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¡Dónde va a parar!

Hoy  Pablo ha amanecido muy enfadado. Probablemente ya llevaba mucho tiempo levantado, con esa prisa y resolución desesperada que le entra cuando siente que el mundo no se quiere adaptar a su ritmo obsesivo. Cuando ya he preparado todo para ir al huerto…(a la hora habitual)

-¡Sí hombre, ahora voy a ir yo, a la hora de comer!

-Pero si faltan cuatro horas para la hora de comer, ni siquiera es la hora del bocadillo.

-Bueno, ¡tú dirás lo que quieras decirme! Pero yo estoy aquí a gusto y no me muevo…

-¿Ni siquiera sales a sentarte al sol en la puerta?

No me ha contestado, se ha hecho el “sordo” y le he dejado.

Más tarde ha llamado Michelle para invitarnos al aperitivo, con el”pretexto” de agradecer una reparación con cuerdas anudadas que le hizo Pablo en una cesta. Al ser informado del evento le ha cambiado la cara,  se ha puesto su chaqueta buena y, delante de unas buenas cervezas,  ha estado contando animadamente  las bondades de su navaja ( que siempre hay que llevar una en el bolsillo) y lo ricos que están los tomates que él cría en su huertoimg_20170316_160306230.jpg

-…y la diferencia de sabor con los que venden por ahí ¡dónde va a parar!

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¡Pies para qué os quiero!

De buena mañana:

-Como ayer te “fuistes”sin decirme ni las buenas noches ni ná…¡Por lo menos yo no te oí decirme ná!…Pues pensé que estarías enfadá por algo… Así que, ¡mira! me voy a dar un paseo aunque sea sólo hasta la playa, porque no se me pueden tener quietas las piernas y no voy a estar esperándote aquí sentao hasta que puedas salir conmigo…

-¡Pablo !- se da la vuelta y aparenta que no me oye -¡Pablo!- Sigue trajinando con las llaves en la puerta. Me acerco a él y le fuerzo a mirarme- Oye ¿No te acuerdas que tenemos cita con la enfermera?

-No me va a quedar más remedio que esperarte entonces

Cuando entramos a la consulta, ya se pone todo formal y atento a lo que le preguntan y me mira antes de contestar. Se tumba,con esa agilidad de yogi que tiene, en la camilla y Concha le hace una examen de sensibilidad en los pies. Le va tocando y él distingue, sin mirar, lo frío, lo caliente, los pinchazos y las cosquillas. img_20170308_183401643.jpg

-Está todo perfecto, Pablo-le dice mientras anota los resultados y le mira calzarse en perfecto equilibrio

-¡Si lo sé! No los tengo muertos los pies, no..

libertad vigilada…

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Aquí está Pablo sentado en la puerta de su caseta del huerto, caído en uno de esos sueños de libertad.

Estar al cuidado de una persona no deja de ser, un poco, tenerle bajo vigilancia. Vigilar que se asee, que se cambie de ropa, que coma a sus horas y una dieta adecuada (Pablo preferiría comer dulce solamente), las horas de sueño y de vigilia. A veces le veo paseando por el pasillo con el reloj en la mano (porque pasa el tiempo más rápido que si lo tienes en la muñeca) cuando bajo a darle la última dosis de levodopa sobre las 21:00 Y si por cualquier distracción me retraso un minuto, me reclama a la voz de

-Las nueveeee, las pastillas!

Y cuando llego a su lado, preparo la cena y  se queda ese rato en la cocina, casi siempre contándome alguno de sus recuerdos. Sentado en su sitio de la mesa, calibrando el humor que tiene “el vigilante “para desviar hacia uno u otro lado la conversación…se toma sus pastillas y dice mirando cómo vuelvo a rellenar el pastillero

-Bueno, esas ya son las de mañana, ¿no? Ya no me mandas nada más por hoy, yo ya puedo irme a la cama. ¡Buenas noches!

 

Me dice que no sabe si ha soñado o es verdad, pero ¡que le habíamos abandonado!

Cuando estás al cuidado de alguien, creo que te entra un poco el síndrome ese de cuando uno es objeto de rapto. No sé si les pasa a los raptados solamente o también a los raptores y a los velociraptores (ahora no sé muy bien en qué periodo geológico estamos), o nos pasa un poco a todos cuando interactuamos desde cerca, a piel desnuda…

Bueno, en cualquier caso hemos hecho una comida en el huerto, con amigos ( os pongo aquí la ilustración, que hoy no es dibujo sino foto) y Pablo ha podido explayarse contando sus historias y sintiéndose rodeado y querido… Y yo también he podido desviar la mirada hacia los otros y salir de “Estocolmo” por un rato.

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