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…me cuenta un poco más, pero no lo termina

Hoy teníamos cita en Serveis Socials del Ajuntament,  para informarnos sobre “tecnología y sistemas localizadores de ancianos desorientados y deambulantes”. Pablo, en silencio, observaba cómo buscaban información y requisitos en el ordenador y cómo se perdían en unos vericuetos por los que él nunca ha caminado.

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– ¿Qué resultao han dao?

Me pongo a hacer un resumen , pero veo que lleva la mirada perdida hacia el río y que no me está oyendo.

-Pablo, ¿me oyes lo que te digo

-No…¿Oyes tú a esa rana?

– ¡No me digas que oyes una rana desde lejos y a mí no!

-Si es pa hacerte de rabiar…¿Quieres saber como sigue el cuento?

-Sí

-Pues al siguiente que preguntaron fue a un perro viejo y apaleao que pasaba por allí y contestó lo mismo que el burro. Que cuando había  servío pa cazar y guardar la finca no le faltaron huesos y pan duro y hasta alguna caricia por el lomo, pero ahora, que ¡mira!, no le dejaban ni morirse alli tranquilo en el corral. Y que lo habían echao a palos, olvidándose de tó lo bien que se había portao con  sus amos…

-Así que la serpiente…

-Así que la culebra se retorcía de gusto y pa alargarlo más, le dejó al soldao que preguntara a otro que se movía entre los arbustos

 

 

el perro guardián

En uno de nuestros recorridos habituales vemos a este perrete, guardián de una finca. Nos ladraba al principio, pero ahora se queda mirándonos mientras pasamos, eso sí, siempre en postura de alerta.

-¡Ese es un buen perro!…nosotros tuvimos uno parecido -ahora es cuando no sé a qué época está viajando en su memoria- Una vez se le cayò algo de carga a la burra mientras regresábamos de la viña en una tormenta y no nos dimos cuenta. Y cuando llegamos a casa nos echamos a deber de que el perro no había vuelto con nosotros y nos extrañamos mucho. Y, ¡oye! A la mañana siguiente cuando regresamos a la labor, vimos que el perro se había quedado toda la noche al lado de la carga que habíamos perdido, bajo la tormenta y todo…Pero tú no conociste aquel perro, ¿no?- se queda pensando y dice- ¡Ah! si tú no habías nacido para entonces…

Cuando se le viene algo a la memoria lo cuenta tan vívidamente, que no sé bien si sigo a su lado frente a esta verja y mirando a este perro o me ha llevado con él en su “DeLorean” a ese pasado donde había uno parecido, guardando la carga bajo una tormenta.

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