Archivo de la etiqueta: religión

El que mucho reza poco ofrece

IMG_20170526_173936

– Pues es que eran familia a los que les gustaba mucho ir dejando a deber. El marido iba a comprar ladrillos al Tejar y decía que otro día traía los cuartos, pero pasaban los días y no los llevaba. Así que la hija,  que era así muy frescales, se presentaba en la confitería a pedir que pagaran, un día y al otro también. Una vez decía la confitera que no estaba su marido, otro que ¡Ay, qué leches si pareces una alguacila viniendo a cobrar!. Y la otra, pues si me hubiera usté pagao a lo primero, ya no tenía que volver por aquí, que a mí tampoco me gusta de verla… Era así, les gustaba dar poco… Mi padre llevaba un libro donde iba apuntando lo que le debían y a ella le daba otro igual, con las sumas y las restas de lo que se había llevao y lo que había traído.    En cuanto sonaba la campana de misa de más temprano, yo no sé a qué hora sería, la cosa es que decíamos, ya verás qué pronto se presenta y así era. A veces hasta medio saco llevaba, como podía,  pero sin el libro y decía que se le había olvidao, para que la pagáramos con dinero…Y el marido rezando. ¡Qué miserias! Si “egqueeee” el que mucho reza poco ofrece.

Anuncios

El que poco sabe, pronto lo reza

Dejo cortada la fruta (hoy sandía) y un yogur con mermelada, mientras se van haciendo los guisantes lentamente, al gusto de Pablo, “bien pasaítos”. Salgo del radio de vigilancia unos minutos. Cuando vuelvo ya está comiendo, ha empezado por el yogur. Le pregunto por qué no me llama si tenía tanta prisa.

-Lo he visto aquí, tan preparaíto…

Le sirvo la verdura y se la va comiendo con la fruta. Una pinchaíta de cada.

– ¡Qué pronto has terminado hoy!

– A ver, (suena como *aave ) si no me das más… El que poco sabe pronto lo reza … Rezar, lo que se dice rezar, yo sé bien poco… Ahora  me estoy acordando de la mujer del confitero, que aprovechaba cuando su marido estaba en misa pa venir a vendernos un cacillo de  trigo  a la tienda, 

que le iba sisando del saco a escondías y poco a poco pa que no se echará a deber el hombre…Luego ella iba a la misa de medio día, con las mujeres, como si ná…¡Esa sí que sabía mucho… de rezar!… Bueno, yo ya me voy a descansar un rato…si no se ofrece más…

 

 

 

Pa San Antón, pon gallinita pon

IMG_20170619_162106.jpg

Viene Pepita a traernos un panecillo bendecido, para Pablo.

– Era Pepita, que venía de la misa por San Antonio y te ha traído este bollito, que dice que lo llaman el pan de los pobres y se lo han dado en la Iglesia

– Pa San Antón, pon gallinita pon… Eso se decía, porque era el tiempo de que empezaran a poner…¡Qué cosas! – Lo tienta – Pues está blando…No es como los bollos de maíz que daban en el racionamiento…Alguna vez decía mi madre, vete y dáselo a los vecinos pa “el guagua” – Se ríe- Así es como llamaban al más chico de los hermanos, que eran una purrela de hijos..Y lo pasaban peor que nosotros…¡ Uy! Llegabas con ese pan y decías que era pa el guagua y decían los otros más grandes: “Qué va a ser sólo pa el guagua, aquí compartimos todos” Y se lo comían a pellizcos en menos que canta un gallo – Tienta otra vez el bollito- Así que es el pan de los pobres…entonces, Pepita me considera un pobre…Pues guárdamelo pa luego, con un cacho queso y membrillo…que no hay que despreciar nada…y menos comida…de San Antón pon gallinita pon…

El guarro de San Antón

-¿ Y el guarro de San Antón? Tú no has conocido eso – me mira- Era un cerdo, que por allí los decimos guarros, que ozaba libremente por el pueblo y casi todos le echaban algo de comer pero no era de ninguno. Dormía en los estercoleros que era donde se amontonaba la mierda de las caballerías, buscando el calor que eso tiene. Y en llegando San Antón, que por eso se le nombraba así al guarro, lo rifaban y el dinero de las papeletas iba pal cura, pero al que le tocaba tenía que echar un lechón nuevo. Le recortaban las orejas y un poco el rabo pa distinguirlo y a la calle…Pero el que sacaba beneficio era el cura, de la rifa; no creo que le saliera a cuenta al que le tocaba

-¡Hombre! El beneficio estaría en lo que se sacaba de la matanza del cerdo, o nadie hubiera comprado  las papeletas

-Entonces en el pueblooo, se estaba obligao a seguir las tradiciones…Si hasta iba el alguacil vendiéndolas de casa en casa…Y que no hace falta que te obliguen pa saber lo que hay que hacer de voluntaria manera..img_20170311_010038310.jpg

¡Que es mejor criar tú a tu propio cerdo!

Gilda y el autobús de la tele

-Y ¿qué es lo que pasa con ese autobús que nombran tanto por la tele con unos dibujos de niños y niñas pintaos…? Es que yo no me entero de lo que pasa-hace un gesto con las manos-, osea ¡que no cojo onda!

Se lo explico

-Entonces, son otra vez los beatos, que les da rabia que hagamos los demás lo que nos dé la gana..

-Algo así

-Sí, han sido así de siempre…Si cuando en el pueblo traían una película de dos rombos se ponían algunas, de las que iban tanto a misa,  en la entrada del cine a gritar, para que no compráramos el tique…Y que éramos pecadores decían y vuelta y dale con que no viéramos la película. Sobre todo pasó con una muy nombrá, que hasta se pusieron delante de la puerta, agarrás de las manos para no dejarnos entrar…Y mi novia diciendo, “¡qué vergüenza Pablo, vámonos!” Y yo, ¡Sí hombre! Sí nosotros no vamos a hacer lo que hagan de malo en la película…Y pasamos, ¡Claro que pasamos a verla!

– Y ¿De qué era?

 -De una que bailaba y se quitaba un guante..¡Ya ves tú! -suspira- Pero la cosa es el afán ese que tienen con nuestros pecaos…¡Que se ocupen de los suyos!

Carnestolendas

Hoy hemos comido en casa de Michelle, un arroz muy rico. Estaba Rosa, pero la Chata no ha venido… Luego hemos ido a dar un paseo hasta la ermita y Pablo, que ha notado enseguida la atención de las chicas, que hablaban de ir al carnaval de Pego,ha dado rienda suelta a sus recuerdos, bien ligero con las palabras “picantes”, que son las que dan gracia al cuentowp-1487708833404.jpg y se ha entusiasmado contando cómo era antes; que uno se disfrazaba, no “pa” lucirse si no para no ser reconocido y poder hacer y decir cosas que no están bien vistas si vas a cara descubierta…Y ha contado que su abuela Faustina, que era una mujer muy revoltosa, se puso una vez ropas de su marido, un blusón que la tapaba todo el cuerpo  y en la mano, una romana -¿sabéis lo que es una romana? Como una báscula, que en un lado va el soporte de lo que vas pesando y en el otro una barra de hierro con medidas, por dónde se va corriendo el peso – Bueno, el resultao es…que no se la conocía. Y una de las marquesas y que le dijooo “Oye, ¿ahí, qué es lo que pesas?” Y ella le contestó “¡Cominos!¿Quieres que te pese el tuyo?” img_20170221_211956258

Es que mi abuelaaaa…¡tenía una gracia! …Luego ya después de la guerra prohibieron los carnavales…Y ¡ahora ya no es lo mismo!

Se me olvidaba

-(…)¡Ah! Se me olvidaba…Al acabar la guerra mandaron unos frailes a adoctrinar por los pueblos…Pero yo no acudía a los cánticos esos que llamaban a misa…Hasta que un día, me pilló por banda un falangista, de los que hacían patrullas, con su camisa azul… y me dio el alto, “¿A dónde crees que vas?” Y yo le digo, pues a trabajar, y me dice “¡Lo primero  a confesar los pecados!”img_20170213_191401235.jpg

…Y yo le digo, perooo…¿cómo voy a entrar ahí con el azadón y la manta? “Déjalo ahí en el escalón, ¡A ver si te crees que te van a robar eso!”-suspira-  Hice lo que me mandó, ¡Claro! ¡Cualquiera! Y dentro estaban todos de rodillas delante de los frailes… pero me tocó uno, que no sería muy malo, porque me preguntó si me pegaba con mis hermanos y que si alborotaba en la plaza y yo le dije que no,  y va y me dice con sorna “¡A ver si vas a ser un santo!” Nooo, le digo, lo que pasa es que mis hermanos son muy chicos y yo que soy un mozo de doce años ya, tengo que trabajar y no me queda tiempo de discutir con nadie y en la entrada están los aperos que no me han dejao pasar, si quiere usté ir a verlos…Y le debí caer en gracia, porque me mandó pal campo y que rezara por el camino. ¡Miá tú!