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¡Dónde va a parar!

Hoy  Pablo ha amanecido muy enfadado. Probablemente ya llevaba mucho tiempo levantado, con esa prisa y resolución desesperada que le entra cuando siente que el mundo no se quiere adaptar a su ritmo obsesivo. Cuando ya he preparado todo para ir al huerto…(a la hora habitual)

-¡Sí hombre, ahora voy a ir yo, a la hora de comer!

-Pero si faltan cuatro horas para la hora de comer, ni siquiera es la hora del bocadillo.

-Bueno, ¡tú dirás lo que quieras decirme! Pero yo estoy aquí a gusto y no me muevo…

-¿Ni siquiera sales a sentarte al sol en la puerta?

No me ha contestado, se ha hecho el “sordo” y le he dejado.

Más tarde ha llamado Michelle para invitarnos al aperitivo, con el”pretexto” de agradecer una reparación con cuerdas anudadas que le hizo Pablo en una cesta. Al ser informado del evento le ha cambiado la cara,  se ha puesto su chaqueta buena y, delante de unas buenas cervezas,  ha estado contando animadamente  las bondades de su navaja ( que siempre hay que llevar una en el bolsillo) y lo ricos que están los tomates que él cría en su huertoimg_20170316_160306230.jpg

-…y la diferencia de sabor con los que venden por ahí ¡dónde va a parar!

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El viento en los sauces

-Me acuerdo cuando nos mandaban a sacar a los guarros… -se ríe- nos mandaban las madres a los chicos pequeños a sacarlos pa que comieran por el campo, porque en las casas, en aquel tiempo, poca comida habría para ellos y se los sacaba a las afueras del pueblo para que comieran, porque los cerdos comen de tó, bichos muertos, raíces, hierbas y hasta a ellos mismos entre ellos si tienen mucho  hambre…Te advierto que con nosotros reparaban poco;  los arreábamos bien deprisa hasta una casa que había abandoná y allí los dejábamos encerrados y nosotros nos íbamos al río.

-Pobres cerditos…img_20170315_104544.jpg

-¡Pero coño! Pobres nosotros, que en cuanto nos teníamos de pie ya habíamos de valer para hacer algo… Así que allí, que está a cinco kilómetros del pueblo, el río, ¡ná menos!..fuera del alcance de su vista era la manera de librarse…-Para de hablar, sonríe, suspira- Hasta que nos pillaron una vez porque mi primo cogió una rama de un sauce, que son muy flexibles y mi madre se dio cuenta porque esos árboles sólo crecen en las riberas y luego se fijó en mi que me había puesto la camisa del revés, a lo visto ¡Fíjate! ¡Qué chico no seríe que no valía ni pa vestirme!

El guarro de San Antón

-¿ Y el guarro de San Antón? Tú no has conocido eso – me mira- Era un cerdo, que por allí los decimos guarros, que ozaba libremente por el pueblo y casi todos le echaban algo de comer pero no era de ninguno. Dormía en los estercoleros que era donde se amontonaba la mierda de las caballerías, buscando el calor que eso tiene. Y en llegando San Antón, que por eso se le nombraba así al guarro, lo rifaban y el dinero de las papeletas iba pal cura, pero al que le tocaba tenía que echar un lechón nuevo. Le recortaban las orejas y un poco el rabo pa distinguirlo y a la calle…Pero el que sacaba beneficio era el cura, de la rifa; no creo que le saliera a cuenta al que le tocaba

-¡Hombre! El beneficio estaría en lo que se sacaba de la matanza del cerdo, o nadie hubiera comprado  las papeletas

-Entonces en el pueblooo, se estaba obligao a seguir las tradiciones…Si hasta iba el alguacil vendiéndolas de casa en casa…Y que no hace falta que te obliguen pa saber lo que hay que hacer de voluntaria manera..img_20170311_010038310.jpg

¡Que es mejor criar tú a tu propio cerdo!

Gilda y el autobús de la tele

-Y ¿qué es lo que pasa con ese autobús que nombran tanto por la tele con unos dibujos de niños y niñas pintaos…? Es que yo no me entero de lo que pasa-hace un gesto con las manos-, osea ¡que no cojo onda!

Se lo explico

-Entonces, son otra vez los beatos, que les da rabia que hagamos los demás lo que nos dé la gana..

-Algo así

-Sí, han sido así de siempre…Si cuando en el pueblo traían una película de dos rombos se ponían algunas, de las que iban tanto a misa,  en la entrada del cine a gritar, para que no compráramos el tique…Y que éramos pecadores decían y vuelta y dale con que no viéramos la película. Sobre todo pasó con una muy nombrá, que hasta se pusieron delante de la puerta, agarrás de las manos para no dejarnos entrar…Y mi novia diciendo, “¡qué vergüenza Pablo, vámonos!” Y yo, ¡Sí hombre! Sí nosotros no vamos a hacer lo que hagan de malo en la película…Y pasamos, ¡Claro que pasamos a verla!

– Y ¿De qué era?

 -De una que bailaba y se quitaba un guante..¡Ya ves tú! -suspira- Pero la cosa es el afán ese que tienen con nuestros pecaos…¡Que se ocupen de los suyos!

Carnestolendas

Hoy hemos comido en casa de Michelle, un arroz muy rico. Estaba Rosa, pero la Chata no ha venido… Luego hemos ido a dar un paseo hasta la ermita y Pablo, que ha notado enseguida la atención de las chicas, que hablaban de ir al carnaval de Pego,ha dado rienda suelta a sus recuerdos, bien ligero con las palabras “picantes”, que son las que dan gracia al cuentowp-1487708833404.jpg y se ha entusiasmado contando cómo era antes; que uno se disfrazaba, no “pa” lucirse si no para no ser reconocido y poder hacer y decir cosas que no están bien vistas si vas a cara descubierta…Y ha contado que su abuela Faustina, que era una mujer muy revoltosa, se puso una vez ropas de su marido, un blusón que la tapaba todo el cuerpo  y en la mano, una romana -¿sabéis lo que es una romana? Como una báscula, que en un lado va el soporte de lo que vas pesando y en el otro una barra de hierro con medidas, por dónde se va corriendo el peso – Bueno, el resultao es…que no se la conocía. Y una de las marquesas y que le dijooo “Oye, ¿ahí, qué es lo que pesas?” Y ella le contestó “¡Cominos!¿Quieres que te pese el tuyo?” img_20170221_211956258

Es que mi abuelaaaa…¡tenía una gracia! …Luego ya después de la guerra prohibieron los carnavales…Y ¡ahora ya no es lo mismo!

Se me olvidaba

-(…)¡Ah! Se me olvidaba…Al acabar la guerra mandaron unos frailes a adoctrinar por los pueblos…Pero yo no acudía a los cánticos esos que llamaban a misa…Hasta que un día, me pilló por banda un falangista, de los que hacían patrullas, con su camisa azul… y me dio el alto, “¿A dónde crees que vas?” Y yo le digo, pues a trabajar, y me dice “¡Lo primero  a confesar los pecados!”img_20170213_191401235.jpg

…Y yo le digo, perooo…¿cómo voy a entrar ahí con el azadón y la manta? “Déjalo ahí en el escalón, ¡A ver si te crees que te van a robar eso!”-suspira-  Hice lo que me mandó, ¡Claro! ¡Cualquiera! Y dentro estaban todos de rodillas delante de los frailes… pero me tocó uno, que no sería muy malo, porque me preguntó si me pegaba con mis hermanos y que si alborotaba en la plaza y yo le dije que no,  y va y me dice con sorna “¡A ver si vas a ser un santo!” Nooo, le digo, lo que pasa es que mis hermanos son muy chicos y yo que soy un mozo de doce años ya, tengo que trabajar y no me queda tiempo de discutir con nadie y en la entrada están los aperos que no me han dejao pasar, si quiere usté ir a verlos…Y le debí caer en gracia, porque me mandó pal campo y que rezara por el camino. ¡Miá tú!

García Ortiz, preséntese a vacunar

En la carnicería, Antoñita también le echa piropos mientras nos elige un chorizo de los que le gustan a Pablo.

-Sí estoy muy bien comparao con los de mi tiempo- me dice al salir, presumiendo – Yo lo sé por lo que me cuenta Ángel, de los del pueblo…Que están todos mucho más “imposibilitaos” que yo…Hay uno, que somos quintos y tiene los mismos apellidos, pero de coincidencia, no porque seamos parientes y fuimos juntos a la mili, claaaro…-se ríe- Y una vez, ¡verás lo que le pasó! Pues que llamaron para vacunar, sería pa el tifus, unas fiebres que daban antes…El caso es que me llamaron a mí “¡García Ortiz!, ¡García Ortiz! “Y yo como no estaba, porque siempre que podía aprovechaba pa escaparme de allí… pues va y se presenta él, que ya le habían llamao y vacunao antes… ¡Y allá que le pincharon otra vez! ¡Se le puso el brazoooo! Bueno, el brazo y todo lo demás, que le tuvieron que hospitalizar y a punto estuvo de pasarle algo malo por la “sobredosis”… 

¡Serás tonto!¿Pa qué vuelves a entrar si ya te la habían puesto?…¡Ay! Cómo tú no estabas, me diceeee, no me fueran a hacer algo por no acudir-se ríe- y ¡buena se la hicieron!