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Serpientes de verano

Han venido a vernos este finde, la familia SJ. Hemos hecho muchas cosas juntos; leer cuentos, hablar en la terraza hasta las tantas, comer en el huerto y hasta un baño de barro mientras regábamos (si fuéramos artistas lo llamaríamos “performance”)…El domingo se fueron al mercadillo y vinieron con una enorme serpiente (no os asustéis que es de plástico!). Cuando E…… nos la enseñaba, Pablo:

-Como esa…o mucho más grande era la que estando yo tumbao en un chujardo, que teníamos hecho así bajo unos riscos pa guardarnos del mucho sol o del mucho frío, mientras echábamos la merienda… ¡Pues que me echo a de ver que hay una culebra!…Enroscá allí, encima de mí, entre la paja y las piedras…Asi es queee, ni corto ni perezoso, avivé un buen fuego que preparé así, con ramas y hojas pa que hiciera humareda y subiera bien alta la llama…y saliendo deprisa del chozo…enseguida oí cómo sonaba mientras se churruscaba…Como yo sería bien chico, no tanto como tú, pero un mocete…pues se me hizo todavía más grande de lo que era… así como un dragón de esos que vuelan en las fábulas…Pero si, ¡mas grande que esa pué que fuera!

Refugios y vericuetos

Hoy le he pedido detalles de una historia que me contó ayer, (curiosa), pero ha tomado un desvío de la leche:

-Pues esa era la mujer de un abogado muy “sonao”, que tenían una casa muy buena, en la plaza de arriba frente a la iglesia, tenía hasta cueva

-¿Para guardar el vino?

-Yo no sé lo que “dejaríen” allí refrescando, cuando entramos nosotros estaba vacía, se lo habían llevao todo…Es que las casas con cueva tenían que tener pintada una señal en la pared o en la puerta,  para saber dónde había que cobijarse si había bombardeo

-Y ¿tuviste que refugiarte alguna vez?

-Yo estaba siempre de un lao pa otro, como un salvaje, sin control ninguno…Una vez tuvimos que irnos todos a pasar dos o tres días a la viña, niños y mujeres porque se temían represalias por algo…Y mi tía Eleuteria se llevó un saco con ropa, porque no se sabía lo que iba a pasar, y lo escondió bajo un montón de pajas y hojas para que no vieran relucir lo blanco…Y yo que estaba, con los demás chicos quemando montoncitos por allí, pues allá que fuimos a prender fuego también a ése…No se me olvidará que mi madre le daba el biberón a un niño, debajo de una higuera…