Archivo de la etiqueta: dar demasiada importancia a las cosas

…me cuenta un poco más, pero no lo termina

Hoy teníamos cita en Serveis Socials del Ajuntament,  para informarnos sobre “tecnología y sistemas localizadores de ancianos desorientados y deambulantes”. Pablo, en silencio, observaba cómo buscaban información y requisitos en el ordenador y cómo se perdían en unos vericuetos por los que él nunca ha caminado.

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– ¿Qué resultao han dao?

Me pongo a hacer un resumen , pero veo que lleva la mirada perdida hacia el río y que no me está oyendo.

-Pablo, ¿me oyes lo que te digo

-No…¿Oyes tú a esa rana?

– ¡No me digas que oyes una rana desde lejos y a mí no!

-Si es pa hacerte de rabiar…¿Quieres saber como sigue el cuento?

-Sí

-Pues al siguiente que preguntaron fue a un perro viejo y apaleao que pasaba por allí y contestó lo mismo que el burro. Que cuando había  servío pa cazar y guardar la finca no le faltaron huesos y pan duro y hasta alguna caricia por el lomo, pero ahora, que ¡mira!, no le dejaban ni morirse alli tranquilo en el corral. Y que lo habían echao a palos, olvidándose de tó lo bien que se había portao con  sus amos…

-Así que la serpiente…

-Así que la culebra se retorcía de gusto y pa alargarlo más, le dejó al soldao que preguntara a otro que se movía entre los arbustos

 

 

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La parra dará sombra

-… Pues sí hombre, los insectos también son necesarios, piquen o no piquen…¡Ay qué cooooño! Qué se me enreda esto..img_20170330_165830341.jpg

-¿Por qué no paras a quitártela? que parece que tienes  prisa…

-Si a veces lo pienso y me quiero parar pero se me van las piernas ellas solas…

-Como cuando siempre tenías quehacer en la viña…

-¡Es que las cosas hay que haceeerlas!..¿Qué te crees que se hacen solas? Este año, por ejemplo, como no hemos podao la parra, pues no va a dar otra cosa que sombra, ni uvas, ¡ni ná!

-Pues qué bien, una buena sombra. Si las uvas ni las comemos

-Uy, que no, dice… Mira, hacíamos el vino con ellas y también colgábamos los racimos de las vigas y así se iban secando y teníamos uvas todo el año, lo que es que aquí con la humedad no se secan, se pudren…¡Si yo ya lo he probao!

 

 

(des)variaciones primaverales

-¡Claro que florecieron!  ¡Menudos peros!

– Y ¿ te dijo algo tu padre por haberlo hecho tan bien?

-¿Dónde tienes una bolsa? Que voy a recoger unas habas

-Toma

-Estaaaa ¿ no es muy grande?

-No la tienes que llenar entera

-Echo las que estén pa comer -suspira-

-¿Por qué no descansas primero un poco? Acabamos de darnos una buena caminata. Siéntate y dime ¿De qué color eran las flores de los Perales?

Se sienta. Se ríe (de las tonterías que digo). Vuelve a levantarse al minuto, en cuanto me pongo yo con los dibujos

-Hay que hacer las cosas y luego ya ponerse a descansar. Tú puedes pintar monas si quieres…

Se va hacia las habas y vuelve al momento 

– ¿Dónde me has puesto la bolsa? – Me levanto, se la doy – ¿Estaaaa? ¡Esta es muy grande !Entonces, ¿cuántas te hacen falta?

-Coge las que quieras, hasta que te canses.

Se va. Vuelve con la bolsa terciada de habas y me las enseña.

-¿Hay algo pa echarse a la boca? Aunque sea un cacho pan de ese que tiene uvas..

Le doy la bolsa con la merienda y la botellita de vino con gaseosa. Se sienta en mi sitio, repara en el dibujo. Aparta el cuaderno y mientras va sacando el pan dice:

-Pues, el caso es que blancas blancas no son, tienen algo de color así como por dentro, son un parecido a las del membrillo…Y ¿qué le habrá pasao al membrillo este año?

Gilda y el autobús de la tele

-Y ¿qué es lo que pasa con ese autobús que nombran tanto por la tele con unos dibujos de niños y niñas pintaos…? Es que yo no me entero de lo que pasa-hace un gesto con las manos-, osea ¡que no cojo onda!

Se lo explico

-Entonces, son otra vez los beatos, que les da rabia que hagamos los demás lo que nos dé la gana..

-Algo así

-Sí, han sido así de siempre…Si cuando en el pueblo traían una película de dos rombos se ponían algunas, de las que iban tanto a misa,  en la entrada del cine a gritar, para que no compráramos el tique…Y que éramos pecadores decían y vuelta y dale con que no viéramos la película. Sobre todo pasó con una muy nombrá, que hasta se pusieron delante de la puerta, agarrás de las manos para no dejarnos entrar…Y mi novia diciendo, “¡qué vergüenza Pablo, vámonos!” Y yo, ¡Sí hombre! Sí nosotros no vamos a hacer lo que hagan de malo en la película…Y pasamos, ¡Claro que pasamos a verla!

– Y ¿De qué era?

 -De una que bailaba y se quitaba un guante..¡Ya ves tú! -suspira- Pero la cosa es el afán ese que tienen con nuestros pecaos…¡Que se ocupen de los suyos!

Se agarraba de una maroma para levantarse

Aunque su carácter siempre ha sido agradable y trata de “dar gusto” y dice mucho eso de que “es mejor reírse de las cosas que estar enfadado”, por alguno de sus desequilibrios en la dopamina, sufre a veces  alteraciones de conducta y emociones. Momentos muy duros para él y para los que le rodeamos en los que no se fía de nadie, en los que vive bajo la sospecha de que todos le estamos engañando, robando, aprovechándonos de él y de sus posesiones (sic). 

Hoy estaba de ese modo y no decía nada, dando el paseo; así que he empezado una conversación tratando de llevarle a esos lugares que le gustan tanto, como las cosas de su bisabuelo “el morero” que parece que le dejaron una honda huella aunque cuando murió no debía de gastar él más de  seis o siete años.

– (…) Y cuéntame, ¿cómo se levantaba del jergón?

-Pues cómo se va a levantar…Con una maroma…

-Y ¿qué es una maroma?

-Pues una cuerda más gruesa que está hecha a base de esparto trenzao

Porque como era herniao de las dos partes, ¡de algo se tenía que agarrar! Y ató una cuerda a una viga, que son unos travesaños de madera que sujetan el tejao, porque él dormía en el cuarto que tenían para dejar las aceitunas a remojo y colgar algún chorizo, y ni techo raso ni ná…

Ya se deja llevar de los recuerdos y enlaza unas historias con otras, muy lentamente y tropezando en alguna palabra que ha perdido y yo le echo un cable (o una maroma) y se la descubro para que siga, por ese camino.

Tomárselo con calma

El sol es gratis, y algunas naranjas también… pero todo lo demás cuesta un esfuerzo: Tener un horizonte, cuidar y ser cuidado, sentir, recordar, volver, romper silencios, plantar cebollas, querer, escuchar a los pájaros y distinguir sus voces, leer y ser leído, ponerse límites, estar limitado, adaptarse a las limitaciones, respirar (a veces), dar y recibir, intentar cosas nuevas y alguna de las viejas que ya hemos intentado antes, tomárselo con calma y apoyarse en un bastón de caña pulida y el sol allí delante sin ninguna sombra (salvo las que llevamos dentro) como si fuéramos el final de un western en el que el pistolero se aleja, dejando todo en orden, en busca de nuevas aventuras.

“qué importa saber quién soy, ni de donde vengo, ni por donde voy…”

 

(Al teléfono y a voces)

-Faustinooo ¿sabes quién soy? (-…-) -Claro que te conozco, el que no me conoces eres tú ¿a que no sabes quién soy? (-…-) -¿Que no eres Faustinooo?¿Entonces quién eres? (-…-) –¡Ah, coño! Adela, y Faustino ¿dónde anda? (-…,…-)- Faustinooo ¿no me conoces? ¿sabes quién soy? (-…-)-Y ¿qué tal por ahí? (-…-) -Pero eso de los dientes no es ná, yo también los tengo postizos y como hasta turrón del duro (-…-)-¿Que no puedes? Sí hombre, tú lo que tienes que hacer es dar mordisquitos pequeños, y en siendo dulce, ya verás qué bien pasa (-…-) -No, las tajás*  yo tampoco puedo, me las hacen puré, ¡qué se le va a hacer! (-…-) -Pero esooo ¿te pasa de verdad? A ver si va a ser como las pataletas que te daban de chico, y que dijo el médico que no te hicieran caso, que lo hacías tú para llamar la atención (-…,…-) -Entonces, es cosa seria dices, bueno hombre, tú come y da buenos paseos por ahí (-…-) -Sí, estoy aquí en Madrid; yo… donde me quieran llevar (-…-)- Sí, y que tienen a J… hospitalizao, eso dicen, ¡cosas que pasan! (-…-)- Pero tú anímate hombre.

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(tajás*) se refiere a la carne con hueso