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Se admira de cómo la vejez quita las ganas de echarse cargas de leña a las costillas

-¿Tú conoces a Nino? ¡Uuuuuh! Si le ves ahora no le conoces, está muy viejo, fíjate que tiene que andar con dos bastones…Seguro que ya no puede echarse una carga de leña a las costillas…- se ríe – Es que verás, teníamos que llevar dos burros, el de su padre y el del mío, cada uno con una “carga leña” -gesticula con las manos-  a cada lao del burro se sujetan bien dos haces con una soga que lo llaman  “hacer el lazo” y encima se coloca otro y así cargaos echábamos varios viajes…Y por el camino yo iba al cuidao de los animales y Nino iba recogiendo más leña, que se echaba a la espalda ¡Y una carga extra que hacía!  IMG_20170406_210410423Y le dije yo al que estaba a cargo del horno de la cal: “Esta carga que vamos trayendo poco a poco, nos la paga usté a nosotros sin decírselo a nadie”.  Y repartíamos a medias lo que fuera, ¡Ná, cuatro perras darían! – Se ríe- y me daba las gracias, porque  él no se atrevía a hablar y si no llego a decirlo yoooo… se lo dan a su padre ¡Después de hacer de burro!

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El silbido del águila

Se toma las pastillas colocándolas cerca de la garganta con los dedos y después echa hacia atrás la cabeza para tragar

-Lo hago como las gallinas beben, que estiran mucho el cuello y miran parriba…-Se ríe, ya se ha ido hacia atrás en el tiempo…

– Cuando estuvo Azaña en el gobierno, hizo una ley muy buena, que repartieron las tierras de labor a los pobres, y a mis tíos les dieron un buen cacho…Luego ya, con Franco, se las quitaron, claro- Se queda pensativo un instante, pero vuelve al recuerdo que le lleva a su historia- Bueno, el caso es que tenían por allí las gallinas sueltas y cuando mi tía tenía que coger un pollo -se ríe- no había forma, y me llamaba a mi que era muy chico, “¡morerooo!”…Y era porque yo sabía hacer el silbido del águila…y no lo haría mal, porque corrían todas a esconderse en el chozo y allí ya eras más fácil para mi tía, pillar lo que quería.img_20170204_102010467.jpg

-Y ahora ya, ¿ no sabes hacer el silbido?

-Ahora yaaa-pone las manos y la boca como si fuera a silbar- Con los dientes postizoooos…- sopla -¡No me sale bien el aire!

guardando el equilibrio

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Venimos del huerto y  me va explicando si por los terrenos que pasamos, están bien o mal hechas las podas. Porque el asunto de la poda es una cosa de mucha importancia y gravedad, tanto que eso le lleva de estos árboles a los suyos, a los de su infancia y juventud toledana, a los olivos y a lo bien que preparaba él los troncos, limpios de chupones y bien removida la tierra alrededor…Dice se esperaban en su familia a que él fuera “de permiso”, de lo bonitos que los dejaba.

-Y ¿ a ti quién te enseñó todo eso?

-Pues mira, yo aprendí a podar oyendo cómo lo explicaba de bien un hombre en una barbería (seguramente esperando que le cortaran el pelo a tupé)…Y a subirme a varear no me enseñó nadie tampoco. Vi cómo estaban discutiendo dos hombres grandes por ver a quién le tocaba subir arriba, y dije yo, pues no tiene que ser tan difícil, trae “pacá” la vara y me subí de un brinco y así lo hice.

-A ti no te daba miedo, ¿a que no?

-A mii…¡Qué me va a dar! Yo gateaba que era un gusto…y me cambiaba de rama en rama de un brinco, sin pasar por el tronco.

 

 

 

 

felices penurias

Hoy, arropado con la manta, comiendo unas natillas, con un desánimo que le deja “el cuerpo frío y la cabeza caliente”img_20161112_203728960.jpg

-(…) es un frío por dentro lo que tengo, una cosa difícil de decir…

-¿Así te arropabas con la manta cuando ibais al campo?

-¡La manta no la soltaba!- empieza a hablar como enfadado de que le pregunte, pero poco a poco se va animando y su cabeza se va hacia esos días de “felices” penurias- Valía hasta de bolsa, en la parte del “doble” llevaba el cacho pan y las sardinas que me echaba mi madre de merienda….y valía para hacer sombra cuando hacía falta…y en poniendo unas pajas debajo, ya tenías la cama – se ríe- Me has hecho acordarme de una vez, yendo con mi primo ya muy tarde a guardar la viña…que veníamos del baile, ya de noche, y cómo iría de cansao que dice, “yo me quedaba aquí mismo”, y se echó sobre un risco…Yo me preparé bien la cama y me dormí enseguida y cuando “disperté” porque amanecía, mi primo no se había movido de según se había quedao, así tumbao y  ¡sin molestarle las piedras debajo! -se ríe y se aparta la manta- y con la manta en el hombro, sin arroparse ni naaaa…

-¿Ya no tienes frío?

-No, ¡ya se me ha quitao!- y sigue hablando de su primo y de cosas que me cuenta tantas veces…

La caza

-Los mochuelos se suben a lo alto de un árbol para ver bien, con esos ojos grandes que tienen, no sé si los has visto alguna vez, y luego se lanzan -hace el sonido del vuelo y con la mano imita el movimiento rápido hacia el suelo- a cazar los ratones y musarañas que hay siempre escondíos en el campo -se ríe- Por eso yo ponía las “ballestas” en las olivas cuando nos quedábamos a dormir por allí. Y siempre me despertaba el ruido que hacían cuando caía alguno. Yo he tenido siempre un dormir muy ligero y un buen despertar. Mi primo, en cambio, no los oía nunca -sonríe con el recuerdo ganador – Hasta una vez vi a mi tío que se levantaba muy temprano, así despacito, para ir a ver las trampas…-enarca las cejas- pero ¡quiá! ¡Ya los había cogido yo!img_20170129_110002307.jpg

-Y ¿los cogías vivos?

-Sí, los agarraba así de las patitas y suavemente con la otra mano, ¡zas! -Me mira la cara y …-  si no les hacía sufrir ni naaaa, era un buen golpe… Así quiero yo que me lleve San Pedro, ¡de un cogotazo bien dao!

La enfermera se llama Concha

Hoy, de camino al centro de salud,  me ha dicho varias veces que la enfermera se llama Concha y que llegó aquí hace ya mucho.

-¿Qué tal estás Pablo?

-Yo muy bien, y tú?

Pues efectivamente le ha encontrado bien, de tensión, de peso, de ánimo. Y él nunca les dice si le duele algo, o si tiene alguna preocupación, no vaya a ser que “no le aprueben el examen”.img_20170117_162054356.jpgEscucha muy atento las recomendaciones de la enfermera, que dé paseos que coma equilibradamente y que se distraiga haciendo puzzles o jugando a las cartas, que es muy bueno para ejercitar la memoria… Y a la salida me pregunta

-¿Qué ha dicho Conchita?

-Que hagas puzzles, que es muy bueno para distraerse

-No sé ni lo que es eso…

-Rompecabezas! Eso que son piezas que tienes que ir juntando…

-¡Bastante rota tengo yo la cabeza! -sabe que me ha hecho gracia y se le iluminan los ojillos- …Si sé lo que es, si eso se lo compraba yo a el irregular de pequeño…Lo que tiene e que es mucho lío para mi. Si yo estoy bien, si yo me distraigo pensando en cuando de cualquier cosa hacíamos baile y música…En ese tiempo!

Se agarraba de una maroma para levantarse

Aunque su carácter siempre ha sido agradable y trata de “dar gusto” y dice mucho eso de que “es mejor reírse de las cosas que estar enfadado”, por alguno de sus desequilibrios en la dopamina, sufre a veces  alteraciones de conducta y emociones. Momentos muy duros para él y para los que le rodeamos en los que no se fía de nadie, en los que vive bajo la sospecha de que todos le estamos engañando, robando, aprovechándonos de él y de sus posesiones (sic). 

Hoy estaba de ese modo y no decía nada, dando el paseo; así que he empezado una conversación tratando de llevarle a esos lugares que le gustan tanto, como las cosas de su bisabuelo “el morero” que parece que le dejaron una honda huella aunque cuando murió no debía de gastar él más de  seis o siete años.

– (…) Y cuéntame, ¿cómo se levantaba del jergón?

-Pues cómo se va a levantar…Con una maroma…

-Y ¿qué es una maroma?

-Pues una cuerda más gruesa que está hecha a base de esparto trenzao

Porque como era herniao de las dos partes, ¡de algo se tenía que agarrar! Y ató una cuerda a una viga, que son unos travesaños de madera que sujetan el tejao, porque él dormía en el cuarto que tenían para dejar las aceitunas a remojo y colgar algún chorizo, y ni techo raso ni ná…

Ya se deja llevar de los recuerdos y enlaza unas historias con otras, muy lentamente y tropezando en alguna palabra que ha perdido y yo le echo un cable (o una maroma) y se la descubro para que siga, por ese camino.