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Una de guerra en el centro comercial

Ahora que me fijo en esos muñecos me acuerdo de una cosa que pasó en la guerra IMG_20170730_151736.jpgEn el pueblo vivíamos tranquilos, no llegaban los bombardeos, pero una vez se presentó un avión alemán, que eran los aliados de Franco y se lió a tirar bombas y, ¡fíjate! una niña que andaba al cuidao de su hermano pequeño, salió corriendo con él en brazos hacia el refugio, pero volvió pa trás por un muñeco que se había dejao y el muchacho, lloraría por él o yo que sé …¡Reventaron los dos!  Pero mira tú por dónde,  venían hacia el pueblo dos milicianos que al ver el zafarrancho, idearon subirse a un alto que hay a las afueras y desde allí, ellos cuerpo a tierra, boca arriba y con los fusiles apuntando al cielo… esperaron a que la avioneta volara por’cima de ellos y la esribaron a tiros…El alemán saltó en paracaídas y se entregó… Luego le intercambiarían por otros prisioneros, porque ¡un alemán vale más!…Pué que murieran dos o tres más ese día…y a refugio, que nunca se sabe dónde te toca…Pero lo de esa niña fue muy sentío…Y ¡miá tú! yo que estaba jugando en la era con otros muchachos, no nos pasó ná…

La radio clandestina

-Si lo peor fue la posguerra

-¿Más que la guerra?

-En el tiempo que duró la guerra, en nuestro pueblo, que estaba en zona roja, nadie hizo mal a nadie y no faltó el pan y hasta se cocían dulces en el horno en los días señalaos

– Y en la posguerra ¿empezó el hambre?

– No era sólo la falta de alimento… era el miedo… que se vivía…como si te estuvieran vigilando…que ibas por la noche con el burro y cualquier sombra de retama que se movía  en el camino se te hacía un guardia civil. Hubo que aprender a hacer tó a escondías, moler el trigo y escuchar la radio.

– ¿ La radio?

-Es queee – se ríe y baja la voz – nosotros escuchábamos La Pirenaica, (Radio España Independiente) que era… donde llegaban las noticias de los presos…y de los que se habían escapao a Francia  y a otros laos…Leían las cartas que escribía la gente de lo que pasaban… lo que no se podía decir. Esperábamos a cerrar la tienda y con mucho cuidao de no dejar ninguna rendija abierta… buscábamos la emisora, que era en onda corta, temiendo siempre que alguien alcanzara a pasar por la calle y oyera las interferencias…wp-1498774708630.

Pa San Antón, pon gallinita pon

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Viene Pepita a traernos un panecillo bendecido, para Pablo.

– Era Pepita, que venía de la misa por San Antonio y te ha traído este bollito, que dice que lo llaman el pan de los pobres y se lo han dado en la Iglesia

– Pa San Antón, pon gallinita pon… Eso se decía, porque era el tiempo de que empezaran a poner…¡Qué cosas! – Lo tienta – Pues está blando…No es como los bollos de maíz que daban en el racionamiento…Alguna vez decía mi madre, vete y dáselo a los vecinos pa “el guagua” – Se ríe- Así es como llamaban al más chico de los hermanos, que eran una purrela de hijos..Y lo pasaban peor que nosotros…¡ Uy! Llegabas con ese pan y decías que era pa el guagua y decían los otros más grandes: “Qué va a ser sólo pa el guagua, aquí compartimos todos” Y se lo comían a pellizcos en menos que canta un gallo – Tienta otra vez el bollito- Así que es el pan de los pobres…entonces, Pepita me considera un pobre…Pues guárdamelo pa luego, con un cacho queso y membrillo…que no hay que despreciar nada…y menos comida…de San Antón pon gallinita pon…

Cañaheja y tiempos de astucias para esconder el alimento

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-Mira, esto es una “cañaleja”. De estas había muchas por la viña, luego el tronco al crecer, hace una madera muy dura y con ellas se preparaban muchas cosas…hasta de pequeños nos hicimos un carro para jugar… También se usaba para techar la pocilga de los cerdos y así encima se preparaba el gallinero…

-¿Tan arriba subían las gallinas?

-No era tan arriba, eso era muy bajito, tenías que entrar agachaaao…¡Ah! Así escondimos un costal de harina; preparamos una especie de ganchos con deshechos de herramientas a un lao y a otro de la puerta y luego estas cañas soportando el costal y cuando metieron la cabeza los del registro, lo tuvieron encima del pescuezo pero se fueron con las manos vacías…-Se ríe-

-Pero, ¿os quitaban el trigo y os dejaban los cerdos y las gallinas?

-Nooo, en ese tiempo estaba la pocilga pero sin cerdos ni  ná…Ese fue un rancho muy malo que pasamos…luego ya perdieron la guerra los alemanes y se suavizó la cosa, pero hubo unos años que hasta recoger la leña y hojarasca de tu misma tierra, tenías que hacerlo a escondite y con alguna astucia…

Historias de violencia

Han pintado una esvástica en el suelo, por el camino que pasamos a menudo. Señala con el bastón

-Por aquí también hay nazis

Seguimos andando sin decir nada. Luego,  vuelve a tomar la palabra durante la lenta y laboriosa acción de cambio de zapatillasIMG_20170425_093519987.jpg

-En el pueblo quedó uno queee…Habría más, pero cuando perdieron la guerra los alemanes, se quitaron las camisas azules…Ese que digo guardaba mucho rencor y lo voceaba en el bar… También cantaba al estilo Antonio Molina y le invitaban a beber…Y luego en casa, a su mujer… ¡Uy! Tenían una purrela de hijos, ¡cada paliza una tripa! Ya cuando fueron creciendo se enfrentaron a él, porque salieron buenos…Y un día y que la emborrachó, la hizo beber, no sé si hasta con un embudo, dijeron… y el cabrón llamó a los hijos para enseñársela diciendo “Ahí la tenéis cómo se pone, por eso la pego”. Y ya los hijos no aguantaron más y se llevaron a la madre a Madrid. Luego y que apareció él con un saco de garbanzos para hacerse perdonar

-Y ¿le perdonaron?

-No… Acabó pidiendo por la calle. Y ya por últimas se tiró por una ventana. Eso dicen. Pero los hijos salieron buenos y trabajadores.

Se me olvidaba

-(…)¡Ah! Se me olvidaba…Al acabar la guerra mandaron unos frailes a adoctrinar por los pueblos…Pero yo no acudía a los cánticos esos que llamaban a misa…Hasta que un día, me pilló por banda un falangista, de los que hacían patrullas, con su camisa azul… y me dio el alto, “¿A dónde crees que vas?” Y yo le digo, pues a trabajar, y me dice “¡Lo primero  a confesar los pecados!”img_20170213_191401235.jpg

…Y yo le digo, perooo…¿cómo voy a entrar ahí con el azadón y la manta? “Déjalo ahí en el escalón, ¡A ver si te crees que te van a robar eso!”-suspira-  Hice lo que me mandó, ¡Claro! ¡Cualquiera! Y dentro estaban todos de rodillas delante de los frailes… pero me tocó uno, que no sería muy malo, porque me preguntó si me pegaba con mis hermanos y que si alborotaba en la plaza y yo le dije que no,  y va y me dice con sorna “¡A ver si vas a ser un santo!” Nooo, le digo, lo que pasa es que mis hermanos son muy chicos y yo que soy un mozo de doce años ya, tengo que trabajar y no me queda tiempo de discutir con nadie y en la entrada están los aperos que no me han dejao pasar, si quiere usté ir a verlos…Y le debí caer en gracia, porque me mandó pal campo y que rezara por el camino. ¡Miá tú!

cosas que pasan

Otro de los síntomas de la enfermedad del Parkinson es el extreñimiento, con algún que otro episodio imprevisible de  diarrea.

Hoy es el señor Irregular quien ha sufrido uno de esas “pequeñas catástrofes sin importancia” con Pablo y así lo cuenta:

“Esta noche sobre las tres de la madrugada, Pablo ha ejecutado un bombardeo biológico sobre el baño completamente a oscuras. La falta de luz y poca familiaridad con el terreno han provocado que fallara su objetivo causando gran devastación sobre el bidé. El efectivo implicado en el ataque tuvo que ser rescatado por tropas filiales por no ser capaz de encontrar sin luz la salida del baño. Las tropas filiales ejecutaron un ataque químico intenso sobre la zona dañada y el efectivo herido en su dignidad. Las operaciones finalizaron 15 minutos antes de que sonara el despertador para ir a trabajar. Fin del comunicado”

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