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¡Quién sabe a qué sabe!

Hoy, al llegar del paseo, se ha sentado en su lado de la mesa mientras yo me disponía a hacer la comida. Le he preguntado si tenía hambre y me ha dicho

-Si acaso un poco de leche, que tengo sed

Dice eso cuando no tiene claro en qué parte del día estamos y la leche le resulta fácil de pedir y de beber. He cogido una manzana, sal un poco de aceite, levadura de cerveza y ajo y lo he batido añadiendo agua. Le he puesto delante ese gazpacho inventado, esa bebida blanca, que me parece más de aperitivo que la leche solicitada y se la ha bebido de un par de tragos gustosos. Le he preguntado si le ha gustado y me dice:

-Está dulce…

He leído que también el gusto y el olfato se pierden con el Parkinson, pero yo creo más bien que cuando le preguntan, dice lo primero que se le pasa por la cabeza. Para “no pensar” para que no le “complique” la vida… O eso es lo que se me pasa a mi por la cabeza…¿No será todo una ilusión, una interpretación personal?

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cuando nadie le ve

No hay nada mejor que comer a escondidas, de pie, lo que a uno le viene en gana, sin normas, sin reglas, sin miradas “censoras”. Eso sí, siempre dulce: Fruta, bizcochos, yogures de sabores y algún flan que preparo de cuatro en cuatro y si no se lo adviertes, se los come a la vez y calientes; cuando te das la vuelta.

-Entonces, que me coma uno sólo

-Sí, porque más de uno te puede hacer daño a la tripa, porque tiene huevos, leche…-Aquí empieza ya a aburrirse de oírme y sonríe pícaramente.

-Vaaaale, si no me voy a comer toooodos, que ya sé que también os gustan a vosotros…

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y todo lo que caía

-¿Esa es una paloma?

-¡Qué va a ser paloma, es una tórtola!

-Tú habrás comido alguna de esas…

-Esas y  todo lo que caía. Lo primero que hacía al llegar a la viña era poner las ballestas

-¿Cómo era eso?

-Pues eran unos palos con dos alambres y un muelle…-va gestualizando con las manos su explicación, le cambia la expresión y dice- Había un pájaro que le llamaban “alcaudona” y que era ¡caníbal! Cazaba a otros pájaros más chicos imitando su “piar”, escondido entre las zarzas y cuando se acercaba el pájaro lo mataba. Pero se conoce que no le gustaba comérselos recientes y los dejaba pinchados de los espinos, allí colgando…Y ese día no me hacía falta la ballesta…Los cogía y a la lumbre, bien asaditos, ¡Me los comía que daba gusto!.

 

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No sé qué me pasa, que no me pasa

Una cosa tan sencilla como tragar necesita la coordinación rápida de músculos y estructuras de la boca y la garganta. Válvulas que se abren y se cierran de una manera automática para convertir lo que metemos en la boca en esa papilla suave que continúa deslizándose por  “tuberías” ocultas y más válvulas y aparatos (faringe, esófago..) Pues eso, tan necesario, tan de todos los días varias veces, también se ve afectado cuando el Sr.Parkinson se instala a vivir con nosotros.

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