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Retrato de Pablo con amigos

Han venido estos amigos y hemos pasado el día juntos. Son buenas gentes que conocimos, durante un viaje pleno de experiencias “exóticas”, cuyo recuerdo, probablemente idealizado y estilizado en el tiempo, nos ha ido mantenido unidos, a más de seiscientos kilómetros entre vidas cotidianas. Pablo se ha sentido a sus anchas, presumiendo a su modo de novias y conocimientos científicos: el vuelo de las rapaces hacia la presa, la transformación del queso en roquefort, ejemplos de la peligrosidad de recibir una sobredosis de vacuna, cómo injertar un frutal en otro para aumentar la variedad de la producción y sobre todo, la importancia de la poda en las parras para que las uvas vengan más dulces, porque para él es importante, ha dicho, que haya dulzura en lo que se come, en lo que se vive y en con quién se vive, bueno, sin llegar al empalago, ¡claro!

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Relinchos, rebuznos y silbidos

Vamos andando en silencio, cada uno mirando para sus adentros, cuando se oye un relincho y rápidamente me mira y me pregunta

-¿A ver si sabes si ese relinchar es de un burro o de un caballo?

-Noo, dímelo tú

Y se pone contento mientras saborea esas palabras  que va a decir, como si se tratara de un caramelo que se pasa de un lado a otro de la boca…

-Pues la misma palabra te lo dice, es un caballo ¡porque los burros no relinchan!

-¿Qué hacen entonces los burros?

-¡Pues rebuznar!

Y aquí sigue una muestra del sonido de ambos para que yo aprecie la diferencia

-Y ¿las mulas?

-Pues las mulas son porque un caballo ha montado una burra y sale un cruce y es un poco de cada – y hace un sonido que empieza aspirando como para rebuznar y termina en agudo relincho- Todas estas cosas sé yo porque he tratado con estos animales. En la escuela, por mucho que vayas,  no te enseñan estas cosas…

-Y ¿te gustaba tratar con los animales?

-Pues ¡claro!, Se encariñan mucho contigo…Y yo siempre los he tratado bien…Iba al lado de la mula silbando, en vez de arrearla cuando llevaba mucha carga…img_20170216_204332814

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Algunas mujeres de su edad se sientan por la tarde, acompañadas de sus cuidadoras,  en un banco del parque y se cuentan cosas, a veces son monólogos cruzados, pues comparten enfermedades (alzheimer, sordera…) y deterioros propios del paso del tiempo. Nosotros pasamos por su lado, saludamos y seguimos la marcha, pues Pablo camina diariamente, bastante ligero y sin aparentar cansancio. Cada vez nos paramos más tiempo y nos cuentan y nos preguntan más cosas. Hace unos días se quedó a “pasar un rato con ellas”mientras yo me fui a la compra. Le vi sentado en el borde del banco y parecía no prestar atención a lo que hablaban, porque es muy lento en “traducir” lo que le dicen y en encontrar la respuesta. Más lento de lo que le gustaría y eso le inhibe, ¡claro!

Esta mañana ya me ha estado contando animadamente lo que dicen y hacen “sus amigas” (ya no son las “mujeres viejas”)

-Una de ellas no entiende lo que le dicen pero se da golpecitos en las piernas con las manos abiertas y canta y se da palmas…

-Qué alegría, ¿no?

-Sí -dice contento

Y se ha puesto a recoger algunos frutos del huerto para llevárselos hoy de regalo a las chicas.