El secreto de la morcilla

Durante el paseo ha venido contando la vida de su suegro, Julián, que era el matarife del pueblo y en su relato le mantenía vivo y de una edad aproximada “de más de ochenta años o cerca de cien”.

Ahora, mientras espera la cena, retoma la historiaimg_20170309_203119932.jpg

-Es que a veces se me va un poco la cabeza, pero si ya murió el hombre…si iba yo llevando la caja en el entierro (…)

Veo que eso le va a llevar al asunto de la muerte y no es buen runrún para que se lo lleve a la cama. Así que le interrumpo preguntándole detalles de la profesión matarifera

-Pues era el que pinchaba el cuchillo al cerdo en el sitio exacto -me lo señala en su cuello- para que se desangrara, mientras la mondonguera sosteniendo el caldero removía la sangre pa no dejarla cuajar.

Eso le lleva, a cómo se hacían las morcillas, que se cocía la cebolla y se le echaba carne de la parte de la grasa, de magro no, que eso era para los chorizos. Se para a pensar, da un sorbo de su mezcla especial de vino con gaseosa

-Pero no sé qué especies llevaban, porque eso lo guardaban en secreto las mondongueras. Bien que me gustaba a mí arrimarme a ellas y ayudaba a embutir la mezcla en la tripa pero, ¡oye! que no alcancé a saberlo…

 

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