El pollo que acertó a volar

– ¡Ay, qué coño! Cómo me voy pa’lante…me va a pasar como al pollo…

-¿Qué le pasó al pollo?

-Era un pollo que tenía mi madre en el corral y yo no sé cómo, es un enigma,  porque los pollos no vuelan, alcanzó a subirse a una tinaja que había en la bodega llena de garbanzos… Cuando le sacaron de allí y lo dejaron otra vez en el corral, no podía ni andar, se vencía pa’lante así como yo, pero de lo que le pesaba el buche

Así que no se le ocurrió otra cosa a mi madre, que abrirle una rajita por el cuello y por allí le fue sacando garbanzos

 y luego le cosió y le echó al corral otra vez. Pero como los otros pollos no hacían más que ir a picarle en la herida, pues mi madre, que se ve que quería salvarle a toa costa, le apartó del peligro, ¡Miá tú!, encerrándolo en la bodega…Y allí, por fin, se encontró con la muerte…

-¿Cómo?

– Pues volvió a volar hasta otra tinaja que tenía vinagre y allí sé escabechó el tío jodío

Si es que no se puede, cuando te tocaaaa, no sirve apartarse…

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33 pensamientos en “El pollo que acertó a volar

  1. Mukali

    Note, que arte tienes pá contar y dibujar…!!! verdaderamente Pablo lleva razón, cuando la muerte te mira de frente no tienes escapatoria.
    Me has recordado una ascensión que hice a la montaña, encontramos una lata de garbanzos sin abrir y se nos ocurrió abrirsela para que comiera el perro de un amigo. Luego al bajar de camino a casa no había quien moviera al animal de la panzá de garbanzos…jajajaja, nos vimos morados en llegar con él a casa.

    Besos.

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  2. palmeiralibre

    Y yo que creía que lo de abrirle y coserle el buche sólo le había ocurrido a la gallina de mi abuela… Ahora resulta que le sale un competidor… Pero la gallina de mi abuela no se iba pa´lante, porque sólo se había tragado una aguja de coser lanas y no pesaba como los garbanzos. A punto estuvo de irse p´allá -eso sí-si no la interviene a tiempo la cirujana improvisada. Escribí el relato tiempo atrás. Las ilustraciones son una pasada. Un abrazo

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  3. whatgoesaround

    Jajaja, es buenísimo, y de verdad que los dibujos son impagables. Ésta es como la versión en gallo, o gastronómica, no sé, de “la avaricia rompe el saco”. Aquí sería “la gula mató o jodió al gallo”. Si se sube a una tinaja de vino la borrachera hubiera sido de escándalo. Vinagre, hay que ser desgraciado…
    Date cuenta que este relato tiene algo de navideño…¿por qué? Piensa en el “pavo relleno” y en tu “gallo relleno” de garbanzos, claro. Jajaja…

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  4. Máximo Disaster

    ¡Pobre pollo! ¿Se creería un explorador de nuevos mundos? ¿O un crítico Michelín a la búsqueda de nuevos sabores? Lo que está claro es que lo de ser gallina no iba con él y ¿sabes que te digo, note? Pues que le quiten lo bailao. Me encantan las ilustraciones, en particular la de Pablo bien abrigadito y pañuelo en mano. Pero lo que más me gusta es que sea capaz de soltar un chascarrillo hasta cuando se va pa’lante. Un beso requetegordo para los dos.

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  5. eladio

    Digo lo que Claudia, y aparte de eso que me parece una historia de antología del folklore, del cuento popular. Las experiencias de Pablo, incluso el propio personaje, según lo vamos conociendo, cada vez mejor, parecen el fruto de una transmisión oral. Creo que conseguir eso es verdaderamente un arte dificil y valioso, y creéme que te admiro. Un abrazo.

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