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malditos pies y malditas manos que se quedan atrás y ven como andamos

…y de entre los arbustos saltó una zorra, ¡la zorra tenía que ser! Y allá que volvieron con la pregunta

-Yo es que así- dijo la zorra- por lo que me contáis y a bote pronto… A ver ¿cómo estaba la culebra cuando la encontró el soldao? Y ¿de qué manera se apartó la piedra ? Porque yo necesito ver con mi propio ojo pa opinar certera.

La culebra , que estaba bien segura de tener razón, se volvió a poner donde la encontró el soldao.  La zorra preguntó que si era así “sastamente” y el soldao, que no, que faltaba la piedra que él apartó de encima… y de una patá y ayudándose con el rabo la zorra volvió a dejar a la culebra en su sitio

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Pero no acabó ahí la cosa. El soldao dice “¡Uy! pues mis padres tienen ganadería y a la que vuelva te voy a traer un cordero”. Y como era muy cumplío, después de estar con su familia, metió un cordero en un saco y allá que fue con él pa dárselo a la zorra. Pero, teniendo que hacer parada en una fonda, unas mujeres que andaban allí en corro: “¿Qué llevará el soldao en ese saco?” Miraron y arramplaron con el cordero metiéndole en él un galgo…Así que el soldao que iba tan contento, creyendo que llevaba un cordero, cuando se presenta la zorra y abre el saco,  salió corriendo el galgo y a la zorra se la oía decir: “¡Malditos pies y malditas manos que se quedan atrás mientras yo ando!” Y así es como, aunque no quieras, pa pagar un bien, el mal siempre encuentra la manera. 

“Cómo se devuelve mal por bien” (continúa el cuento)

-“¿Quieres que te demuestre cómo las buenas obras con mal se pagan? – dijo la serpiente – Pues vamos a preguntar al primero que pase 

-Y si me da la razón, gano yo y me dejas en paz…

– Si te da la razón…

 Y mira tú por dónde, vieron un burro pastando a la sombra de un árbol de allí cerca 

 – ¡Eh, burro! – gritó el soldado – Contesta bien a una pregunta que te haga está serpiente que me quiere comer – Y el burro se queda mirando y la serpiente que hace la pregunta y el burro que dice

– Pues mira, yo he estado toa mi vida  trabajando como un burro. He tirao del arao, he cargao leña, he dao vueltas a la noria, he llevao a los niños y a los mozos a la feria, a mis costillas, he hecho todo lo que me han mandao…Y ahora que soy viejo, ya no me quieren pa ná…y aquí estoy, buscando un poco yerba que llevarme a la boca y sin cobijo…”

Pablo ha terminado de comer, se limpia bien  todo rastro de chocolate y se levanta del banco a tirar la servilleta de papel y el envoltorio del helado a una papelera, le pregunto si estaba bueno.

– ¡Ya ni me acuerdo! – se ríe 

Está en su naturaleza

A los animales si los tratas bien te cogen cariño, aunque sean salvajes. ¡Hay gente salvaje también! Pero en mi casa estábamos enseñaos a tratarlos bien…¡A ver! ¡Trabajaban tanto como nosotros!

¡Uy!, ahora se me viene a la memoria el cuento de un soldao que llegaba a su pueblo, ya cumplío y se topó con una serpiente que se había atascao entre unas piedras y no podía salir ni pa trás ni pa’lante… Así que el hombre, que parecía bueno,  se amañó como pudo pa dejarla escapar. Pero la serpiente se revolvió contra él, ¡oye! y dijo que se lo iba a comer, que había pasado mucho tiempo sin poder moverse y tenía mucho hambre. Y el soldao va y le diceee:

– ¡Anda! y ¿cómo crees que vengo yo? Pues de pasar más que penurias… Y encima que me’parao a salvarte de morir atrapada…¿Cómo vas a pagar obra buena con daño? ¿Dónde se ha visto eso?                                                              
 -“Pues esa es ley de Hombre” – y que contestó el bicho

Se queda callado un rato, pensando, esperando.

-Y ¿cómo sigue el cuento? ¿Se lo come?

-¿Sabes lo que me comería yo ahora, pa refrescarme?…Un helaíto