Y una cosa por otra

Rebaña complacido ese dulce rosa para niños, de queso crema, rechupeteando la cuchara y volviéndola a meter al repaso de cada posible resto entre los ángulos y bordes del envase vacío. Me mira y ve que le miro.

-Tú es que no sabes lo que es alimento… Había una mujer, de algún pueblo de al lado, yo no sé de dónde sería…Iba por allí pidiendo…y se cogía unas curdaaas -sonríe, se queda pensando, se pone serio – Y uno, por pura maldá y haciendo ese día mucho frío, le tiró al río la botella… ¡Oyes! Tenías que haberla visto a la mujer, hecha y derecha, llorando y diciendo – “Ese era mi único alimento…”- Luego ese mismo, entrando yo en el pueblo con la mula cargá y yo agarrando, pa que no se me cayera un costal, iba detrás de mí y “alredor”, haciendo burla con unas llaves, de esas grandes de antes, dando golpecitos, tintilintin tilintín, tintilintin tilintín…Y en una de esas se cayó el costal, que yo no quería que se cayera, y en ese instante le agarré la llave y le di un buen golpe con ella en la cabeza, ¡porque me creía que lo había tirao él!, luego ya otro me dijo que no, que se había caído sólo, el costal…pero pensé… que la botella sí que se la había tirao a la mujer…y ¡una cosa por otra!

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17 pensamientos en “Y una cosa por otra

  1. Máximo Disaster

    ¡Este hombre es tremendo: al final siempre tiene razón! Me encanta el “una cosa por otra”. Me recuerda a cuando tu madre te daba una torta injusta con la zapatilla y, al quejarte de que había sido tu hermano el que había hecho la trastada, te decía farrucona “Ala, ¡pues apúntatelo y me lo recuerdas la próxima vez que te portes mal para que no te atice! Me encanta, noteclaves.

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  2. Alvaro Salazar

    Pues a mí me ha recordado a una escena de una peli de John Wayne en la que le pega un puñetazo al malo y el malo le dice: “que yo no he hecho nada”, y Jon Wayne, con ese aire que se gastaba, le contesta: “pues haberlo hecho”.
    Por cierto, suscribo las palabras de Claudia respecto a la escena del petit suisse, buena de verdad. Un abrazox2

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  3. carlos montalleri

    Historias cercanas que nos saludan a todos con anécdotas reconocibles. Mi abuela cuando se enfadaba era digamos “ligera” de mano, que luego se arrepentía la mujer, pero la hostia te la daba tanto si habías hecho como si no. Vamos que “una cosa por otra”, Un abrazo.

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