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FX efectos especiales

Pela una naranja (sí, ha vuelto a comer naranjas, de repente, ahora sí que están buenas y en su punto…) con ese cuidado y atención que pone en el manejo de sus manos,como si lo que manipulara en vez de la navaja fueran los mandos de una nave que le teletransporta en el tiempo y el espacio

Y empiezo a ver con él a Mr. Spock y al capitán Kirk con Uhura, la oficial de comunicaciones…”¿puede darme sus coordenadas?” “prepare curso interceptor” “abandonen todos la nave”

-Entonces hoy no podemos salir, ya he visto la que está cayendo, por la ventana de mi cuarto…habrá que entretenerse aquí

La Enterprise, nave insignia de la flota estelar, ha quedado inoperativa debido al mal tiempo o a un ataque de los  Klingon, ¿quién sabe?

-Esto no lo había visto yo nunca! Tantos días seguidos…img_20170120_194055644.jpg

Y mientras pongo cara de estar siguiendo atentamente la anécdota que Pablo me cuenta, como los actores de una película de ciencia ficción que miran paralizados una pantalla donde los creadores de efectos digitales, montarán explosiones y lluvias de meteoritos

-“¿Está seguro de las coordenadas?”

-¡Pues claro que estoy seguro!¡Si me acuerdo perfectamente!…parece que lo estoy viendo…

Vida, el sentido de la

Hoy a Pablo se le va adelantando la cabeza (como a un personaje de Jim Henson en “Cristal Oscuro”-1982-), y se le retrasan las piernas y le pesan. 

-¿Por qué se me irá hoy el cuello “paralante”? ¡Con lo derecho que he ido yo siempre! -suspira y sigue intentando enderezarse y avanzar, yo le agarro del brazo para ayudarle.

-Son cosas que pasan, como tú dices. ¡Venga! Trata de pensar la postura y ponerte derecho.Y no te aceleres que no tenemos prisa.

-Si lo intento, pero enseguida se me olvida y parece como si me pesara la cabeza…Y ¿cómo me habrá llegado tan pronto esta vejez?

-¿Tan pronto? ¿Tú sabes los años que tienes?

-Ya, pero se podía haber esperado un poco

Sí, yo también creo que, tengamos la edad que tengamos, llega la vejez cuando menos la esperas, siempre de repente, como dice Pablo y como decían los Celtas Cortos en “la senda del tiempo”

Los santos inocentes

-Pablo, no te pongas la gorra que hoy está lloviendo..

-No será para tanto, serán unas chispas

-Que no está el tiempo para dar paseos

-¿un paseo dices? Pues el caso es que sí, llévate el paraguas “pasiacaso”

Oye lo que le parece y anda por el medio del camino y se ríe si le advierto que hay que ir por el lado izquierdo. Camina como si la calle fuera suya, y así es, ha ido creando un mundo interior en el que vive “divinamente”, una isla en la que los demás somos el ruido de las olas. Cuando se acerca un coche, o  un grupo de ciclistas y le digo que se eche a un lado, siempre, siempre, se para, se da la vuelta despacio a comprobar que no le estoy engañando, porque él no se cree cualquier cosa que le dicen, pero no sólo hoy, día veintiocho de diciembre…¡Todos los días del año!

A veces me impaciento y le aparto yo tirando de su manga hacia mi lado (es muy fácil moverle, como si no pesara nada, su cuerpo no ofrece resistencia)

-¡Algún día te atropellan, o provocas un accidente!

-Qué exagerá, no será para tanto…Si tienen sitio de sobra…¡Que se aparten ellos!

Y el coche ahí esperando que Pablo decida dejarle pasar. ¡qué inocente!

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Tomárselo con calma

El sol es gratis, y algunas naranjas también… pero todo lo demás cuesta un esfuerzo: Tener un horizonte, cuidar y ser cuidado, sentir, recordar, volver, romper silencios, plantar cebollas, querer, escuchar a los pájaros y distinguir sus voces, leer y ser leído, ponerse límites, estar limitado, adaptarse a las limitaciones, respirar (a veces), dar y recibir, intentar cosas nuevas y alguna de las viejas que ya hemos intentado antes, tomárselo con calma y apoyarse en un bastón de caña pulida y el sol allí delante sin ninguna sombra (salvo las que llevamos dentro) como si fuéramos el final de un western en el que el pistolero se aleja, dejando todo en orden, en busca de nuevas aventuras.

El banco vacío y los venenos…

-Ya no hay nadie que se venga a sentar en el banco…hasta que no vuelva el calor…

-¿Echas de menos, a tus amigos?

-Es que enseguida les parece que hace frío…y ya no salen…¡yo no sé dónde los tendrán metíos!

-Pues en su casa…Pero si hace poco te dijo una señora muy amable, que por qué no ibas  a merendar y a pasar la tarde, que allí se reúnen tres o cuatro y lo pasan bien…Yo te acompaño hasta su casa, si quieres…

-No, si yo sé ir…lo que es que no quiero…

-Pero ¿por qué?

-Pues porque ¡para estar allí callao!…Si fuera antes, que me sabía muchos chistes y cuentos …Pero ahora ya ni entiendo lo que me dicen…

-¡Cómo que no! Y lo que sabes de las vacas y las víboras, ¿no te acuerdas?…

-Pues que una vez, quitando los chupones de las olivas, a uno le picó una víbora en un dedo y como tenía la estraleja en la otra mano, se lo cortó allí mismo  y se fue al pueblo a curarse…y se salvó, pero después, no se le ocurrió otra cosa que volver a buscar el dedo…y esa fue su perdición…porque al llegar al sitio, se habían arremolinao allí las avispas a la sangre y una le picó en el cuello, en una vena de las que van al corazón… y ¡lo que son las cosas! Cayó muerto antes de llegar al pueblo… del veneno de la avispa…

-Pobre hombre…

-¡Él se lo buscó!

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Objetivos contradictorios

 

-Y entonces a ti, ¿no te duele nada?

-Doler, lo que se dice dolerme no me duele, lo que tiene es que me pesan mucho las piernas.  Es una cosa rara, como si algo me sujetara y yo tuviera que ir siempre tirando de eso

-¿Como la bola que llevaban arrastrando los presos?

-Algo así será

-Pero, no paras de andar

-¿Cómo voy a parar? …si cuando estoy sentado un rato, ¡se me empiezan a mover las piernas ellas solas!..y tengo que levantarme y ponerme a andar corriendo…

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Y eso es lo que le pasa, que tiene ese impulso de salir corriendo, pero no el de pararse a pensar a dónde va ni con qué motivo; como ese personaje fabuloso: Berthold, el corredor más veloz del mundo, del barón de Münchhausen, que se tenía que atar los pies a unas pesas para no salir a la velocidad del rayo.

 

 

 

 

¿Qué dice Pepita?

Pepa, la vecina de enfrente. Donde antes, durante muchos años estuvo el bar PEPE.  Ella era la cocinera, muy afamada por sus arroces y picaetas de sepia con ali-oli y sus hijos llevaban la barra y las mesas, eficiente y amablemente. Tienen también un huerto y nos trajo hace unos días membrillos y calabaza.

Hoy, hemos cruzado a su casa para llevar un trozo de carne de membrillo y otro de pastel de calabaza. Ella ha salido, porque iba a la compra y hemos estado un rato en el medio de la calle hablando.

-Yo también voy a hacer membrillo, mañana o pasado me pondré, porque lleva mucho tiempo hacerlo… Y luego al final, me lo como yo…Bueno…cómo se nota que sois de Madrid ¡Lo que os gusta ir al campo! ¡Y este hombre lo que anda ! ¡con lo mal que se ha “quedao” de la cabeza! Pero las piernas, fíjate que bien las tiene…No si… engordar no vais a engordar…Yo en cambio, estoy muy mal de las rodillas…Y no me quieren operar…Y que dicen que soy muy vieja…¡Cómo voy a estar vieja, si la cabeza la tengo estupendamente! Si yo fui a aprender de ordenadores y todo…y hasta he escrito mi vida… Es que es mucho lo que he pasao…Bueno, ¡hala! Qué os estoy entreteniendo. A ver si un día me lleva mi hijo a ver vuestro terreno…

-Cuando quieras

Pablo ha estado todo el tiempo en silencio con sonrisa atenta…cuando hemos empezado a andar me ha preguntado:img_20161112_113745300.jpg

-Y ¿qué dice Pepita?

con la gorra puesta

Si el sol viene de frente se cala muy bien la visera hacia los ojos y cuando es al revés, se coloca la gorra protegiéndose el cuello. La gorra es un elemento importantísimo para él. Tener la gorra puesta es estar preparado para salir, es tener el control, es estar dispuesto, es estar alerta… Se le puede olvidar el móvil, el pañuelo, las llaves (sobre todo las llaves) pero de la gorra siempre es consciente. Cuando le compré esta amarilla de “Brasil2016” me puso mal gesto y me dijo que parecía que iba a ir “de carnaval”(no porque relacionara brasil/carnaval, si no porque le pareció muy chillona) Luego se la puso y alguien le hizo algún comentario admirativo sobre su gorra y desde entonces es la que más se pone de la colección que tiene.

Cuando le veo sentado con la gorra puesta, sé que me está esperando.

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