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Las cargas de leña

Veo a un hombre que carga y coloca troncos cortados de naranjo sobre un camioncillo rojo y saco el móvil para hacer unas fotos robadas; pero nos ve, se detiene en la tarea y nos saluda. Le pregunto si puedo hacerle una foto y rápidamente salta al suelo y posa sonriente. Luego me cuenta que ha tenido que talar muchos árboles porque están malos y teme que se contagien los otros. Me dice que conoce a Pablo desde hace mucho y que siempre le ha parecido un buen hombre y dirigiéndose a él le habla de las dificultades del campo

– ¿Verdad Pablo? Si no es la mosca, es la goma y si no el piojo y si no los intermediarios…Pero siempre se quedan otros con la ganancia y nosotros con el afán

Pablo mira abstraído hacia la carga y no parece estar allí. Me despido del leñador y seguimos andando de regreso, muy despacio. Después de un rato se para a descansar en un poyete del camino y

– Esa leña que lleva enseguida arde…Es mejor la de encina y olivo que se da por mi terreno… pero aquello ya pasó…hace mucho que no voy por allí… se me van las cosas de la cabeza…¡Cuidao las cargas de leña que habré llevao yo!

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Si estuviera en otro sitio

– Este árbol lleva ya muerto mucho tiempo. Sí estuviera ahí donde comemos, se le cortaban estás ramas por aquí y con unas buena plataforma encima, se preparaba una mesa que pa qué… Pero aquí no hace nada más que estorbar; habrá que cortarle al ras con una buena sierra y pa leña.

– También se puede cavar alrededor y sacar el tronco entero, para trasladarle allí y hacer esa mesa que dices.

– Peroooo ¿tú sabes las raíces? Las raíces pueden haberse ido hasta allí -señala el huerto vecino- Eso hay que cavar muchoooo… O con maquinaria, como arrancan los naranjos ¿tú lo has visto?Pero asiii…

– Así, cavando un poco cada día. Sí no tenemos prisa

Se va hacia la caseta mientras yo me pongo con la azadilla pequeña a vaciar la tierra alrededor del tronco. Al rato vuelve y se queda mirando

– Osea que te vas a empeñar en hacerlo, pero si así no vas a poder…y ¿qué no hay otra herramienta un poco más grande?

Se va de nuevo y vuelve preparado con su zacho (que así nombra él a la azada), la pala y los pantalones recogidos dentro de los calcetines, como un “Tin-tin” resuelto a emprender su aventura.IMG_20170521_194828.jpg

 

Por las ramas

 

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Deja la sudadera en el árbol como buscando en qué rama se detiene, igual que cuando rememora el pasado

-(…) También había árboles en la viña. Dos peros, que son como las peras pero más duros…

Aquí se va por la “rama” de la poda, de cómo aprendió y lo puso en práctica…

-(…) También albaricoqueros, que son tan buenos los albaricoques de por allí que hasta la pipa se come, como si fueran almendras…

Esto va a las ramas del mazapán, cómo se hace y a la familia del pueblo que tiene el negocio confitero…

-(…) Y yo creo entrever que había también alguna encina…¡Ah! Y una parte que dejábamos para labrar y allí plantamos algarrobones, que son como algarroba pero el grano más redondo y hacen una mata, así a esta altura – señala con las manos unos quince centímetros- Eso era de forraje para los guarros, que los soltábamos allí y ellos iban comiendo…De vigilarlos se encargaba Faustino, que era el más chico por ese tiempo y una vez – se ríe – nos le encontramos llorando y que porque se le habían perdío…Y es que se habían hartao de comer y ¡se habían echado a descansar!

Y en esta rama lo dejo.