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libertad vigilada…

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Aquí está Pablo sentado en la puerta de su caseta del huerto, caído en uno de esos sueños de libertad.

Estar al cuidado de una persona no deja de ser, un poco, tenerle bajo vigilancia. Vigilar que se asee, que se cambie de ropa, que coma a sus horas y una dieta adecuada (Pablo preferiría comer dulce solamente), las horas de sueño y de vigilia. A veces le veo paseando por el pasillo con el reloj en la mano (porque pasa el tiempo más rápido que si lo tienes en la muñeca) cuando bajo a darle la última dosis de levodopa sobre las 21:00 Y si por cualquier distracción me retraso un minuto, me reclama a la voz de

-Las nueveeee, las pastillas!

Y cuando llego a su lado, preparo la cena y  se queda ese rato en la cocina, casi siempre contándome alguno de sus recuerdos. Sentado en su sitio de la mesa, calibrando el humor que tiene “el vigilante “para desviar hacia uno u otro lado la conversación…se toma sus pastillas y dice mirando cómo vuelvo a rellenar el pastillero

-Bueno, esas ya son las de mañana, ¿no? Ya no me mandas nada más por hoy, yo ya puedo irme a la cama. ¡Buenas noches!

 

cambios de ánimo y soplos de viento

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Hoy hace viento y en la playa hay un grupo de gente practicando kitesurf. El aire eleva las cometas de colores y ellos se deslizan sobre el agua que hace espuma. La gorra se separa de Pablo y quiere también participar del baile. Corro a recogerla mientras él trata de coordinar sus movimientos y cuando se la entrego le cuento que en el oeste no es buena cosa perder el sombrero

-Sí es que no puede ser, si es que aunque quiera, ya los movimientos no me obedecen…En otro tiempo ¡ibas a haber cogido tú la gorra antes que yo! ¡La había cogido yo de un brinco!

Se cala la gorra como si se calara una inquietud en la cabeza y volvemos a casa. En la puerta de al lado está Conchin, nuestra vecina que está haciendo limpieza en su casa. Nos saluda y nos dice lo admirada que está de lo bien que anda Pablo

-Mi suegra, que tiene unos años menos, anda así – y hace la imitación de andar muy despacio y torpemente- Pero tú Pablo ¡Hay que ver lo bien y lo mucho que andas!

-¡Uy! Yoooo,  voy y vengo a la playa divinamente…y mucho antes de que se levanten estos ya estoy en danzaimg_20170208_200727.jpg

Mirar y ver las señales

Hoy caminábamos contra un viento que soplaba fuerte

-Menos mal que no llevamos ropa “que nos sobre” porque si nooo hacíamos vela -se ríe- Si ya había visto yo por la ventana a la gente que pasaba volando…

Empiezo a imaginarme eso, gente volando y pasando por su ventana, tratando de agarrarse al viento. Le oigo de fondo como sigue relatando, pero presto más atención al color  y al movimiento de las nubes…

-(…)Lo que tiene es que las piernas no se pueden estar quietas y tengo que echar a andar -dice, supongo, a modo de disculpa por “hacerme salir” con este tiempo- Y el caso es que ahora me pesan, como si fuera cargado de hierros

-¿Quieres que volvamos ya a casa?

-Nooo, ya que estamos aquí, nos llegamos a la playa…

Ya en la playa, me señala una nube oscura, colocando la mano como si “Él” la estuviera creandoimg_20170205_192940813.jpg

-Esa nube tan negra -pregunto- ¿es de lluvia?

-Más bien de granizo – dice

Y poco después ha estallado una tormenta eléctrica con granizo, rayos y truenos

-¡Vaya granizada! Menos mal que ya estamos a cubierto

-¡Ya te lo he dicho!…Si yo, no tendré estudios, pero de lo que dice el cielo cuando habla, entiendo

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-No sé si voy a saber soplar. ¡Qué deprisa pasa el tiempo!…O qué despacio..No sé. Se me hacen tan largos los días de invierno…

-Venga, ¡sopla!

img_20170125_161223651.jpg-¡Uy! A la primera, mira..

-¿Has pedido un deseo?

-¿Qué voy a pedir yo ya? Que venga San Pedro y me lleve…

-¡A ver si se va a presentar ahora y nos fastidia la fiesta!

-Si la has preparao muy grande la tarta…¡Hay para convidar!

FX efectos especiales

Pela una naranja (sí, ha vuelto a comer naranjas, de repente, ahora sí que están buenas y en su punto…) con ese cuidado y atención que pone en el manejo de sus manos,como si lo que manipulara en vez de la navaja fueran los mandos de una nave que le teletransporta en el tiempo y el espacio

Y empiezo a ver con él a Mr. Spock y al capitán Kirk con Uhura, la oficial de comunicaciones…”¿puede darme sus coordenadas?” “prepare curso interceptor” “abandonen todos la nave”

-Entonces hoy no podemos salir, ya he visto la que está cayendo, por la ventana de mi cuarto…habrá que entretenerse aquí

La Enterprise, nave insignia de la flota estelar, ha quedado inoperativa debido al mal tiempo o a un ataque de los  Klingon, ¿quién sabe?

-Esto no lo había visto yo nunca! Tantos días seguidos…img_20170120_194055644.jpg

Y mientras pongo cara de estar siguiendo atentamente la anécdota que Pablo me cuenta, como los actores de una película de ciencia ficción que miran paralizados una pantalla donde los creadores de efectos digitales, montarán explosiones y lluvias de meteoritos

-“¿Está seguro de las coordenadas?”

-¡Pues claro que estoy seguro!¡Si me acuerdo perfectamente!…parece que lo estoy viendo…

¡Rayos y centellas!

Como está el día tormentoso y hay que pasarlo en casa, me cuenta de nuevo la anécdota de un hombre “grande” que repetía acurrucado “¡ay madre!¡ay madrecita!” mientras tronaba fuera y ellos, la cuadrilla de labor, se apretujaban en un chozo a refugio de la tormenta y se reían nerviosos del miedo y los lamentos.

-Y ¿tú no tienes miedo a que te parta un rayo?

Se pone muy serio, saca su navajilla del bolsillo, la abre y me la pone delante como la cruz a los vampiros.

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-¡Mira!, los rayos van a ti si tienes algo acerado en las manos, como un cuchillo…Uno que cuentan de por allí…y que estaba partiendo pan con la navaja, le llegó una chispa y le dejó la mano tonta; pero una chispa tiene menos poder que un rayo…Un rayo es lo que partió una encina por dos yendo mi padre por el camino con un burro, lo que tiene es que ese burro podía con mucha carga pero iba muy despacito, muy renqueante…Y eso le salvó a mi padre, que vio cómo cayó el rayo en el árbol, unos pasos más alante.

Vida, el sentido de la

Hoy a Pablo se le va adelantando la cabeza (como a un personaje de Jim Henson en “Cristal Oscuro”-1982-), y se le retrasan las piernas y le pesan. 

-¿Por qué se me irá hoy el cuello “paralante”? ¡Con lo derecho que he ido yo siempre! -suspira y sigue intentando enderezarse y avanzar, yo le agarro del brazo para ayudarle.

-Son cosas que pasan, como tú dices. ¡Venga! Trata de pensar la postura y ponerte derecho.Y no te aceleres que no tenemos prisa.

-Si lo intento, pero enseguida se me olvida y parece como si me pesara la cabeza…Y ¿cómo me habrá llegado tan pronto esta vejez?

-¿Tan pronto? ¿Tú sabes los años que tienes?

-Ya, pero se podía haber esperado un poco

Sí, yo también creo que, tengamos la edad que tengamos, llega la vejez cuando menos la esperas, siempre de repente, como dice Pablo y como decían los Celtas Cortos en “la senda del tiempo”

Los santos inocentes

-Pablo, no te pongas la gorra que hoy está lloviendo..

-No será para tanto, serán unas chispas

-Que no está el tiempo para dar paseos

-¿un paseo dices? Pues el caso es que sí, llévate el paraguas “pasiacaso”

Oye lo que le parece y anda por el medio del camino y se ríe si le advierto que hay que ir por el lado izquierdo. Camina como si la calle fuera suya, y así es, ha ido creando un mundo interior en el que vive “divinamente”, una isla en la que los demás somos el ruido de las olas. Cuando se acerca un coche, o  un grupo de ciclistas y le digo que se eche a un lado, siempre, siempre, se para, se da la vuelta despacio a comprobar que no le estoy engañando, porque él no se cree cualquier cosa que le dicen, pero no sólo hoy, día veintiocho de diciembre…¡Todos los días del año!

A veces me impaciento y le aparto yo tirando de su manga hacia mi lado (es muy fácil moverle, como si no pesara nada, su cuerpo no ofrece resistencia)

-¡Algún día te atropellan, o provocas un accidente!

-Qué exagerá, no será para tanto…Si tienen sitio de sobra…¡Que se aparten ellos!

Y el coche ahí esperando que Pablo decida dejarle pasar. ¡qué inocente!

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Tomárselo con calma

El sol es gratis, y algunas naranjas también… pero todo lo demás cuesta un esfuerzo: Tener un horizonte, cuidar y ser cuidado, sentir, recordar, volver, romper silencios, plantar cebollas, querer, escuchar a los pájaros y distinguir sus voces, leer y ser leído, ponerse límites, estar limitado, adaptarse a las limitaciones, respirar (a veces), dar y recibir, intentar cosas nuevas y alguna de las viejas que ya hemos intentado antes, tomárselo con calma y apoyarse en un bastón de caña pulida y el sol allí delante sin ninguna sombra (salvo las que llevamos dentro) como si fuéramos el final de un western en el que el pistolero se aleja, dejando todo en orden, en busca de nuevas aventuras.

El vendaval

Llevamos casi un año sin lluvias. Con tiempo amable, de ese que te seca la ropa enseguida y puedes descolgarla por la noche y quedarte mirando las estrellas y andar en chanclas de un lado para otro y hasta bañarte en el mar aunque no sea verano. .. Pero ahora de pronto, las espesas nieblas y los vendavales, los litros por metro cuadrado, las olas del mar embravecidas invadiendo la playa y el cielo gris cantábrico y espeso sin un huequito azul en ningún lado. ¿Qué es esto?

Salgo a dar un paseo en un rato que amaina la lluvia y me encuentro a los trabajadores del Ayuntamiento vestidos como astronautas y me dicen que “no salgamos de casa, que están vigilando al río para, si se desborda, evacuarnos”…Eso sí, me lo dice con una sonrisa.

Y yo sigo el paseo, haciendo fotos, como si estuviera de turista en una isla en los confines del mundo.img_20161220_193530_processed.jpg