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¡Qué invento!

A veces me dice que se quiere ir a la pinada (el parque al lado de casa) y que no le busque, que él vuelve solo. Que se lleva el reloj y mirará la hora para volver a tiempo a la comida, para que yo  descuide, que allí se distrae mucho porque van las chicas del supermercado a su tiempo de desayuno y a veces le saludan y él las mira mientras hablan y así se pasa el tiempo mejor que en casa, pero que yo no vaya, que no le hace falta vigilancia, que él no va a ir a ninguna parte sin dejarme el aviso. Y le digo que vale y se alegra y coge una botellita de agua y se despide “hasta la una”. Y vuelve a la media hora, “porque no hay nadie”, “porque se ha levantao una mareíta fina”, “porque le han entrado ganas de ir al baño”…

– Venga, que ya me pongo el macuto y voy contigo

– El caso es que si yo llevara un macuto así… Porque, ¡Claro! A ti con eso no se te clava la madera tan dura…

– ¡Uy, pues mira, aquí hay una mochila!, la rellenamos con un cojín y…

– ¡Qué invento! ¡Esto ya es otra cosa!

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La voz de Pablo

Hoy iba tratando  de recordar sobre cuando fue a la escuela por primera vez, que parece que se empezaba a los seis años, pero no lo tiene muy claro

-Se iba por separao, los chicos de con las chicas. Pero era el mismo edificio y cuando tocaba el recreo, a los chicos nos echaron a la calle para que dejáramos el patio pa las niñas. Y verás lo que pasó, que una madre que nos vio en la calle, fue a protestar y dijo que todos teníamos los mismos derechos, niños y niñas, y que si no querían que nos pegáramos pues que nos dieran una buena educación y que estuvieran ellos al cuidao, también en el recreo. Eso fue muy sonao…Luego cuando empezó la guerra, el maestro se tuvo que ir al frente y ya nos quedamos salvajes  jugando a combatir con piedras… Y cuando empezó la posguerra (nunca da la guerra por terminada) Pusieron a otros maestros, que daban doctrina y yo ya me puse a ayudar a mi padre trabajando y a las chicas de mi edad, las enviaron a muchas a Madrid y a Toledo a servir y había un cantar…”ayqueperrasquesonlasmujeresqueyanonosquierenysevanaserviramadrid”

La radio clandestina

-Si lo peor fue la posguerra

-¿Más que la guerra?

-En el tiempo que duró la guerra, en nuestro pueblo, que estaba en zona roja, nadie hizo mal a nadie y no faltó el pan y hasta se cocían dulces en el horno en los días señalaos

– Y en la posguerra ¿empezó el hambre?

– No era sólo la falta de alimento… era el miedo… que se vivía…como si te estuvieran vigilando…que ibas por la noche con el burro y cualquier sombra de retama que se movía  en el camino se te hacía un guardia civil. Hubo que aprender a hacer tó a escondías, moler el trigo y escuchar la radio.

– ¿ La radio?

-Es queee – se ríe y baja la voz – nosotros escuchábamos La Pirenaica, (Radio España Independiente) que era… donde llegaban las noticias de los presos…y de los que se habían escapao a Francia  y a otros laos…Leían las cartas que escribía la gente de lo que pasaban… lo que no se podía decir. Esperábamos a cerrar la tienda y con mucho cuidao de no dejar ninguna rendija abierta… buscábamos la emisora, que era en onda corta, temiendo siempre que alguien alcanzara a pasar por la calle y oyera las interferencias…wp-1498774708630.

De lo grande y lo pequeño y lo poco y lo mucho

– Pablo, ¿me estás entendiendo lo que te digo?

– Ahora que mientas eso de entender, se me está viniendo a la cabeza una vez que vino uno a casa a preguntar a mi madre sí podría arreglarles un choto…Y mi madre ¡uy, yo no tengo vasija pa tan graaaande!  Y el otro, que no, que era muy chiquinino – se ríe  y gesticula con los brazos –  ¡Y es que era un chivito a lo que se refería! …Claro, como el muchacho era de otro terreno pues se conoce que allí nombrarían chotos a los chivos.

– Y ¿qué hacía en vuestro pueblo?

– Estaba de relevo. Era un camillero que le habían matao al compañero en el frente del Tajo y él solo, ¡oye!, había  seguido retirando heridos con una manta y mucha maña. Luego se hizo amigo nuestro y nos daba la enseñanza de la guerrilla a los chicos,  a escondernos de las balas y avanzar a rastras y a lanzar piedras para despistar al enemigo

– Menuda diversión fue la guerra para ti…

– Ya lo creo, no teníamos control ninguno

– ¡Pero dulces no había!

– (suspira) … Sí ya sé lo que me quieres decir… que tres flanes son muchos… Es que como estaban ahí juntos…y uno me ha sabío a poco…

Sobre instrucción militar y cómo ocultarse en una bañera

-Y ya no se ven quintos que vayan a hacer la mili… Debe ser que tienen bastante con los que van voluntarios

-Ahora ya casi no hacen falta soldados para hacer guerra. Tienen armas que arrasan ciudades enteras apretando un botón. ¿A ti te enseñaron a combatir en la mili, a disparar?

-¡Quiá! Alguna vez  nos llevarían al campo de tiro…Pero ná, nos tenían pa trabajar gratis…Pa cuidar el ganao de algún brigada que lo tuviera, o de peón albañil o de carga …Yo con tó y con eso no lo pasé mal ¡eeeh!..Procuraba no estar a la vista…ni siquiera dormía la siesta en los camastros… Encontré una bañera en un montón de chatarra en el patio y me escondía allí a dormir debajo.

-¿Debajo de la bañera?

-¡No iba a ser encima, pa que te vieran! La levantaba un poco, que estaba boca abajo y me tapaba con ella

Coloca una mano en el aire, se saca la gorra y la echa por encima ocultando la mano . Luego vuelve a calarse la gorra con la visera hacia atrás, porque está sentado con el sol a la espalda…La parra dibuja una sombra en la pared blancaIMG_20170414_220321050.jpg

 

Cayetano se llamaba (parece que hoy no toca el final del cuento)

Era hermano de mi madre y muy revolucionario…Se alistó enseguida en la Internacional (la FAI) pero duró poco, yo no sé en qué batalla sería que…¡y que iban a pecho descubierto! le partieron en dos de un cañonazo. Es que los nacionales tenían armas de todas clases, no ves que tenían la ayuda de Italia y Alemania…La zona roja en cambio estaba muy mal provista y la mayoría eran voluntarios, que no eran ni militares ni ná…Si no hubiera sío por las ayudas que tuvieron, puede que no hubieran ganao…Pero es que siempre…¡si no sirve!…¡que están muy unidos los de derechas!  Nacen bien aprendidos…La parte roja en cambio…Es muy bonito defender la libertad, pero es que la libertad no es como el dinero que cada moneda se sabe claramente lo que vale y lo que te dan por ella, ¡porque lo pone! Pero los pobres…Unos quieren “no estar sujetos”, como ese hermano de mi madre  que era anarquista y murió de un cañonazo, que dicen que ni lo sintió…Otros, como mi padre que era socialista, querían la libertad de tener tierra y trabajo para todos…En fin, que no todos lo ven de la misma manera…

¡Dónde va a parar!

Hoy  Pablo ha amanecido muy enfadado. Probablemente ya llevaba mucho tiempo levantado, con esa prisa y resolución desesperada que le entra cuando siente que el mundo no se quiere adaptar a su ritmo obsesivo. Cuando ya he preparado todo para ir al huerto…(a la hora habitual)

-¡Sí hombre, ahora voy a ir yo, a la hora de comer!

-Pero si faltan cuatro horas para la hora de comer, ni siquiera es la hora del bocadillo.

-Bueno, ¡tú dirás lo que quieras decirme! Pero yo estoy aquí a gusto y no me muevo…

-¿Ni siquiera sales a sentarte al sol en la puerta?

No me ha contestado, se ha hecho el “sordo” y le he dejado.

Más tarde ha llamado Michelle para invitarnos al aperitivo, con el”pretexto” de agradecer una reparación con cuerdas anudadas que le hizo Pablo en una cesta. Al ser informado del evento le ha cambiado la cara,  se ha puesto su chaqueta buena y, delante de unas buenas cervezas,  ha estado contando animadamente  las bondades de su navaja ( que siempre hay que llevar una en el bolsillo) y lo ricos que están los tomates que él cría en su huertoimg_20170316_160306230.jpg

-…y la diferencia de sabor con los que venden por ahí ¡dónde va a parar!