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Quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos

Se pasa mucho tiempo dentro del baño; yo a veces abro, despacito, la puerta para comprobar que esté bien y le veo ensimismado frente al espejo, entablando con él un diálogo gestual: enarcando una ceja, sonriendo, colocándose el pelo hacia delante, cubriéndose lo ralo…

Luego me voy a la cocina y le espero, con la leche caliente y las pastillas preparadas.

Hoy al sentarse, me ha mirado muy serio y me ha dicho

– Yo es que no sé quién soy – se señala las venas abultadas de las manos – yo es que no sé qué hago aquí…

Pienso que se refiere a estar dentro de ese cuerpo que no reconoce y empiezo a contarle cosas de su infancia y sus padres, cosas que le he oído tantas veces, para llevarle a un sitio “conocido”… Según voy hablando veo que no se interesa nada por mi voz, que probablemente no me entiende, pero me mira y canta:

– ¿Qué importa saber quién soy ni de dónde vengo ni de dónde voy🎶🎶🎶

Sol y sombra, “me acuerdo”

Hemos llegado andando hasta la playa y nos hemos sentado en la piedra de pensar. Llevamos un par de minutos en silencio, él haciendo rayas en la arena con su bastón y yo…De repente se levanta y me pregunta

-¿Sabes cómo conocía yo que había llegao el medio día? …Pues me colocaba así, con el sol en la espalda y si echando el pie p’alante – hace el gesto de pisar su sombra – me pisaba la cabezaaa

…es que había llegao la hora de parar a comer – se ríe, se sienta de nuevo y empieza a cantar –

🌫️🎶ya se está poniendo el sol, hacen sombra los terrones, mírale la cara al amo, verás qué mal gesto pone🎶🎶

Eso era un cantar que hacían las mujeres en la aceituna, queee había algunos amos que se les hacía poco la jornada de sol a sol y ponían mala cara cuando se acababa…Luego ya vino la ley de las ocho horas, perooo ¡ya pa’qué! – se ríe – Ahora yaaaa…voy con el sol a la espalda…y la sombra también…¡Ah! Había también una bebida que lo llamaban “solysombra” ¡Yo no sé porqué me acuerdo de eso ahora!

Batman en rosa y Rascayú en la era

-¿Y este desfileeee?

-De carnaval

-¡Uuuuuh! …Pero ¿qué hacen tó’s vestíos iguales? Ellos de negro y ellas de rosa…¡Miá tú! Si el carnaval es pa que no se te conozca, que no se sepa lo que eres, ¡en eso está la gracia! Precisamente algunos se vestían de mujeres y se pintaban la cara y tó, y se sacaban cantares pa hacer burla unos de otros, y mi abuelaaa, vestía de   vagamundos se burlaba de las ricas que salían a mirar…en fin, quee esos días de carnestolendas se podían hacer tós los disparates… Pero me parece a mí que ahoraaa…andáis como amaestraos, con mucho bombo, pero ná…Lo prohibieron, sí…entonces prohibían tó lo que les parecía…prohibieron una canción (*se pone a cantar) 🎶🎶Rascayú cuando mueras que harás tú,  tú serás un cadáver nada más 🎶🎶 …que era de uno que se le había muerto la novia y bailaba con los esqueletos y decía…ya no me acuerdo…ah! sí, que “estos muertos se han revolucionado”  ¡Uuuuuh, pa qué queremos más!…si no se podía en el pueblo, nos  íbamos a las eras, que estaban retirás de las casas y allá que íbamos…alguno que sacaba un acordeón o unas castañuelas y ¡a bailar!

Ya está abrochao

Se sienta a abrocharse el cinturón y pelea un buen rato con la hebilla y sus dedos

-¡Ay que ver!

-¿Te ayudo?

-Si es que me estoy acordando de un cantar que decía “Hay que ver hay que ver las ropas que hace un siglo llevaba la mujer” -mientras habla no deja de luchar con su cinto- Era un cantar muy famoso…¿Tú no le conoces? Seguía diciendo -canturrea- “Creo yo, creo yo, que con una de esas faldas se hacen lo menos dos…”  Pero no hace tanto que llegó un día mi abuela, ¡yo no sé pa qué!, sería pa llevarnos alguna merienda a mi primo y a mi…es que había que estar cuidando los melones pa que no selos comieran los cuervos…La cosa es que fue llegar mi abuela y ponerse a llover, no mucho, así un llovizneo, pero que te cala si te quedas quieto…y entonces mi abuela empezó a quitarse faldas y nos dio una a mi primo y otra a mi y ella se agarró de otra y se la echó por’cima de la cabeza…¡Y todavía le quedaban faldas debajo!- se ríe- ¡Qué cosas se le quedan a uno en la cabeza!…Ya está ¡abrochao!

Aleluya

Lucy y Steve han traído hoy la guitarra y nos cantan una bonita versión de “Blue moon”. La cosa se va animando y alguien pide una de Cohen y, aunque no recuerdan bien la letra deciden cantar “Halleluja” para que podamos todos entrar al estribillo, aunque sea mal entonado. Pablo está callado mientras bebe una cerveza y no se sabe si está atento a la música o con la cabeza en uno de sus viajes interestelares. 
Cuando le damos al ¡Aleluya!, termina de masticar una patata parsimoniosamente y me dice

-Eso es de misa, ¿qué no? – y sin esperar respuesta sigue – la primera misa que dieron en el pueblo después de la guerra la dieron en la plaza, porque la iglesia estaba mu mal, habían vivío allí milicianos y habían hecho fuego y tó, así que hasta que la prepararon puees…y va el cura y dice: “¡A mí no me ha salvao el pueblo, me ha salvao ladivinaprovidencia!” Y ¿cómo que no le había salvao el pueblo?, si le tuvieron escondío y a los niños nos dijeron que se lo habían llevao a Talavera, pa que no se nos fuera a escapar decir dónde estaba si nos preguntaban los de la FAI…Y más de uno dijo, ¡así por debajo, claro!, no le fueran a oír: “Ay amigo, si volviera p’atrás el tiempo, ¡veríamos a ver si te salvaba Ésa!”…Pero yo creo que le mandarían que lo dijera, que no salió de él ofender así, porque no era mal hombre, cuando había alguien muy enfermo y necesitao, siempre iba a verle y algo le llevaba, hasta tabaco dejó a uno debajo de la almohada una vez…