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La cabeza perdida y la tormenta de ranas

Ayer, cuando me levanté Pablo no estaba en casa. Fui en su busca siguiendo el camino que suele tomar cuando pasea solo. A la vuelta, sin que ninguna de las personas a las que pregunté le hubiera visto, me esperaban dos policías que lo habían encontrado en el pueblo de al lado.

-Estababa desorientado, pero nos ha sabido dar sus señas.  No obstante es bueno que lleve puesta una pulserita con teléfono y dirección – Nos han dicho muy amablemente.

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Anoche hubo una tormenta eléctrica y llovió copiosamente.

Esta mañana nos hemos levantado muy temprano y después de las pastillas, la leche y las galletas, hemos salido a dar un paseo. Los dos juntos y sin desasosiego. Ya en el camino nos hemos topado con algo que no se ve a menudo,  un montón de ranas diminutas que se movían desordenadamente, brincando de un lado a otro.

– ¡Mira!, Si son ranas – me ha señalado con el garrote – Esas son ranas que van sorbiendo las nubes de los charcos donde viven – Hace un gesto con la mano como de cuenco para recoger agua – y luego las sueltan cuando descarga la tormenta, en otro sitio…y ahora están que no saben y a ver si encuentran a dónde ir… IMG_20170605_121805_processed.jpg

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Mirar y ver las señales

Hoy caminábamos contra un viento que soplaba fuerte

-Menos mal que no llevamos ropa “que nos sobre” porque si nooo hacíamos vela -se ríe- Si ya había visto yo por la ventana a la gente que pasaba volando…

Empiezo a imaginarme eso, gente volando y pasando por su ventana, tratando de agarrarse al viento. Le oigo de fondo como sigue relatando, pero presto más atención al color  y al movimiento de las nubes…

-(…)Lo que tiene es que las piernas no se pueden estar quietas y tengo que echar a andar -dice, supongo, a modo de disculpa por “hacerme salir” con este tiempo- Y el caso es que ahora me pesan, como si fuera cargado de hierros

-¿Quieres que volvamos ya a casa?

-Nooo, ya que estamos aquí, nos llegamos a la playa…

Ya en la playa, me señala una nube oscura, colocando la mano como si “Él” la estuviera creandoimg_20170205_192940813.jpg

-Esa nube tan negra -pregunto- ¿es de lluvia?

-Más bien de granizo – dice

Y poco después ha estallado una tormenta eléctrica con granizo, rayos y truenos

-¡Vaya granizada! Menos mal que ya estamos a cubierto

-¡Ya te lo he dicho!…Si yo, no tendré estudios, pero de lo que dice el cielo cuando habla, entiendo

¡Rayos y centellas!

Como está el día tormentoso y hay que pasarlo en casa, me cuenta de nuevo la anécdota de un hombre “grande” que repetía acurrucado “¡ay madre!¡ay madrecita!” mientras tronaba fuera y ellos, la cuadrilla de labor, se apretujaban en un chozo a refugio de la tormenta y se reían nerviosos del miedo y los lamentos.

-Y ¿tú no tienes miedo a que te parta un rayo?

Se pone muy serio, saca su navajilla del bolsillo, la abre y me la pone delante como la cruz a los vampiros.

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-¡Mira!, los rayos van a ti si tienes algo acerado en las manos, como un cuchillo…Uno que cuentan de por allí…y que estaba partiendo pan con la navaja, le llegó una chispa y le dejó la mano tonta; pero una chispa tiene menos poder que un rayo…Un rayo es lo que partió una encina por dos yendo mi padre por el camino con un burro, lo que tiene es que ese burro podía con mucha carga pero iba muy despacito, muy renqueante…Y eso le salvó a mi padre, que vio cómo cayó el rayo en el árbol, unos pasos más alante.

El vendaval

Llevamos casi un año sin lluvias. Con tiempo amable, de ese que te seca la ropa enseguida y puedes descolgarla por la noche y quedarte mirando las estrellas y andar en chanclas de un lado para otro y hasta bañarte en el mar aunque no sea verano. .. Pero ahora de pronto, las espesas nieblas y los vendavales, los litros por metro cuadrado, las olas del mar embravecidas invadiendo la playa y el cielo gris cantábrico y espeso sin un huequito azul en ningún lado. ¿Qué es esto?

Salgo a dar un paseo en un rato que amaina la lluvia y me encuentro a los trabajadores del Ayuntamiento vestidos como astronautas y me dicen que “no salgamos de casa, que están vigilando al río para, si se desborda, evacuarnos”…Eso sí, me lo dice con una sonrisa.

Y yo sigo el paseo, haciendo fotos, como si estuviera de turista en una isla en los confines del mundo.img_20161220_193530_processed.jpg

cavando animada-mente

Aunque hoy también el cielo amenazaba lluvia, hemos estado en el huerto y ha podido liberar un poco de energía, cavando la tierra…

-Si ahora ya no llueve como antes, os asustáis de cuatro gotas que caen…Una vez estábamos segando alforfón

-¿Qué es el alforfón, trigo sarraceno?

-Qué coño va a ser trigo, si eso no hay quien se lo coma, eso se lo daban a los animales rumiantes, que lo mastican dos veces, se lo comen primero de pie y luego cuando se tumban lo vuelven a masticar, porque eso es durísimo..y ya no sé qué te iba a contar y a qué venía esto…

-Algo de lluvia o de tormenta

-Ah! eso; pues que estando segando, empezaron llover piedras y tuvimos que salir corriendo a refugiarnos a la casa de labor, que estaba bien lejos y yo como fui bien ligero llegué enseguida, pero los más torpes, que no corrían tanto…¡Uy!, alguno llegó “escalabrao”

-Sería granizo

-¡Unas piedras así de gordas! – dice poniendo la mano como un puño y pensando- Ahora ya todo lo hacen con máquinas

Y no sé si se refiere a la siega o a “la máquina de hacer lluvia y tormentas”

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el perro guardián

En uno de nuestros recorridos habituales vemos a este perrete, guardián de una finca. Nos ladraba al principio, pero ahora se queda mirándonos mientras pasamos, eso sí, siempre en postura de alerta.

-¡Ese es un buen perro!…nosotros tuvimos uno parecido -ahora es cuando no sé a qué época está viajando en su memoria- Una vez se le cayò algo de carga a la burra mientras regresábamos de la viña en una tormenta y no nos dimos cuenta. Y cuando llegamos a casa nos echamos a deber de que el perro no había vuelto con nosotros y nos extrañamos mucho. Y, ¡oye! A la mañana siguiente cuando regresamos a la labor, vimos que el perro se había quedado toda la noche al lado de la carga que habíamos perdido, bajo la tormenta y todo…Pero tú no conociste aquel perro, ¿no?- se queda pensando y dice- ¡Ah! si tú no habías nacido para entonces…

Cuando se le viene algo a la memoria lo cuenta tan vívidamente, que no sé bien si sigo a su lado frente a esta verja y mirando a este perro o me ha llevado con él en su “DeLorean” a ese pasado donde había uno parecido, guardando la carga bajo una tormenta.

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