De viudas y arañas 

-Entonces, ese abuelo, Pablo, no te gustaba mucho

-Ni me gustaba ni me dejaba de gustar, yo cuento las cosas tal como son…-Suspira con una sonrisita mientras remata la chumbera con la azada 

– Si hasta dejó a deber algo a uno que vendía vino y aguardiente y tuvo que ir a reclamárselo a mi padre ¡las deudas de la viuda! Menos mal que le dejó y se fue – se acuerda de algo, deja la herramienta, hace una jarrita y con voz de misterio dice: – También había unas arañas que llamaban viudas negras, que tejían así unas telarañas para cazar… Decían que se comían al macho después de reproducirse y se quedaban viudas, claro… Pero yo eso no lo he visto nunca. Los que también picaban eran los “arraclanes”, por eso cuando había que quedarse a dormir en la viña, nos subíamos a un risco grande que había, que en la parte de arriba hacía un liso como de resguardo y ahí se acoplaba uno el cuerpo muy bien

– ¿Es que las arañas y los demás bichos no se suben a los riscos?

-Pues no, más bien buscan sus escondrijos debajo de las piedras, no se las veía “porcima” así al descubierto…Y voy a dejar esto ya que me están empezando a doler los riñones…¡Ya no valgo pa ná!

Anuncios

3 pensamientos en “De viudas y arañas 

  1. Laura Antolín

    Como siempre, me encanta. ¡Esos arraclanes!, por favor… Si un día consigues armar una historia con todo este material será una historia llena de voces propias, pura memoria histórica y cotidiana (que es la que merece contarse). Sigue, por fa. Un abrazo.

    Le gusta a 2 personas

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s