Archivos Mensuales: julio 2017

Juegos

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Salimos a la calle y están jugando a pilota, un juego que viene de antiguo y en esta zona de Marina Alta se disputa en la modalidad de raspall o raspallot. Nos quedamos mirando.

-Llevan las manos protegidas porque muchas veces tién que sacar viniendo la pelota al rape’l suelo…

-¿Tú sabes?

-Uy yooo… nunca he jugao a eso…por la parte de Castilla se juega en frontón; una pared alta así con señales…Pero yo no…

-¿A qué jugabas de pequeño?

-Pueees… ¿A qué era?… Al “gua”… que es un agujero donde tenías que hacer entrar las bolas y que saltaran  las de los otros.IMG_20170709_124947_processed Las había de cristal mu boniiitas, que hacían así aguas y tó…pero la mayoría nos las hacíamos con barro y había que esperar que se secaran -se ríe- yo una vez las eché a la lumbre pa que se secaran antes… También a ir corriendo detrás de un aro, que lo ibas dirigiendo con un alambre a propósito pa que no dejara de rodar…Y a lanzar un palo pa hincarlo en el barro…y a andar con las manos, ¡siiií! -se ríe- luego después… fuimos de cabeza…y ahora yaaa pa’l hoyo -sonríe -.

 

La voz de Pablo

Hoy iba tratando  de recordar sobre cuando fue a la escuela por primera vez, que parece que se empezaba a los seis años, pero no lo tiene muy claro

-Se iba por separao, los chicos de con las chicas. Pero era el mismo edificio y cuando tocaba el recreo, a los chicos nos echaron a la calle para que dejáramos el patio pa las niñas. Y verás lo que pasó, que una madre que nos vio en la calle, fue a protestar y dijo que todos teníamos los mismos derechos, niños y niñas, y que si no querían que nos pegáramos pues que nos dieran una buena educación y que estuvieran ellos al cuidao, también en el recreo. Eso fue muy sonao…Luego cuando empezó la guerra, el maestro se tuvo que ir al frente y ya nos quedamos salvajes  jugando a combatir con piedras… Y cuando empezó la posguerra (nunca da la guerra por terminada) Pusieron a otros maestros, que daban doctrina y yo ya me puse a ayudar a mi padre trabajando y a las chicas de mi edad, las enviaron a muchas a Madrid y a Toledo a servir y había un cantar…”ayqueperrasquesonlasmujeresqueyanonosquierenysevanaserviramadrid”

Palomita zurana

-Otro cuento que contaba mi abuela mucho, era el del zapatero que vivía en el pueblo, cerca de la iglesia, era de los de poner suelas y esas cosas que se hacían antes, que a tó se le daba arreglo. Pues tenía una mujer, muy guapa, que se sentaba en el patio a bordar y desde el taller él la miraba y veíaIMG_20170516_130755676.jpgque cuando al cura se le oía cantar: “palomita zuraaaana ven que ya es hora”, la palomita, dejaba la labor, calentaba agua, lo echaba a la palangana, se lavaba el culo y salía por la puerta. Y así hasta que el zapatero se jiló algo. Y a otra vez que oyó al cura con la cantinela, se levantó él y que dijooo, “sigue cosiendo palomita que yo te prepararé el baño” ¡Y bien que se lo preparó! Llenó la palangana de agua hirviendo y cuando ella se levantó las faldas y metió el culo, se lo abrasó…Y mientras el cura seguía cantando: “palomita zurana ven que ya es hora” , el zapatero, dando martillazos contestaba: ” con el culo quemaaaao no puede ahoooora…Parece que la estoy viendo a mi abuela aquí, imitando el martillar del zapatero con  golpecitos en la mesa mientras lo contaba…

¡Ay, qué tía jodía!

-¡Uy mi abuela Faustina!, tos se querían poner a su lao pa la aceituna y en las ocasiones de reunión. Es que era un caso… Contaban que siendo una vez las fiestas de la Paz, en Villarejo,  le dijo a mi abuelo de ir al baile y él, que no quería, que cómo iban a ir…Y va y dice ella, pues me voy yo sola y se fue pa la puerta,  la abrió y cerró de un portazo, quedándose escondía en el cuarto, que estaba según se entra. Como mi abuelo era muy sordo, sólo oyó el ruido del golpe y creyò que había salido de verdá y muy enfadao,  les dijo a los chicos, que eran mi padre y sus hermanos, que no se les ocurriera abrir la puerta: “Que esta noche vuestra madre duerme al raso”. Así que se fue a la cama, que no sé porqué pero me acuerdo perfectamente que era ¡Uy, una cosa altísima! Y pa alcanzar a gatear había que subirse a una silla. Total que cuando echa el pie pa’rriba, va y se lo agarra ella que estaba  debajo, esperándole…”¡Ay, qué tía jodía!  Así que estabas ahí”. Y se reían mucho.wp-1499176056677.

Sí, esos son, Petronilo y Faustina

Tiempo de melón

Aunque esté en la mesa y tenga sus cubiertos, cuando sale el melón, saca su navajita del bolsillo, la abre y va haciendo con ella trozos pequeños que se lleva a la boca sin soltarla wp-1499065002675.

Mientras esto hace con parsimonia, moviendo el tiempo a su modo y manera, recita mi navajita bien corta un chiste de gallegos. (Véase, el que lo quiera, yendo a entrada 23/4/17) Echa la cabeza hacia atrás, mira a la parra y se asombra de la cantidad de uvas y de que no nos preocupe compartirlas con los pájaros y con esa amiga nuestra que le dijo que iba a venir a llevárselas para hacer vino.

– ¡Miá tú, a ver si atina! Bien que me preguntó y yo bien que le dije pero, no creo ni que se ponga; ahora ya no se gasta tiempo en aprovechar las cosas

Mira el melón que ha quedado en el centro de la mesa y vuelve a partirse una rajita, repitiendo el proceso

– Esto se come sin sentir, como un caramelo… a vosotros es que os ha tocao vivir en un buen tiempo… ¡Aquí, claro! Que en otros sitios habrá que pasen hambre y estén en guerra ahora…¡Qué mal repartío está el mundo!