, ¡na! Pero me hicieron aprender lo que es la injusticia…Que a los pobres nos sentaban en un banco, apretaos, ¡sin espaldar, ni ná! Y al alcance de la vara del maestro…Y a los ricoooos los acomodaban en esos pupitres con tintero y pluuuuma ¡A todo confort!

Se me olvidaba

-(…)¡Ah! Se me olvidaba…Al acabar la guerra mandaron unos frailes a adoctrinar por los pueblos…Pero yo no acudía a los cánticos esos que llamaban a misa…Hasta que un día, me pilló por banda un falangista, de los que hacían patrullas, con su camisa azul… y me dio el alto, “¿A dónde crees que vas?” Y yo le digo, pues a trabajar, y me dice “¡Lo primero  a confesar los pecados!”img_20170213_191401235.jpg

…Y yo le digo, perooo…¿cómo voy a entrar ahí con el azadón y la manta? “Déjalo ahí en el escalón, ¡A ver si te crees que te van a robar eso!”-suspira-  Hice lo que me mandó, ¡Claro! ¡Cualquiera! Y dentro estaban todos de rodillas delante de los frailes… pero me tocó uno, que no sería muy malo, porque me preguntó si me pegaba con mis hermanos y que si alborotaba en la plaza y yo le dije que no,  y va y me dice con sorna “¡A ver si vas a ser un santo!” Nooo, le digo, lo que pasa es que mis hermanos son muy chicos y yo que soy un mozo de doce años ya, tengo que trabajar y no me queda tiempo de discutir con nadie y en la entrada están los aperos que no me han dejao pasar, si quiere usté ir a verlos…Y le debí caer en gracia, porque me mandó pal campo y que rezara por el camino. ¡Miá tú!