El tiempo de las cerezas

Le han cambiado la medicación de nuevo y el efecto es una relajación muscular excesiva, que le resta, aún más, equilibrio. Eso no le impide seguir mostrándose digno e independiente. No me llama cuando tiene que ir al baño por la noche, lo descubro yo por él sonido del golpe, no el que se da contra el suelo que es leve como su peso, sino el de tratar de levantarse dándose impulso; sin una queja, sin una llamada.

Cuando venimos de que le curen, (no os asustéis) una pequeña brecha que se hizo en la cabeza, unas vecinas nos traen un cesto de cerezas

Como hace algún tiempo que “no le pasa lo sólido” y estamos a dieta de flanes y papillas, las vecinas me recomiendan recetas triturando la fruta con canela y azúcar… Él dice “¡Cosas que pasan!” y hace un gesto con la mano quitándole importancia. Cuando nos quedamos sólos me pide que le lleve unas pocas, que las quiere masticar.

Las come con gusto. Coge dos de las que van unidas por el rabo, me las señala y dice

– Esto se lo ponían las chicas en las orejas ¡de pendientes!… – sonríe – ¡Qué tiempos!

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75 pensamientos en “El tiempo de las cerezas

  1. bosque baobab

    Ay pero qué bonito. Te voy a contar un secreto… a veces.me pasa que lloro… no es que sea un llorón. No. Lo que me pasa es que a veces me invade la belleza y lloro. Con las cerezas, a veces, me pasa cuando las como. Cuando todavía queda un pétalo blanco y las como. Y recuerdo que antes era una flor… y ahora tan dulce. Y las veo así de dos en dos como enamoradas… como dándose un beso infinito. Y me dan ganas de llorar… yo creo porque habrá un tiempo que yo no exista y tú no existas para poder disfrutarlas. Y una lágrima cae de mis ojos. Una lágrima solo una lágrima… te juro que no soy un llorón. Cae de mis ojos como fruta madura… Con los vencejos y las golondrimas también me pasa eso. A veces.

    Un abrazo

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  2. tecuentodeviajes

    Lo primero gracias por ese () aclaratorio…me alegra que esté bien, porque si don Pablo tiene ganas de comer cerezas o X es que no anda muy malote… A ver si dan con el equilibrio de la medicación…que eso de la flojera muscular no mola 😦 .
    Lo segundo, aquí otra que también jugaba a colgárselas de las orejas a modo de “zarzillos” , o sea zarcillos, pendientes dicho en el andaluz de mi abuela Curra 😉
    Lo tercero me encantan todas las ilustraciones 😀 soy muy fan 😀 y lo sabes 😀 estoy enamoradita de lo mucho mucho que destilan tus pinceles 🙂 y tus teclas 😉 Muy chulo el efecto psicofashion del cesto de cerezas. Dos abrazos enormes, rellenos de energía y de mucho mucho cariño.

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  3. saricarmen

    ¡Oh, el bello tiempo de las cerezas! ¡Su alegre colorido entre el verdor de las hojas que parece quisieran esconderlas; el brillo, la suavidad de su piel entre los dedos, el dulzor y la frescura por nuestra garganta escurriendo… ¡Y tan breve su tiempo…! Justo ayer, bajo un día sin nubes, caminé bajo los desnudos cerezos y me detuve a fotografiar la oscura alfombra que sus húmedas hojas han tejido bajo ellos. El ciclo natural, devolviéndolas a la tierra.
    ¡Qué sabrosas las habrá sentido Pablo! Digno, tierno, valiente, ¡dan ganas de abrazarlo! Por supuesto que también a ti, si no, ¿cómo podríamos saber lo que están viviendo o recordando?
    ¡Gracias a los dos y muchos abrazos!

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    1. noteclavesilustracion Autor de la entrada

      Me encanta oírte hablar del tiempo y esas sensaciones que con tanta naturalidad y cercanía transmites. Siento que te tengo cerca, de vecina y cualquier día pasas de los desnudos cerezos (como en esos efectos de cine donde a cada paso la protagonista recorre las estaciones…) a este calor mediterráneo y te presentas en el huerto de Pablo a pasar un rato con nosotros 😊😗

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      1. AlmaLeonor_LP

        Y el día 12 en mi blog HELICON, con una frase de este texto y un enlace, por supuesto 🙂
        Por cierto… a mi no me gustan las cerezas, pero de niña también me las ponía de pendientes cuando las llevaba mi madre a casa… 🙂

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    1. noteclavesilustracion Autor de la entrada

      Yo creo que alguna vez lo hemos hecho todos😊🍒 (*aquí iba a hacer un chiste sobre si no será un recuerdo implantado y somos todos Nexus6, pero luego he recordado que no sueles ver películas…)
      Te abrazo, Luna
      y te agradezco tu comprensión, siempre

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      1. noteclavesilustracion Autor de la entrada

        son androides que no se distinguen de los humanos a los que les implantan “recuerdos” de infancia, como sería ese de las cerezas en las orejas…la novela es “¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas?” Y la peli(más famosa que el libro) Blade Runner…por si la quieres mirar😊😗💓💓

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  4. Laura Antolín

    Hm, la de hoy, qué rica. Le temps des cerises, esa chavala con esos pendientes, nuestro Pablo genio y figura y recuerdos… Pero qué ricas son las cerezas, por favor. Las que más prefiero son unas que llaman “danzas”, de color amarillo-bermellón. Se me hace la boca agua solo con verlas. Quiero ser mirlo cuando las veo. Pero de esas quedan pocas. Te cuento una anécdota: de pequeña estuve a dieta, una dieta muy severa que consistía en comer solo el agua del arroz, nada más. Así estuve desde los cuatro meses a los dos años y pico. Vivíamos en una aldea donde no había tiendas ni comercios de comestibles, así que tampoco teníamos al alcance demasiados alimentos que yo pudiera codiciar más allá de lo que daban las vacas o la huerta y de los básicos que mi abuela compraba los sábados en el colmado de la villa. Pero en verano sí recogían cerezas y a mí me apetecían mucho mucho. Parece ser que un día yo debía de estar rabiada de hambre y me largué de casa con la intención de ir a cerezas. Claro que me alcanzaron en seguida y cuando me preguntaron que a dónde iba así tan decidida dije: “voy a comer cerezas con rabo y todo”. Yo de aquello no me acuerdo, pero cuando llega el tiempo de las cerezas siempre me compro las mejores que encuentro y me como un puñado y otro y tengo que controlarme para no tragarme las pepitas, aunque no, no me las como con rabo y todo. Hace unas semanas un vecino me trajo una caja de guindas que me apresuré a macerar con anís. Sí, adoro las cerezas. Y la canción de Yves Montand, también.
    Un abrazo.

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  5. whatgoesaround

    Hermoso, tierno, conmovedor, humano, cierto, muy cierto (lo efímera que es la belleza), y con un punto de tristeza y preocupación, por la condición física de Pablo y las caídas. Ya tiene una edad donde andar con mucho cuidado…
    Sensacional el primer dibujo. Por cierto, yo también lloro a veces a causa de la belleza de algunas cosas, de la belleza de ciertas canciones, paisajes, o MUJERES, jajaja. Es algo que he comentado incluso en mi blog más de una vez.
    La dignidad y la fortaleza de Pablo. La generosidad y la maestría del que nos lo cuenta…

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  6. magdalena

    Estoy segura de que si Vermeer viera el dibujo de esa chica luciendo esos apetecibles pendientes, te lo cambiaría por el de “La joven de la perla” no me cabe la menor duda.
    Yo también engalané alguna vez mis pabellones auditivos con esos rojos y deseables frutos.
    Para Pablo y para ti, querida Note, besiños palmeiráns.

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  7. Rubén Garcia García - Sendero

    Con la edad los recuerdos salen de sus ratoneras.
    siempre pensamos que lo mejor es no dar molestias al proximo, aunqeu se corra el riesgo de una caída.
    la hermandad y el buen deseo esta siempre cerca.
    Por aca no ha cerezas, pero había una canción que hablaba de ellas… que las cerezas estan maduras eso lo se, que tu eres joven y bonita tambien lo sé… para abril o para mayo tendre….. Abrazo note.

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    1. noteclavesilustracion Autor de la entrada

      Bueno, no todos pensamos que sea mejor no molestar, ayer me contaron una historia de una vecina que estuvo cuidando de jovencita a su anciana tía y que ” cada vez que me veía poniéndome la bata buena para salir ella comenzaba a quejarse de dolor para que me quedara a su lado y me quedaba sin salir las más de las veces” Me da gusto recibir tu buen deseo y tu canción sobre cerezas y juventud
      Abrazos

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  8. Pingback: LA JOVEN DE LA PERLA-CEREZAS – HELICON

  9. palmeiralibre

    Eso pienso yo: “¡Qué tiempos!”. También me colgaba en las orejas las cerezas unidas.
    Las papillas de Pablo me traen el recuerdo de mi madre: ella tragaba bien, pero comía sin dentadura y, aunque no podía masticar, prefería la comida bien desmenuzada y varios platitos con diferentes alimentos, porque decía que le gustaba saborear cada cosa por separado.
    Tú tienes tus entrañables dibujos y yo conservo montones de vídeos que veo alguna vez, cuando me entra la nostalgia. Lo malo de los vídeos es que no admiten un achuchón.
    Son tan bonitas las ilustraciones y tienen tanta humanidad, tanto atractivo, tanta fuerza, que no me canso de mirarlas.
    Un gran abrazo para los dos.

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  10. evacobogonzalez

    Maravilloso este post y jugoso, lo mires por donde lo mires. O lo saborees! Tengo la sensación con muchos de tus post, de que abres una ventana donde me asomo a mirar y compartir. Es una sensación tan real! Esta de hoy es de las más potentes. La música ayuda. Se abre un puente y hala, Allá que voy… !!! Casi os abrazo en persona esta vez!❤

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  11. Daxiel

    Note, es eximia la valentía de Pablo, quisiera que, si puedes le hagas llegar el saludo mas fraternal de este hombrecillo, que se mira por el rabillo de una cerradura, pidiéndole a la madre naturaleza la entereza que ofrece en frutos la tierra, junto a la sapiencia de un hombre integro que vale mas que un millón de sentencias…”de Categoría” es genial…(leo de atrás pa delante ☺)

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  12. Estrella RF

    ¡Ay, Note, la verdad es que me pierdo muchas cosas por mi falta de tiempo! el verano, cuando debía ser un tiempo para relajarme, vacaciones… suele ser todo lo contrario para mí. Apenas puedo entrar al ordenador, mi madre, a la que le van cayendo años y no se resigna, no soporta verme en el ordenador, así que procuro entrar lo menos posible. No se parece a Pablo, ella es cabezota y mahumorada y no lleva nada bien el paso de los años. Quizá soy poco tolerante, no sé, pero me doy cuenta que sigo siendo donde todos estrellan sus problemas como si yo fuera un saco de boxeo…
    Me encanta Pablo y tú y esas cerezas con ese sabor tan entrañable. Sí, recuerdo los pendientes hechos con cerezas, un pendiente para cada oreja y nada más… y si los comíamos nos quedábamos sin pendientes, pero ¡estaban tan buenas!
    Me encanta como lo expones y la canción de Yves Montand es fantástica, no la conocía.
    Un abrazo para ambos, que Pablo siga saboreando la vida como él sabe, a pesar de sus carencias.

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