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Carnestolendas

Hoy hemos comido en casa de Michelle, un arroz muy rico. Estaba Rosa, pero la Chata no ha venido… Luego hemos ido a dar un paseo hasta la ermita y Pablo, que ha notado enseguida la atención de las chicas, que hablaban de ir al carnaval de Pego,ha dado rienda suelta a sus recuerdos, bien ligero con las palabras “picantes”, que son las que dan gracia al cuentowp-1487708833404.jpg y se ha entusiasmado contando cómo era antes; que uno se disfrazaba, no “pa” lucirse si no para no ser reconocido y poder hacer y decir cosas que no están bien vistas si vas a cara descubierta…Y ha contado que su abuela Faustina, que era una mujer muy revoltosa, se puso una vez ropas de su marido, un blusón que la tapaba todo el cuerpo  y en la mano, una romana -¿sabéis lo que es una romana? Como una báscula, que en un lado va el soporte de lo que vas pesando y en el otro una barra de hierro con medidas, por dónde se va corriendo el peso – Bueno, el resultao es…que no se la conocía. Y una de las marquesas y que le dijooo “Oye, ¿ahí, qué es lo que pesas?” Y ella le contestó “¡Cominos!¿Quieres que te pese el tuyo?” img_20170221_211956258

Es que mi abuelaaaa…¡tenía una gracia! …Luego ya después de la guerra prohibieron los carnavales…Y ¡ahora ya no es lo mismo!

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tomando medidas

-Es que las piernas no me acompañan -dice pesaroso

-¿Corre más la cabeza?

-Corre, pero no me lleva a ningún sitio fijo

-Tienes que llevar las riendas – aquí yo en plan “autoayuda”-, como cuando ibas con la mula y el carro a Talavera a hacer las compras para la tienda…

-¡Uy!, pues no las tenía que llevar mucho, porque era una mula muy buena la que teníamos por aquel entonces…Iba siempre por su lao y…si se le ponían tiesas las orejas, es que venía un coche a lo lejos y ella sola se echaba a la cuneta.

-Entonces podías ir pensando en los encargos que te habían hecho los del pueblo

-Los llevaba apuntaaaaos…Qué no ves que me encargaban muchas cosas… De todo, herramientas, cacharros, prendas de vestir… – se ríe, me mira, no sabe si decirlo, pero lo suelta -¡ Hasta sostenes!

-¿Las chicas jóvenes? ¡Qué ligón!

Se va entusiasmando con la historia

-Mi tía, cuando se lo conté, no se creía que me encargaban hasta eso… Y voy y  le digooo, ¡sí hombre! ¡si hasta me dejan que las tome las medidas!img_20170207_195217440.jpg

La caza

-Los mochuelos se suben a lo alto de un árbol para ver bien, con esos ojos grandes que tienen, no sé si los has visto alguna vez, y luego se lanzan -hace el sonido del vuelo y con la mano imita el movimiento rápido hacia el suelo- a cazar los ratones y musarañas que hay siempre escondíos en el campo -se ríe- Por eso yo ponía las “ballestas” en las olivas cuando nos quedábamos a dormir por allí. Y siempre me despertaba el ruido que hacían cuando caía alguno. Yo he tenido siempre un dormir muy ligero y un buen despertar. Mi primo, en cambio, no los oía nunca -sonríe con el recuerdo ganador – Hasta una vez vi a mi tío que se levantaba muy temprano, así despacito, para ir a ver las trampas…-enarca las cejas- pero ¡quiá! ¡Ya los había cogido yo!img_20170129_110002307.jpg

-Y ¿los cogías vivos?

-Sí, los agarraba así de las patitas y suavemente con la otra mano, ¡zas! -Me mira la cara y …-  si no les hacía sufrir ni naaaa, era un buen golpe… Así quiero yo que me lleve San Pedro, ¡de un cogotazo bien dao!

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-No sé si voy a saber soplar. ¡Qué deprisa pasa el tiempo!…O qué despacio..No sé. Se me hacen tan largos los días de invierno…

-Venga, ¡sopla!

img_20170125_161223651.jpg-¡Uy! A la primera, mira..

-¿Has pedido un deseo?

-¿Qué voy a pedir yo ya? Que venga San Pedro y me lleve…

-¡A ver si se va a presentar ahora y nos fastidia la fiesta!

-Si la has preparao muy grande la tarta…¡Hay para convidar!

Atracones navideños

En el dibujo, junto a Pablo, están Michelle, Bruno, la Chata y enfrente Rosa con el pelo naranja, también estábamos J… en la barbacoa y yo haciendo la foto; porque hoy hemos hecho una celebración improvisada de fin de año 2016. Cada uno ha traído algo de comer y todos algo de beber. Como estábamos contentos, Michelle ha dicho que estos momentos hay que agradecerlos y ha dado gracias al aire y a todos nosotros. Pablo, de vez en cuando dejaba de comer y cantaba un villancico: 

” He visto un perro volaaaaar y una torre andar a gatas y en lo más hondo del mar un burro asando patatas…Ande ande ande la marimorena, ande ande ande que es la Nochebuena”

También estaba el sol que brillaba mucho y calentaba y el cielo azul y la hierba verde. Vamos, que parecía una fiesta hippie. 

Pablo se ha dejado llevar del entusiasmo y el espíritu de estas fiestas y ha comido y bebido mucho. Cuando hemos llegado a casa,  a la caída del sol, se ha metido en su cuarto a descansar un poco y se ha quedado dormido y al despertar ha debido volver a sentir hambre pues he visto que ha acabado con los restos: dos o tres trozos de queso, medio paquete de turrón, un trozo de tarta de almendras y tres polvorones…Me ha dicho que eso ya merienda/cena, que “si eso” con las pastillas, un vasito de leche y magdalenas…

hacer por la vida

Un amigo me contó un día que al abrir un pimiento sano, encontró  un gusano vivo, enorme, moviéndose dentro… se  preguntaba, inquieto, cómo era posible que esa cosa hubiera crecido allí pues buscó, en vano, un orificio de entrada y dejó de pensar en la comida que se disponía a preparar obsesionándose con esa forma de vida que  relacionaba, sin quererlo, con la muerte…

Hoy he pasado con Pablo por un terreno donde se apilaban amontonados unos frutos junto con hojas y ramas, restos de poda.  Las moscas y mosquitos que pululaban por allí, se han acercado a saludarnos

-¿Por qué  tiran esos caquis si parecen sanos y lustrosos?-le he preguntado-

-Eso es porque les ha cagao una mosca y se agusanan…

Se ha quedado muy serio y ensimismado todo el camino, haciendo el gesto que hace cuando le molesta que le pregunte algo… A final del día, me ha dicho que no quería nada de cena…

-Algo tendrás que comer con las pastillas

-Que no quiero ná, que no me obligues…Bueno, si acaso una leche calentita, que tengo frío.

-¿Y un helado de chocolate?

Se le ha iluminado la cara

-Bueno,eso nunca viene mal…

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cuando nadie le ve

No hay nada mejor que comer a escondidas, de pie, lo que a uno le viene en gana, sin normas, sin reglas, sin miradas “censoras”. Eso sí, siempre dulce: Fruta, bizcochos, yogures de sabores y algún flan que preparo de cuatro en cuatro y si no se lo adviertes, se los come a la vez y calientes; cuando te das la vuelta.

-Entonces, que me coma uno sólo

-Sí, porque más de uno te puede hacer daño a la tripa, porque tiene huevos, leche…-Aquí empieza ya a aburrirse de oírme y sonríe pícaramente.

-Vaaaale, si no me voy a comer toooodos, que ya sé que también os gustan a vosotros…

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