Archivos Mensuales: junio 2017

Está en su naturaleza

A los animales si los tratas bien te cogen cariño, aunque sean salvajes. ¡Hay gente salvaje también! Pero en mi casa estábamos enseñaos a tratarlos bien…¡A ver! ¡Trabajaban tanto como nosotros!

¡Uy!, ahora se me viene a la memoria el cuento de un soldao que llegaba a su pueblo, ya cumplío y se topó con una serpiente que se había atascao entre unas piedras y no podía salir ni pa trás ni pa’lante… Así que el hombre, que parecía bueno,  se amañó como pudo pa dejarla escapar. Pero la serpiente se revolvió contra él, ¡oye! y dijo que se lo iba a comer, que había pasado mucho tiempo sin poder moverse y tenía mucho hambre. Y el soldao va y le diceee:

– ¡Anda! y ¿cómo crees que vengo yo? Pues de pasar más que penurias… Y encima que me’parao a salvarte de morir atrapada…¿Cómo vas a pagar obra buena con daño? ¿Dónde se ha visto eso?                                                              
 -“Pues esa es ley de Hombre” – y que contestó el bicho

Se queda callado un rato, pensando, esperando.

-Y ¿cómo sigue el cuento? ¿Se lo come?

-¿Sabes lo que me comería yo ahora, pa refrescarme?…Un helaíto

Como las liebres

-Yo es que no duermo. Descanso pero no duermo. Estoy siempre al acecho. ¿Tú sabes que las liebres duermen con los ojos abiertos? No, tú ni habrás visto nunca una liebre…Pues están así encogidas, agachás, con los ojos abiertos, pero yo sé que están dormidas – imita con mímica el movimiento de un cazador furtivo acercándose a la presa- … y me acerco así despacito …y ¡zas! cuando quiere acordar ya la he cazao. Pero el que no lo sabe cree que está despierta. Es que en el campo se aprenden muchas cosas. Tú es que no te has criao en  y el campo y no has vivido esoIMG_20170609_164245.jpg

*Pinto una liebre imitando a Durero

– Pero yo te veo y duermes con los ojos cerrados

– Sí, si yo los cierro, pero veo las cosas tan claramente, como en una película, cosas que son verdá, como cuando bailaba al son del acordeón y cuando dormía en el campo y que siempre se cazaba algo si tenías el dormir ligero…si te duermes profundo, como mis primos que no había dios que los despertara, es como si estuvieras muerto.

*Se cree que el maestro, Durero, utilizó una liebre muerta de modelo

 

De hernias, trajes y bolsillos

-Pues a mi bisabuelo, que era herniao de las dos partes, – se toca las ingles con ambas manos-  le llamaban “Morero el de la potra”

– ¿De la potra?

– La potra son los bultos que tenía, como los que le salen a las “azanorias” y a los nabos, que también se dice potra. Eran hernias, que antes no se operaban y se le hicieron grandes -Se queda pensativo- Cuando murió, que yo le vi porque antiguamente se les tenía allí a los muertos en las casas, por lo menos un día con su noche, allí adorándolos, ¡qué cosas! Yo me fijé que estaba tó lisito – se señala la tripa- Iba vestido con un traje de los buenos.  De un arquitecto rico de Madrid, que la que servía en su casa sería pariente y enviaba al pueblo lo que no le valía.

– Y ¿por qué se lo ponían de muerto, en vez de usarlo de vivos?

– ¡Sí hombre! Sí era de mucho luuujo…y en ese tiempo no se usaban más que pantalón de pana y cuando se rompían, apañaban uno corto pa los chicos – se ríe – Dicen que a mí el primero que me hicieron llevaba bolsillos, y estaba tan contento que iba siempre con las manos metías…y me caí de boca

– Y ¿te rompiste algo?

– Lo que sé es que mi madre me los cosió, los bolsillos

La cabeza perdida y la tormenta de ranas

Ayer, cuando me levanté Pablo no estaba en casa. Fui en su busca siguiendo el camino que suele tomar cuando pasea solo. A la vuelta, sin que ninguna de las personas a las que pregunté le hubiera visto, me esperaban dos policías que lo habían encontrado en el pueblo de al lado.

-Estababa desorientado, pero nos ha sabido dar sus señas.  No obstante es bueno que lleve puesta una pulserita con teléfono y dirección – Nos han dicho muy amablemente.

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Anoche hubo una tormenta eléctrica y llovió copiosamente.

Esta mañana nos hemos levantado muy temprano y después de las pastillas, la leche y las galletas, hemos salido a dar un paseo. Los dos juntos y sin desasosiego. Ya en el camino nos hemos topado con algo que no se ve a menudo,  un montón de ranas diminutas que se movían desordenadamente, brincando de un lado a otro.

– ¡Mira!, Si son ranas – me ha señalado con el garrote – Esas son ranas que van sorbiendo las nubes de los charcos donde viven – Hace un gesto con la mano como de cuenco para recoger agua – y luego las sueltan cuando descarga la tormenta, en otro sitio…y ahora están que no saben y a ver si encuentran a dónde ir… IMG_20170605_121805_processed.jpg

De la edad y su reflejo

Se queja de un “pesar” en la espaldaIMG_20170530_173302230.jpg

– Esto es del daño aquel que me hice cargando piedras siendo chico… No serían ni quince, los que tenía… Es que hizo trampa mi padre pa que me admitieran con los hombres. Pero, claro, luego ya no pudo reclamar por el daño, porque no había dicho verdá…Y me llevaron a un curandero que me dio unas friegas y pa casa a dormir en una tabla. Y claro, no quedó bien curao… A mis hermanos en cambio, bien que los llevaban hasta Talavera a los médicos…

Veo que esa tendencia hacia el resentimiento no le viene bien, ni a mi tampoco. No quiero que se lleve a la cama ese runrún y se desvele.

– Pero eso ya se habrá curado. Lo que te duele ahora será por …¡ por la pila de años!

– ¿Cuántos años dices que tengo?

– Ochenta y nueve

– ¡Uuuuuh, esos son muchos! Sí me veo yo en el espejo que…¿Sabes lo que le pasó a mi abuelo una vez? ¡Cá! – se ríe- Ahora se me viene al recuerdo…pues que se topó de frente con un espejo grande que había al subir la escalera de mi casa y estuvo un buen rato hablando con él, como si fuera otro, hasta que subió mi madre a ver con quién hablaba. “Es que yo no me podía imaginar que estoy tan viejo” y que dijo.