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felices penurias

Hoy, arropado con la manta, comiendo unas natillas, con un desánimo que le deja «el cuerpo frío y la cabeza caliente»img_20161112_203728960.jpg

-(…) es un frío por dentro lo que tengo, una cosa difícil de decir…

-¿Así te arropabas con la manta cuando ibais al campo?

-¡La manta no la soltaba!- empieza a hablar como enfadado de que le pregunte, pero poco a poco se va animando y su cabeza se va hacia esos días de «felices» penurias- Valía hasta de bolsa, en la parte del «doble» llevaba el cacho pan y las sardinas que me echaba mi madre de merienda….y valía para hacer sombra cuando hacía falta…y en poniendo unas pajas debajo, ya tenías la cama – se ríe- Me has hecho acordarme de una vez, yendo con mi primo ya muy tarde a guardar la viña…que veníamos del baile, ya de noche, y cómo iría de cansao que dice, «yo me quedaba aquí mismo», y se echó sobre un risco…Yo me preparé bien la cama y me dormí enseguida y cuando «disperté» porque amanecía, mi primo no se había movido de según se había quedao, así tumbao y  ¡sin molestarle las piedras debajo! -se ríe y se aparta la manta- y con la manta en el hombro, sin arroparse ni naaaa…

-¿Ya no tienes frío?

-No, ¡ya se me ha quitao!- y sigue hablando de su primo y de cosas que me cuenta tantas veces…

La caza

-Los mochuelos se suben a lo alto de un árbol para ver bien, con esos ojos grandes que tienen, no sé si los has visto alguna vez, y luego se lanzan -hace el sonido del vuelo y con la mano imita el movimiento rápido hacia el suelo- a cazar los ratones y musarañas que hay siempre escondíos en el campo -se ríe- Por eso yo ponía las «ballestas» en las olivas cuando nos quedábamos a dormir por allí. Y siempre me despertaba el ruido que hacían cuando caía alguno. Yo he tenido siempre un dormir muy ligero y un buen despertar. Mi primo, en cambio, no los oía nunca -sonríe con el recuerdo ganador – Hasta una vez vi a mi tío que se levantaba muy temprano, así despacito, para ir a ver las trampas…-enarca las cejas- pero ¡quiá! ¡Ya los había cogido yo!img_20170129_110002307.jpg

-Y ¿los cogías vivos?

-Sí, los agarraba así de las patitas y suavemente con la otra mano, ¡zas! -Me mira la cara y …-  si no les hacía sufrir ni naaaa, era un buen golpe… Así quiero yo que me lleve San Pedro, ¡de un cogotazo bien dao!

La enfermera se llama Concha

Hoy, de camino al centro de salud,  me ha dicho varias veces que la enfermera se llama Concha y que llegó aquí hace ya mucho.

-¿Qué tal estás Pablo?

-Yo muy bien, y tú?

Pues efectivamente le ha encontrado bien, de tensión, de peso, de ánimo. Y él nunca les dice si le duele algo, o si tiene alguna preocupación, no vaya a ser que «no le aprueben el examen».img_20170117_162054356.jpgEscucha muy atento las recomendaciones de la enfermera, que dé paseos que coma equilibradamente y que se distraiga haciendo puzzles o jugando a las cartas, que es muy bueno para ejercitar la memoria… Y a la salida me pregunta

-¿Qué ha dicho Conchita?

-Que hagas puzzles, que es muy bueno para distraerse

-No sé ni lo que es eso…

-Rompecabezas! Eso que son piezas que tienes que ir juntando…

-¡Bastante rota tengo yo la cabeza! -sabe que me ha hecho gracia y se le iluminan los ojillos- …Si sé lo que es, si eso se lo compraba yo a el irregular de pequeño…Lo que tiene e que es mucho lío para mi. Si yo estoy bien, si yo me distraigo pensando en cuando de cualquier cosa hacíamos baile y música…En ese tiempo!

Se agarraba de una maroma para levantarse

Aunque su carácter siempre ha sido agradable y trata de «dar gusto» y dice mucho eso de que «es mejor reírse de las cosas que estar enfadado», por alguno de sus desequilibrios en la dopamina, sufre a veces  alteraciones de conducta y emociones. Momentos muy duros para él y para los que le rodeamos en los que no se fía de nadie, en los que vive bajo la sospecha de que todos le estamos engañando, robando, aprovechándonos de él y de sus posesiones (sic). 

Hoy estaba de ese modo y no decía nada, dando el paseo; así que he empezado una conversación tratando de llevarle a esos lugares que le gustan tanto, como las cosas de su bisabuelo «el morero» que parece que le dejaron una honda huella aunque cuando murió no debía de gastar él más de  seis o siete años.

– (…) Y cuéntame, ¿cómo se levantaba del jergón?

-Pues cómo se va a levantar…Con una maroma…

-Y ¿qué es una maroma?

-Pues una cuerda más gruesa que está hecha a base de esparto trenzao

Porque como era herniao de las dos partes, ¡de algo se tenía que agarrar! Y ató una cuerda a una viga, que son unos travesaños de madera que sujetan el tejao, porque él dormía en el cuarto que tenían para dejar las aceitunas a remojo y colgar algún chorizo, y ni techo raso ni ná…

Ya se deja llevar de los recuerdos y enlaza unas historias con otras, muy lentamente y tropezando en alguna palabra que ha perdido y yo le echo un cable (o una maroma) y se la descubro para que siga, por ese camino.

Habas contadas

Fui a ver a Pablo y le preparé unas habas con su refrito de ajos y sin piel, como le gustan. Empezó a comer y el sabor le llevó a su añoranza del «paraíso»

-Como ha llovido tanto, habrán crecido malas hierbas entre las habas y los guisantes…Esas sí que van a estar buenas…

-¿Mejores que éstas?

-¡Pues ná, dónde va a parar!

Pero se come todas las que tiene en el plato, mojando pan en el aceite. Como la tele está puesta, le pregunto si aquí en la de Madrid dicen mejor las noticias 

-Me pone dibujos…

-Mejor aquí entonces, que allí no hacen más que dar malas noticias 

Rebaña el plato, da un sorbo de vino con gaseosa, empieza a pelar el plátano con mucha dificultad, pero sin dejarme que le ayude. Suspira…

-Y a J…, ¿le falta mucho para ponerse bien del tó? Porque allí el suelo es más blandito sin cuestas y el agua de mar es muy buena para los huesos, y …con lo que ha llovido ahora, ¡ya veréis qué habas más ricas! 

…hay que hacer caso a los médicos

-¿Entonces ya ha salido?

-Sí, pero tiene que recuperar la fuerza y se queda entrenando en Dagobah

-Pues en la playa, que es muy buena para los huesos, se recupera mejor…y mucho antes, ¡dónde va a parar!

-Ya, pero no puede dejar Dagobah sin terminar su formación, que luego ya sabes lo que pasa: enfrentarse a las fuerzas del mal sin terminar su entrenamiento peligroso es…

-No, si yo aquí estoy bien, si yo me aguanto aquí hasta nueva orden…yo ya voy a donde me quieran llevar… vosotros sabréis…pero…¡Ay qué coño!, ¡ tan peligroso no será si los mismos médicos le han dejado salir!

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El banco vacío y los venenos…

-Ya no hay nadie que se venga a sentar en el banco…hasta que no vuelva el calor…

-¿Echas de menos, a tus amigos?

-Es que enseguida les parece que hace frío…y ya no salen…¡yo no sé dónde los tendrán metíos!

-Pues en su casa…Pero si hace poco te dijo una señora muy amable, que por qué no ibas  a merendar y a pasar la tarde, que allí se reúnen tres o cuatro y lo pasan bien…Yo te acompaño hasta su casa, si quieres…

-No, si yo sé ir…lo que es que no quiero…

-Pero ¿por qué?

-Pues porque ¡para estar allí callao!…Si fuera antes, que me sabía muchos chistes y cuentos …Pero ahora ya ni entiendo lo que me dicen…

-¡Cómo que no! Y lo que sabes de las vacas y las víboras, ¿no te acuerdas?…

-Pues que una vez, quitando los chupones de las olivas, a uno le picó una víbora en un dedo y como tenía la estraleja en la otra mano, se lo cortó allí mismo  y se fue al pueblo a curarse…y se salvó, pero después, no se le ocurrió otra cosa que volver a buscar el dedo…y esa fue su perdición…porque al llegar al sitio, se habían arremolinao allí las avispas a la sangre y una le picó en el cuello, en una vena de las que van al corazón… y ¡lo que son las cosas! Cayó muerto antes de llegar al pueblo… del veneno de la avispa…

-Pobre hombre…

-¡Él se lo buscó!

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naranjas de la china

Hay algunos alimentos que rechaza, de repente…El invierno pasado se pelaba y comía en el huerto un par de naranjas, a diario. Pero ahora, sin venir a cuento, se niega a probar ninguna de las que le ofrezco. Cuando le pido explicaciones se encoge de hombros y me dice

-Y ¿yo que sé?

-Esa es tu respuesta favorita #yyoquésé!

-Si es que es así…yo no sé por qué digo las cosas ¡ni por qué las hago tampoco!

No le encuentra sentido a este planeta donde se halla perdido…Trato de ayudarle a salir del laberinto. Le animo

-Prueba estas naranjas, ¡verás qué ricas!

-¡Qué sabréis vosotros de naranjas! Las que eran buenas son las que yo cogía, que no encontrabas  ni hueso y el pellejooo… ni se nooota de lo fino que es…Y …

-Sí, el mundo está lleno de pequeñas decepciones. No hay que esperar mucho de la fruta, ni del paraíso…-No me oye, él sigue en su viaje gustativo-

-…¡ tenían un gustooo…!

-Y esas tan buenas ¿las criabas en tu pueblo?

-Noo… Allí no se crían. Las traía una mujer en un burrito y las iba pregonando por las calles -Imita una voz chillona de vendedora de frutas callejera-¡Naranjas de Murcia!¡A perra chicaaaa! -se queda pensativo-.. Pero ahora y que tampoco se crían  naranjas en Murcia, lo han cambiado todo por plantaciones de limones…que me lo han dicho a mi…

-¡Tú si que estás hecho un buen limón!

-Lo que sí me comería es algo dulce -pone carita de dar pena- ¿No tienes algo por ahí?

-¡Naranjas de la Chiiiiina!

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Hormigas de alas y tupé

-Mira, esas hormigas son las mejores de cebo porque relucen de lejos moviendo las alas y caen los pájaros que da gusto…

Yo me agacho a observar las hormigas con detenimiento y a hacer fotos. Pablo escapa con su máquina del tiempo…

-Mi madre me daba un trozo pan y algunas veces una «perra chica», que antes no se llamaban céntimos, para que me comprara una sardina, cuando me iba a cavar y al «cuidao» de la viña… Eran una sardinas que llamaban de Cuba porque venían dispuestas en una cuba de madera haciendo una rueda, estaban buenas…pero yo no me la compraba. Cargaba la ballesta y con estas hormigas, al instante caía la merienda.

-Y ¿cuando no había hormigas de alas? Porque estas sólo salen en unas fases de apareamiento o algo así (véase: click aquí si quieres saber más sobre insectos)

Se le pone cara de felicidad

-Siempre encontraba algo de comer, unos berros, unas collejas…lo que fuera…Luego con las perras que iba ahorrando, me iba a la peluquería y pedía que me cortaran el pelo a raya

-¿Eso era lo más elegante?

-¡Claro! Ir «tó pelao» te costaba menos…si era a raya, te dejaban así un tupé.

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alucinaciones y dispersiones

-¿Has visto qué bien colocaditas han quedado las cañas?

-Porque estuvo ayer un hombre aquí, colocándolas

-¿Qué hombre va a ser? ¡Era yo!

-Bueno, «hacer» lo que queráis…pero yo estaba allí sentado, al lado del botijo y vi, claramente, a un hombre colocando las cañas…-lo afirma categóricamente, ¡no vayamos a pensar que le podemos engañar a él!-

-¡Algo tendrá el agua de ese botijo!

-La que era buena era un agua que traía un hombre desde un manantial del Pusa, ¡tú sí que conocerás ese río!…Lo traía en una tinaja subida a un carrito pequeño, tirado por un borriquillo…y, oye, las mujeres iban con su cacharrillos a llenarlos a la tinaja, que tenía un grifo…porque ese agua sí que cocía muy bien los garbanzos…

-Y ¿por qué no iban ellas al manantial?

-¡Porque estaba a cinco kiloooometros! – (mucho leer pero no sabemos a qué distancia está el río del pueblo)

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