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Más de cincuenta parras

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Una de sus obsesiones son las parras. Las riega, las poda, las arregla alrededor de hierros viejos que se va encontrando, envuelve cada racimo con papeles para proteger el fruto de los pájaros.

Nos estorbaba una que tenía una ramilla y cuatro hojas, sujetada con un clavo a la pared de la caseta, donde hemos querido solar un trozo para hacer una balda. Pues para salvarla, ha estado un par de horas abriendo una zanja para hundir en ella la rama y guiarla hacia otro lado donde “no estorbe” dejando fuera el final con sus cuatro hojas.

Ahí le tenéis, apretando la tierra con sus zapatillas nuevas…Las uvas dice que ya”no le pasan”y se le hace una bola con el “pellejo”, pero le gusta tener buena cosecha. Las va recogiendo y se las lleva en bolsas a sus amigas.

Presumiendo con las chicas

Hoy ha venido nuestra amiga Michele a ayudarnos en el huerto y después hemos ido a tomar el aperitivo con ella.

-¿Estás cansado? ¡Hoy has trabajado mucho! – Dice Michele

-¡Uy!, nada…y porque no hay baile esta tarde, que si no…allá que iba

-¡Menuda energía tiene!

Y se pone todo orgulloso, de estar ahí participando de la charla, de estar al lado de una chica guapa a la que “podría invitar al baile”, de sentirse un galán.

Por la tarde, en el parque, lo primero que ha dicho es que hoy ha estado tomando el aperitivo con una chica francesa.

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Algunas mujeres de su edad se sientan por la tarde, acompañadas de sus cuidadoras,  en un banco del parque y se cuentan cosas, a veces son monólogos cruzados, pues comparten enfermedades (alzheimer, sordera…) y deterioros propios del paso del tiempo. Nosotros pasamos por su lado, saludamos y seguimos la marcha, pues Pablo camina diariamente, bastante ligero y sin aparentar cansancio. Cada vez nos paramos más tiempo y nos cuentan y nos preguntan más cosas. Hace unos días se quedó a “pasar un rato con ellas”mientras yo me fui a la compra. Le vi sentado en el borde del banco y parecía no prestar atención a lo que hablaban, porque es muy lento en “traducir” lo que le dicen y en encontrar la respuesta. Más lento de lo que le gustaría y eso le inhibe, ¡claro!

Esta mañana ya me ha estado contando animadamente lo que dicen y hacen “sus amigas” (ya no son las “mujeres viejas”)

-Una de ellas no entiende lo que le dicen pero se da golpecitos en las piernas con las manos abiertas y canta y se da palmas…

-Qué alegría, ¿no?

-Sí -dice contento

Y se ha puesto a recoger algunos frutos del huerto para llevárselos hoy de regalo a las chicas.