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¿Qué dice Pepita?

Pepa, la vecina de enfrente. Donde antes, durante muchos años estuvo el bar PEPE.  Ella era la cocinera, muy afamada por sus arroces y picaetas de sepia con ali-oli y sus hijos llevaban la barra y las mesas, eficiente y amablemente. Tienen también un huerto y nos trajo hace unos días membrillos y calabaza.

Hoy, hemos cruzado a su casa para llevar un trozo de carne de membrillo y otro de pastel de calabaza. Ella ha salido, porque iba a la compra y hemos estado un rato en el medio de la calle hablando.

-Yo también voy a hacer membrillo, mañana o pasado me pondré, porque lleva mucho tiempo hacerlo… Y luego al final, me lo como yo…Bueno…cómo se nota que sois de Madrid ¡Lo que os gusta ir al campo! ¡Y este hombre lo que anda ! ¡con lo mal que se ha “quedao” de la cabeza! Pero las piernas, fíjate que bien las tiene…No si… engordar no vais a engordar…Yo en cambio, estoy muy mal de las rodillas…Y no me quieren operar…Y que dicen que soy muy vieja…¡Cómo voy a estar vieja, si la cabeza la tengo estupendamente! Si yo fui a aprender de ordenadores y todo…y hasta he escrito mi vida… Es que es mucho lo que he pasao…Bueno, ¡hala! Qué os estoy entreteniendo. A ver si un día me lleva mi hijo a ver vuestro terreno…

-Cuando quieras

Pablo ha estado todo el tiempo en silencio con sonrisa atenta…cuando hemos empezado a andar me ha preguntado:img_20161112_113745300.jpg

-Y ¿qué dice Pepita?

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Algunas mujeres de su edad se sientan por la tarde, acompañadas de sus cuidadoras,  en un banco del parque y se cuentan cosas, a veces son monólogos cruzados, pues comparten enfermedades (alzheimer, sordera…) y deterioros propios del paso del tiempo. Nosotros pasamos por su lado, saludamos y seguimos la marcha, pues Pablo camina diariamente, bastante ligero y sin aparentar cansancio. Cada vez nos paramos más tiempo y nos cuentan y nos preguntan más cosas. Hace unos días se quedó a “pasar un rato con ellas”mientras yo me fui a la compra. Le vi sentado en el borde del banco y parecía no prestar atención a lo que hablaban, porque es muy lento en “traducir” lo que le dicen y en encontrar la respuesta. Más lento de lo que le gustaría y eso le inhibe, ¡claro!

Esta mañana ya me ha estado contando animadamente lo que dicen y hacen “sus amigas” (ya no son las “mujeres viejas”)

-Una de ellas no entiende lo que le dicen pero se da golpecitos en las piernas con las manos abiertas y canta y se da palmas…

-Qué alegría, ¿no?

-Sí -dice contento

Y se ha puesto a recoger algunos frutos del huerto para llevárselos hoy de regalo a las chicas.